Un desembarco de estas hermosas plantas llegará a París como parte de uno de los últimos eventos del año cruzado Francia-Colombia. Diners conversó con la artista que lideró este proyecto.

A finales de este año se abrirá la exposición Las orquídeas de Colombia, sobre los pasos de Humboldt y Bonpland, 1801-2017, en la galería de botánica del Jardín de plantas del Museo Nacional de Historia Natural de París, que mostrará una selección de especies de orquídeas vivas del país. Se trata de uno de los últimos eventos del año cruzado Francia-Colombia, un proyecto que recoge y vuelve sobre los pasos de estos científicos, con el fin de mostrar la riqueza con la que cuenta nuestro país en el ámbito de estas espléndidas flores.

La muestra no solo hará un despliegue de fotografías que las revelan en toda su magia, sino que además se complementará con una instalación artística y sonora, y otros eventos que tendrán lugar desde el 6 de diciembre, cuando se inaugura la muestra. A ello se sumarán otras actividades complementarias desde el 8 de febrero; una extensión de esta esperada muestra.
Diners habló en exclusiva con Claudia Isabel Navas, artista apasionada por estas flores y por la naturaleza, y quien lideró de principio a fin este proyecto.

El interés de Claudia Isabel Navas por las orquídeas comenzó desde que era niña, cuando su mamá la llevaba a recorrer los parques nacionales de Colombia en sus vacaciones. / Foto: Sandra Jabalera

¿Cómo surgió esta exposición?
Comenzó oficialmente en 2009. Yo estaba en la biblioteca de botánica del Jardín de plantas, que es donde va a tener lugar la exposición, y me encontré con el grabado de una orquídea. No sé cómo explicarlo, pero me conmovió de manera enorme. Me recordó algo que en mi memoria ya era muy lejano, porque si bien nací en Colombia, no he vivido mucho tiempo allí, así que comencé a investigar los fondos de Humboldt y Bonpland. Estos dos científicos fueron a Colombia en 1801 y dejaron en sus cuadernos registros de las orquídeas, y lo curioso es que crearon un capítulo aparte para ellas: es decir, las clasificaron de una manera diferente a las otras plantas.

¿Qué sucedió después de esa primera impresión?
El proyecto de exposición fue tomando forma, pues empecé a interrogarme desde un punto de vista científico sobre la flor en sí misma. Así que contacté a la Asociación Bogotana de Orquideología (ABO), en la que estaba para ese entonces el padre Pedro Ortiz Valdivieso, una eminencia de las orquídeas de Colombia.

Orquídea Epidendrum ibaguense Foto: Mario Alberto Pedraza © Asociación enlaces artísticos 2017

¿Cómo surgió la idea de hacer el mismo recorrido de Humboldt y Bonpland?
Precisamente cuando estudiaba los cuadernos de terreno de ellos. Ahí definí la estructura del proyecto: efectuar un recorrido contemporáneo por la misma ruta que ellos hicieron, enfocado solamente en las orquídeas, para luego mostrar toda esa belleza en Francia, a través de un archivo fotográfico. La ABO organizó la logística del viaje y yo llevé conmigo desde París a dos botánicos: Denis Larpin, que es el responsable del invernadero del jardín de plantas y Marpha Telepova-Texier, una especialista de las orquídeas asiáticas, que es, además, consultora para el museo.

¿En qué consistió el viaje?
Junto a Luis Carlos Piña, que hace parte de ABO, recorrimos unos mil quinientos kilómetros. Era asombroso porque él lo veía todo y nos señalaba siempre a dónde teníamos que mirar. Seguimos la ruta de Humboldt: Salto del Tequendama, Chingaza, Icononzo, Ibagué, valle del Cocora –en el Quindío y que Humboldt había anotado como una de las regiones más ricas a nivel de flora y de fauna–, Quebradaseca –que queda en el Valle del Cauca, para ver las Cattleya quadricolor, que se trepan en los caracolís, unos árboles que se ven desde el norte hasta el Putumayo– y de ahí nos devolvimos a Ibagué y cogimos por Honda. Y todo esto lo vamos a presentar en diciembre, es un archivo fotográfico que reunió Mario Alberto Pedraza, que es fotógrafo de naturaleza. Son miles de fotos, pero en la exposición presentaremos una selección de aproximadamente treinta imágenes.

Restrepia Antennifera Kunth / Nova genera et species plantanum por Aimé Goujaud, según Bonpland, Alexander Von Humboldt y Carl-Sigismund Kunth, 1815-1825 Vol. 1 MNHN (Paris), Direction des Bibliothèques, 750, f. 94

¿Qué faltó del recorrido?
Humboldt y Bonpland llegaron por el Orinoco, pero nosotros no alcanzamos a ir allá. Después ellos fueron a Cuba y regresaron a Colombia por Cartagena y realizaron un trayecto por el río Magdalena desde Cartagena hasta Bogotá, que tampoco hicimos. Omitimos también el sur: Nariño y la frontera con Ecuador. Pero lo esencial, que era Bogotá-Cauca, lo cubrimos en seis días. Ellos, en cambio, llegaron hasta el Ecuador en dos meses.

