La fusión de la cocina tradicional asiática con ingredientes latinoamericanos es la base de la propuesta gastronómica de Zekkei, un restaurante ubicado en la calle 65 bis # 4 – 12, en Chapinero Alto, que ha logrado consolidarse como una propuesta con identidad propia dentro del panorama culinario bogotano, luego de un proceso de más de ocho años de crecimiento e innovación iniciado en Bucaramanga, ciudad donde nació el proyecto bajo la dirección creativa del chef José Infante.
Desde su llegada a Bogotá, Zekkei responde a una maduración natural del concepto gastronómico que encontró en Santander un público dispuesto a explorar sabores intensos, picantes, ácidos y profundamente aromáticos, y que hoy encuentra en la capital un escenario fértil para seguir desarrollando una cocina de fusión asiática con una mirada latinoamericana clara y bien definida.
El espacio como extensión de la cocina

Desde la entrada, el restaurante propone una experiencia envolvente, con un diseño que privilegia la comodidad y la sensación de intimidad, a través de grandes poltronas, asientos amplios y una distribución pensada para que el comensal se sienta a gusto durante una comida larga, sin afán. La fachada moderna dialoga con un interior donde la madera aparece en vetas visibles, acompañada de murales inspirados en obras de arte asiáticas que refuerzan el carácter conceptual del lugar sin caer en clichés decorativos.
Ese cuidado por el ambiente responde a una idea clara del chef José Infante, quien concibe la experiencia gastronómica como un recorrido completo que empieza en la puerta del restaurante y termina en la sobremesa, con una atención minuciosa a los detalles y un servicio que busca hacer sentir al comensal como si estuviera entrando a un espacio especial, casi ceremonial, donde cada gesto importa.
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El recorrido culinario de José Infante es fundamental para entender la cocina de Zekkei. Nacido en Barrancabermeja, el chef inició su carrera como líder de barra de sushi en Teriyaki, donde descubrió una afinidad natural con la técnica japonesa y el trabajo con pescados crudos. Ese interés lo llevó a profundizar su formación junto a chefs japoneses radicados en Bogotá, quienes le transmitieron los fundamentos de la cocina tradicional japonesa y también conocimientos de la gastronomía surcoreana.
Esa etapa formativa marcó su carrera, al punto de convertirse rápidamente en uno de los cocineros con mayor dominio de estas técnicas en el país. Más adelante, impulsado por la necesidad de ampliar su mirada, Infante viajó a Perú para sumergirse en la cocina nikkei, un encuentro que resultó determinante, ya que allí trabajó y entabló amistad con chefs peruanos reconocidos, experiencias que le permitieron encontrar un estilo propio donde las técnicas asiáticas conviven con sabores potentes y definidos.
De regreso en Colombia, esos aprendizajes se materializaron en Bucaramanga, donde Zekkei se convirtió en un referente de cocina asiática contemporánea, un reconocimiento que marcó el camino para su llegada a Bogotá con una propuesta ya madura y con un discurso gastronómico sólido.
Una cocina que respeta la tradición y sorprende

La carta de Zekkei refleja ese recorrido. Aquí conviven influencias de la cocina nikkei de Perú, la tailandesa, la japonesa, la vietnamita y la china, integradas en recetas que buscan equilibrio, personalidad y sorpresa. El chef lo resume con claridad cuando afirma que su objetivo es que la gente disfrute cada bocado y encuentre sabores ácidos, picantes y frescos, con platos pensados para jugar con los ingredientes y mantener una armonía constante que también desafíe al paladar.
En esa línea aparecen clásicos como nigiris y sashimis, junto a preparaciones más elaboradas como el tartar de salmón con aguacate y mango, donde el dulzor de la fruta se integra con la frescura del pescado, creando una experiencia que se siente ligera y profunda al mismo tiempo.
Esa precisión, hace que la dinámica de la cocina sea una coreografía, con platos que salen de manera coordinada y mantienen un estándar alto en presentación y sabor. El Tako Robata es un ejemplo claro de esa filosofía, con un perfil salino y ácido que se complementa con la textura jugosa del pulpo, logrando una preparación equilibrada y memorable.
También aparece el clásico pollo a la naranja, donde la frescura cítrica contrasta con lo crujiente del pollo tempura, ofreciendo un plato reconfortante y lleno de sabor. Para quienes prefieren opciones más ligeras, el nigiri Syake Special destaca por la suavidad y cremosidad del salmón, mientras el Gyu Robatayaki, uno de los platos recientes, propone una carne trabajada a la robata con vegetales al punto y sabores bien definidos.
El diseño de las bebidas en Zekkei

