En una noche donde el cine celebra su máximo esplendor, la moda vuelve a ocupar un lugar central. En la 98ª edición de los Premios de la Academia, la maison Cartier reafirmó su dominio en la alfombra roja con una selección de piezas que combinan historia, innovación y un lenguaje estético inconfundible.
La firma francesa, referente absoluto del lujo, acompañó a embajadores y figuras clave de la industria cinematográfica en Los Ángeles, consolidando una narrativa donde la joyería no solo complementa, sino que construye identidad visual.
Las embajadoras que elevaron la alta joyería
Entre los nombres más destacados estuvo Elle Fanning, quien apostó por una pieza histórica: un collar transformable de la colección Cartier fechado en 1903, elaborado en platino con diamantes de talla antigua. La elección no es casual. Fanning encarna una estética etérea que dialoga perfectamente con la herencia de la maison. Completó el look con un brazalete y un anillo de diamantes, reforzando una imagen de elegancia clásica con acento contemporáneo.
Por su parte, Zoe Saldaña llevó la propuesta hacia un terreno más dramático con un collar de alta joyería de la colección En Équilibre, protagonizado por rubíes y diamantes. Sus pendientes en platino reafirmaron una tendencia clara de la noche: el regreso de las piezas contundentes que enmarcan el rostro y construyen presencia escénica.

Masculinidades en clave joyera
La participación masculina también evidenció una evolución en el uso de la joyería. Jacob Elordi combinó pendientes de diamantes con el icónico reloj Tank à Guichets, junto a anillos y gemelos que integran ónix y esmeraldas. Su propuesta confirma que la joyería masculina se aleja del minimalismo tradicional para abrazar una estética más expresiva.
En la misma línea, Paul Mescal optó por la sobriedad sofisticada con un pendiente Juste un Clou en oro amarillo y el clásico Tank Louis Cartier. Un equilibrio perfecto entre rebeldía y tradición.
Uno de los momentos más comentados fue el de Robert Pattinson, quien lució un collar de alta joyería con broche desmontable, una pieza que redefine la versatilidad en el diseño contemporáneo. La elección reafirma su estatus como referente de estilo arriesgado dentro de la alfombra roja.
Narrativas personales a través de las joyas
Más allá de las celebridades, figuras clave de la industria como Ryan Coogler y Autumn Durald Arkapaw también apostaron por Cartier. Coogler combinó piezas de la colección Clash y relojería clásica, mientras que Durald Arkapaw destacó con la línea Grain de Café, una reinterpretación contemporánea de archivos históricos.
En el caso de Zinzi Coogler, la elección de la línea Panthère —uno de los códigos más reconocibles de la maison— reforzó la vigencia de este ícono. Lo mismo ocurrió con Raya Abirached, quien apostó por una narrativa coherente basada en esta colección, integrando collar, pulsera y anillo.
Cartier: archivo, legado y modernidad
Uno de los aspectos más interesantes de la presencia de Cartier en los Oscar 2026 es la convivencia entre piezas históricas y creaciones contemporáneas. La llamada Cartier Collection, iniciada en los años setenta, permite que joyas de más de un siglo dialoguen con diseños actuales en un mismo espacio cultural.
Este archivo, que reúne cerca de 3.500 piezas desde el siglo XIX, no solo funciona como reserva patrimonial, sino como fuente activa de inspiración. La aparición del collar de 1903 en la alfombra roja no es un gesto nostálgico: es una declaración de vigencia.
Tendencias que deja la alfombra roja

Lo visto en esta edición de los Oscar confirma varias tendencias clave en joyería de alta gama:
- Regreso de lo histórico: piezas de archivo adquieren protagonismo frente a lo efímero.
- Joyería sin género: hombres y mujeres exploran códigos estéticos compartidos.
- Maximalismo controlado: piezas llamativas, pero con equilibrio en la composición total.
- Versatilidad: joyas transformables o con múltiples usos ganan relevancia.
Cartier no solo vistió a las estrellas: construyó un relato coherente sobre el lujo contemporáneo. En una industria donde la imagen es narrativa, cada diamante, cada engaste y cada archivo recuperado cuentan una historia.
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