¿Qué descubrió a lo largo de esta investigación?
Hay datos fantásticos. Por ejemplo, Colombia cuenta con 4.500 especies, es el país que más orquídeas tiene en el mundo; de hecho, el diez por ciento de todas las orquídeas las posee nuestro país. Por otro lado, ellas pueden crecer libres en cualquier ecosistema del país: desde los cien metros de altitud hasta el páramo. Y con todo y sus particularidades, ninguna deja de ser muy compleja.

¿Cómo ha logrado liderar un proyecto de tan grande envergadura sola?
No he estado sola. Trabajo con la asociación Enlaces Artísticos, de la que hacen parte dos franco chilenos y dos franco colombianos, y que desarrolla proyectos de temas relacionados con países de América Latina.

¿Cómo logró financiar este proyecto?
Ese recorrido fue todo en carro y lo hicimos gracias a que el Banco Davivienda nos apoyó.

¿Hubo algún momento del viaje que la marcó especialmente?
En una piedra en el valle del Cocora, junto al río, solo en una piedra vimos quince especies diferentes de orquídeas. Todos estábamos sorprendidos y fascinados. Además, era muy emocionante mostrarles a estos científicos europeos la riqueza y la diversidad de Colombia en este sentido.

Orquídea Epidendrum secundum / Foto: Mario Alberto Pedraza © Asociación enlaces artísticos 2017

¿Desde cuándo empezó su interés por la naturaleza?
La he estudiado porque a mi mamá le encantaba y nos llevaba a todos los parques nacionales de Colombia, cuando salíamos de vacaciones. La naturaleza fue mi universo, pero estudié Bellas Artes en el Art Institute de Chicago y después Historia del Arte en el Louvre.

¿Cómo conjugaba el arte con la naturaleza?

Hasta ahí no había ninguna relación todavía con las orquídeas ni con la naturaleza, sino con Colombia. Hice trabajos sobre raíces africanas en el Pacífico, sobre los carnavales de Colombia y sobre la independencia. Luego llevé a cabo estudios de Museología de las Ciencias en el Museo Nacional de Historia Natural de París, donde comprendí que lo que buscaba en este proyecto no era solamente exponer la belleza y la originalidad de la orquídea, sino también cómo se pueden proteger los hábitats en los que se desarrolla.

¿Existe algún vínculo entre las orquídeas y Francia?
Hay una historia muy curiosa. Colombia se ganó el primer puesto en la Exposición Universal de 1867 gracias a que el cónsul de Colombia en París, que se llamaba Jerónimo Triana Silva y que era un botánico al que se le debe el nombre de nuestra flor nacional, Cattleya trianae, le pidió al pabellón de Ecuador que le dejara una mesita para que él mostrara sus orquídeas. A la exposición llegó la emperatriz Eugénie de Montijo, que era la esposa de Napoleón III, y cuando vio la Cattleya trianae se enamoró de ella al instante. Existe incluso una leyenda que dice que esa orquídea que le regalaron todavía está viva.

Orquídea Macroclinium / Foto: Mario Alberto Pedraza © Asociación enlaces artísticos 2017

Hablemos de todas las actividades alternas que habrá alrededor de la exposición…
Haremos una instalación de arte contemporáneo y tendremos dos sitios en internet. Habrá un taller de cómo cultivar las orquídeas y visitas al castillo de Malmaison, la casa de Napoleón y Josefina, donde tenía su jardín tropical, que llegó a ser el más importante a nivel privado en su época. Así que todo esto ha despertado el interés de otras entidades para hacer circular la exposición en otros países. Entramos, además, en contacto con Cartier, porque ellos tienen una colección de orquídeas en sus líneas de joyería, pues la idea consiste en mostrar cómo esta planta es en sí una joya.

¿Cartier participará en la exposición?
Estamos esperando la validación del museo para que nos autoricen a mostrar los dibujos de Cartier en la galería botánica. Lo que sucede es que la estética de esta flor resulta tan particular que se considera muy interesante ver cómo los artistas y los joyeros la dibujan y la tallan. Así que cuando logramos entrevistar a los artistas de Cartier, fue sorprendente escucharlos describiendo, con distintas palabras, lo mismo que los científicos sintieron cuando las encontraron. Además, para Cartier tienen una parte de animal, algo así como un lado felino por las formas y el movimiento de sus pétalos.

¿En qué consistirá la instalación artística?
En el invernadero hay una caverna artificial, que se construyó al final del siglo XVIII. Se llamará Luces de Orquídeas / Lumières d’Orchidées, y en ella, el artista Ramón Laserna proyectará sombras de orquídeas. Tenemos el apoyo técnico del departamento de cine experimental del Centro Pompidou. También presentaremos una sinfonía del agua, con sonidos del río Magdalena, que grabamos nosotros mismos durante el viaje. De esta escenografía, al igual que de los sitios web, se encargó Andrés Gleixner, que es miembro de la asociación.


¿Y qué son las orquídeas para usted?

Acabo de terminar un libro que se llama El herbario poético, que se publicará en febrero. Y ahí lo digo: son equilibrio y armonía; son unos seres que no tienen mucha utilidad, pero que le traen belleza al mundo, y son seres vivos que luchan por existir, pues no es tan fácil que se reproduzcan y ellas mismas se han inventado unos mecanismos complejos y casi inexplicables para hacerlo.

Hablemos del Herbario poético…
Son poemas míos que van por temas, como la reproducción de las orquídeas, la palabra misma orquídea, la sexualidad, la fecundación y cada uno está dedicado a un científico, como Linneo o Darwin.

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