Bruno Giussani el trotamundos de TED

El hombre detrás de algunas de las conferencias más relevantes que provee Internet no pretende cambiar el mundo. Pero lo está haciendo. Hablamos con él.

Es un trotamundos, en todo el sentido de la palabra, aunque cuando se le pregunta por su hábito de correr, Bruno Giussani dice que corre como Forrest Gump “… ¡pero cuando estaba en muletas! Cuando corro, las ideas se cristalizan. Como que has leído mucho, has discutido y de repente todo eso se junta y crea pensamientos coherentes…”. Sin embargo, y más allá de los pocos kilómetros que dice correr en su tiempo libre (que es poco y que casi siempre pasa en Suiza, donde está radicado), Giussani recorre distancias trasatlánticas todos los meses del año para reunirse con sus colegas y con oradores potenciales para TED.

Tanto en las conferencias presenciales como en las redes sociales, TED, una organización sin ánimo de lucro dedicada a esparcir ideas que importan, como reza su eslogan (ideas worth spreading), ha revolucionado el mundo, persona a persona. Desde 2005, Bruno Giussani es el encargado de curar y programar TEDGlobal, que este año tendrá lugar en Brasil. ¿Qué hace que este periodista suizo de tan solo cincuenta años sea el elegido para elegir a los elegidos de TED?

Aparte de curar otros foros académicos como Forum des 100 y ser miembro de la junta de Knight Fellowships de Stanford University, Bruno fue el editor del reconocido semanario L´Hebdo y quizás de los primeros periodistas en ponerse a tono con la revolución mediática que trajo Internet, hasta convertirse en columnista de tecnología en los periódicos más reconocidos del mundo, entre los que se cuentan The New York Times, Libération y The Huffington Post. Sus notas sobre las personas, las ideas y los lugares que ha conocido se pueden leer en un blog que escribió hasta 2008, LunchOverIP, y no en un libro. Quizás esa curiosidad por entender la manera en que la tecnología transforma a las personas y a su manera de comunicarse sea lo que lo llevó a tan alto ministerio.

¿Qué es lo fundamental en una idea para que valga la pena difundirla?

Debo decir que las buenas ideas pueden venir de cualquier parte. No hay una fórmula, claro, pero generalmente en una idea que vale la pena difundir están presentes el impacto potencial, la novedad, su base científica, que sea interesante y que busque la solución de un problema. El humor tiene también un rol muy importante, como en la vida. Después de eso viene una valoración más editorializada. El corazón de lo que hacemos en TED es que el conocimiento puede y debe ser compartido. Los TED  Talks son tan solo una de las muchas maneras en las que esto sucede. Y vemos como una señal esperanzadora que millones de personas tengan suficiente interés para aprender y para tomarse el tiempo de verlos.

Se dice que TED se trata de todo menos del personaje en sí, pero debe haber ciertas características en los oradores que escogen…

Parte de la atracción de TED Talks recae en que el orador establezca una conexión emocional con la audiencia, aunque no es lo más importante. Ponemos todo nuestro empeño en encontrar gente que tenga un conocimiento destacado e ideas para compartir. Pero la sustancia siempre importa más que el “performance”. El grado de fama o reconocimiento de los oradores o ponentes de TED Talks es relativo. Hay muchos famosos que hablan en TED, pero también hay muchos pensadores innovadores en sus disciplinas que no son conocidos. Lo más interesante es que los TED Talks más populares y más vistos casi siempre son los de los oradores menos conocidos y no los de las celebridades.

Que detrás del personaje anónimo que aparece en la fotofija diga TED, es ya un sello que la gente identifica como inspirador. Los temas van desde cómo una neurocirujana asumió de nuevo las riendas de su vida después de un accidente cerebral, hasta cómo un músico venció el miedo escénico, pasando por cómo cuidar el lenguaje, por qué hacer dietas no funciona, o el valor de la vulnerabilidad. Muchos son virales, otros son tan específicos que se convierten en material de primera mano para quienes ejercen la disciplina sobre la que hablan.

