Por mucho tiempo, el chocolate negro ha tenido una reputación que lo separa de su versión más dulce. En los estantes del supermercado o en las recomendaciones de salud, suele presentarse como la alternativa “buena”: menos azúcar, más cacao y, según algunos, incluso con beneficios para el corazón, el cerebro y el estado de ánimo. Esa idea, reforzada por la industria y por titulares entusiastas, ha hecho que muchos lo vean no solo como un placer permitido, sino como un alimento funcional. Sin embargo, la evidencia más reciente sugiere que esa fama está sobrevalorada. En una revisión realizada por The Economist se comprobó que los supuestos efectos positivos del chocolate negro se han sostenido más en el marketing y en estudios financiados por los grandes fabricantes que en la ciencia independiente. Y aunque el cacao contiene compuestos que pueden influir en la salud, los resultados de las investigaciones serias han sido, en el mejor de los casos, contradictorios. Lo que dicen los flavanoles Foto: Dmitr1ch / Shutterstock. Buena parte del prestigio del chocolate negro se debe a los flavanoles, compuestos presentes en el cacao, el té, el café, las uvas o las manzanas, a los que se atribuyen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

En teoría, estos compuestos podrían mejorar la circulación, reducir la presión arterial o proteger las células del daño oxidativo. Pero en la práctica, los estudios controlados -los de mayor rigor científico- han mostrado resultados muy variables. Algunos han registrado leves reducciones en la presión arterial o mejoras puntuales en la función vascular, pero otros no han encontrado diferencias significativas entre quienes consumen flavanoles y quienes no. Y es que una de las limitaciones es el tiempo. La mayoría de estos ensayos duran apenas unas semanas, por lo que sus resultados no pueden extrapolarse al consumo prolongado. Además, no todos los productos etiquetados como “chocolate negro” contienen la misma cantidad de flavanoles, pues el proceso de tostado, refinado y conchado del cacao destruye una parte considerable de ellos. Es decir, lo que llega a la barra final dista mucho del cacao puro que se analiza en los laboratorios. Cuando la evidencia se pone a prueba Foto: PeopleImages / Shutterstock. En 2015, un grupo de investigadores en Estados Unidos lanzó un estudio ambicioso llamado COSMOS, diseñado para superar las fallas de los trabajos anteriores.

Más de 20.000 personas mayores de 60 años participaron durante casi cuatro años, tomando cápsulas con 500 miligramos de flavanoles de cacao al día. Esa dosis equivaldría, dependiendo de la concentración, a comer entre 50 y 280 gramos de chocolate negro diario, o lo que es decir, entre media barra y casi tres. Los resultados fueron reveladores: los flavanoles no redujeron la aparición de diabetes, cáncer, infartos ni accidentes cerebrovasculares. Tampoco mejoraron la memoria ni las capacidades cognitivas. El único hallazgo positivo fue una reducción del 27 % en las muertes por enfermedad cardiovascular, aunque los investigadores no pudieron atribuirla directamente al cacao. Aun así, el estudio dejó claro que, incluso si existiera un efecto protector, sería mínimo frente a los riesgos asociados con el consumo real de chocolate en esas cantidades. Azúcar, grasa y alternativas más sensatas Foto: PeopleImages / Shutterstock. Para obtener 500 miligramos de flavanoles a partir de chocolate, habría que consumir dosis que rozan el exceso calórico y graso diario.

En el camino, se ingeriría también más de la mitad del límite de grasas saturadas recomendado para los hombres y hasta el 70 % en el caso de las mujeres, además de una cantidad considerable de azúcar añadida. Esa combinación no solo anula cualquier posible beneficio cardiovascular, sino que incrementa el colesterol LDL, el conocido “malo”, que obstruye las arterias con el tiempo. Por eso, los expertos coinciden en que hay formas más saludables de obtener los flavanoles del cacao sin recurrir a las barras de chocolate. Por ejemplo, el cacao en polvo sin azúcar o los nibs de cacao -fragmentos del grano molido- conservan una concentración mucho mayor de compuestos activos y prácticamente no tienen azúcares añadidos. Aun así, la recomendación más sensata es buscar esos antioxidantes en otras fuentes naturales: dos manzanas, una porción de nueces y una taza grande de fresas aportan la misma cantidad de flavanoles que el suplemento del estudio. Lo mismo hacen dos o tres tazas de té verde. No quiere decir que consumir chocolate negro sea del todo malo, siempre será un gusto delicioso. Sin embargo, si su objetivo es mejorar su salud, definitivamente allí no es. También le puede interesar: El lado oculto del tintico diario ¿Cuánto es demasiado café?