La experiencia en Zekkei se extiende a la barra, donde la coctelería ocupa un lugar central. El diseño de las bebidas surge del trabajo conjunto entre José Infante y John Contreras, ganador de la Mejor Barra de Colombia en 2022, donde lidera un equipo de mixología que renueva la carta de cocteles cada mes. La barra, conocida internamente como Aoki, funciona como un escenario donde el comensal puede observar un verdadero espectáculo, con bebidas que exploran notas frescas, ahumadas y picantes, siempre pensadas para dialogar con los platos.
Entre los cocteles recomendados aparece el Nikkei Collins, ideal para acompañar carnes y robatayaki como el Lomo Saltado, el Sudado al estilo Perú o el Phad Thai, gracias a su perfil fresco, herbal y ligeramente dulce, con una sensación floral y una efervescencia que equilibra sabores intensos. También destaca el Nikgroni, una reinterpretación del Negroni que reemplaza la ginebra por pisco e incorpora mandarina, lo que resulta en un coctel seco, salino y amargo que marida con platos agridulces como el Lomo Otosan y contrasta con opciones más cítricas y potentes como el Syake Trufado.
Recomendados para ir en pareja
Zekkei se presenta como un lugar ideal para una cena en pareja, gracias a su atmósfera tranquila, la atención cuidada y la disposición del espacio, que permite una sensación de privacidad poco común en la ciudad. La experiencia puede comenzar con las croquetas de atún, empanizadas en arroz y acompañadas de crudo de atún, donde la frescura del pescado se mezcla con la textura crujiente y el sabor profundo de la hormiga culona, un homenaje directo a Bucaramanga, ciudad donde nació el proyecto.
A ese inicio se suman las alas robata, laqueadas en naranja y sake, que aportan una nota dulce en el paladar. Para acompañar, resulta ideal elegir dos cocteles de la Experiencia Zekkei que dialoguen entre sí, como el Óleo Umi con viche, ron oscuro y sake, de fondo tropical y salino junto al Fuyu Martini con gin y feijoa, más aromático y limpio, generando un intercambio constante entre copas.
Luego, el recorrido continúa con el nori y el tiradito, espacios donde la identidad nikkei del restaurante se expresa con claridad. El nori de temporada con salmón o atún ofrece un contraste entre crocancia y suavidad, mientras el Sake Trufado introduce una sensación cremosa que invita a saborear lentamente. Entre tanto, el sushi se convierte en el centro de la noche con opciones que se complementan, como el acevichado y el Gyu Maki con entraña angus flameada, alternando sabores marinos y cárnicos.
Para el fuerte, vale la pena compartir el Maguro Thai, preparado con atún del Pacífico colombiano y especias asiáticas, refuerza la idea de una mesa común, aunque el Shīfūdo Meshi aparece como una alternativa cremosa y envolvente.
El cierre llega con el Sakura, un postre ligero donde la mousse de guayaba, el frosting de queso y el algodón de azúcar dejan una sensación amable, ideal para después pedir un espresso o un americano, según su gusto. De esta forma, usted y su pareja quedarán más que saciados en Zekkei, un restaurante pensado para celebrar, compartir y por qué no, llevar los platos al centro de la mesa y compartir esos sabores provenientes de Asia y Latinoamérica.