El propio Giussani dice que hay algo fascinante y primario sucediendo cuando una idea, codificada en un lenguaje, llega a una mente y la hace resonar con perspicacia y emoción. “Yo nací en un pueblo en las montañas suizas, y en la pequeña escuela a la que fui tuve la suerte de encontrar un par de profesores que me motivaban a usar la biblioteca, a escribir y a perseguir mis estudios. En la universidad me confronté con obras como las de Popper, Feyerabend, Sen, Ziegler y otros pensadores que me cambiaron la manera de ver el mundo. Después empecé mi carrera profesional y el primer editor que me contrató me dio la libertad para explorar nuevos formatos y nuevos temas. A veces subestimamos el impacto de ese tipo de encuentros. También es cierto que algunos personajes históricos habrían llamado la atención en un formato como el de TED. Supongo que todos tenemos una lista de personajes del pasado que sería fascinante oír en un escenario contemporáneo. ¿Cómo formularía Platón sus Diálogos Socráticos, cómo iría una charla de Adam Smith sobre su teoría de los sentimientos morales? ¿Qué tal Marx o Miguel de Cervantes? Lo único que podemos hacer es leer sus libros”.

Aparte de viajar para encontrar y conocer en persona tanto ideas como oradores, Bruno lee varios libros en paralelo. Ahora mismo estoy leyendo tres: El círculo, del orador de TED David Eggers, una novela de ciencia ficción en el futuro cercano de un mundo siempre conectado; Bolívar, de Marie Arana, una biografía muy interesante y muy bien escrita, y acabo de empezar La segunda era de la máquina, un nuevo ensayo de Andy McAfee y Erik Brynjolfsson sobre el impacto de lo que ellos llaman las “tecnologías brillantes” en el trabajo y en la sociedad.

Pero además de leer, por su trabajo, Giussani ha aprendido a escuchar muy bien, cosa que vendría siendo un acto muy cotidiano y que a la larga no es tan de “sentido común”. Si nos preguntamos qué diferencia hay entre ver un TED Talk en la red y escuchar a la gente de carne y hueso que nos rodea, quizás no encontremos mucha diferencia. Giussani es consciente de ello. TED no pretende reemplazar nada –ni la comunicación persona a persona, ni el debate, ni los libros, ni los artículos científicos. “TED es un intento de darle al ancestral arte de la comunicación humana un nuevo ropaje para que esas ideas atraigan cierta atención ya que en nuestro medioambiente actual, siempre conectados, siempre saturados por los medios, claramente está teniendo lugar una lucha por la atención. Si podemos hacer emerger una buena idea, nos damos por bien servidos”.

Quizás allí sea un poco modesto, pues a TED también le empezó a importar la acción, el cambio que generan estas ideas, como lo demuestra con el TED Prize, que desde hace ocho años busca resaltar la idea de un orador de TED y darle forma para que toda la comunidad TED pueda participar en el proceso de hacerla realidad a través de un cheque de un millón de dólares. Pero ese millón no es la parte más importante del premio. Es la inversión inicial del deseo. Sugata Mitra fue el ganador en 2013, con su idea de la escuela en la nube.

TED también se cuida de que los temas de política y religión no se vuelvan protagonistas. “Somos muy claros con que ni el escenario de TED ni su sitio en la red TED.com son plataformas para ‘ventas’ comerciales, políticas o religiosas. Con esto no quiero decir que las cuestiones sobre política, religión o negocios no puedan ser discutidas. Pero son ideas, no de política tendenciosa o proselitismo religioso o promoción comercial de productos o compañías”. Entretanto, Bruno sigue cocinando la versión de TED Global que tendrá lugar en Rio de Janeiro en octubre de este año y aunque celoso de su programación, es a la vez ecuánime con sus participantes y nos dice que no puede dar nombres ni recomendaciones, pero habrá colombianos. “La entrada será la playa de Copacabana; el plato fuerte, los cuatro días de programación con excelentes oradores; el postre, todos los asistentes de diferentes lugares del mundo, y los eventos especiales nocturnos, el digestivo”.

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