Hace un año y medio, los esposos Catherin Vargas, de origen colombiano, y Ali Aghili, de Irán, decidieron abrir un restaurante persa en Bogotá. Aunque son joyeros y viven en Londres, a Aghili siempre le ha gustado la cocina y ambos querían que en Colombia se conociera un poco más sobre la gastronomía y las tradiciones de ese país de Oriente Medio.
Así que más que solo ir a probar nuevos sabores es vivir una experiencia con ingredientes de excelente calidad y preparaciones tradicionales, con un toque moderno, de los principales platos de este país, y acercarse a un mundo nuevo, a veces tan lejano y desconocido para los locales.
Al llegar, lo primero que hace el mesero es lavarle las manos con agua de rosas. Luego le sirven un extracto de menta y pepino europeo, llamado sikanjebin, para limpiar el paladar. Y en seguida, simplemente, hay que estar dispuesto a probar sabores distintos y aromáticos de esta cocina, donde los arroces, las especias, los yogures y el cordero son protagonistas.
Para empezar, le recomendamos unas berenjenas en salsa de yogur fermentado y ajo, finalizado con azafrán, nueces de nogal y menta. De fuerte, una buena opción es el tahchin bareh bademjan, un arroz de azafrán con cordero y berenjena.
El arroz es basmati y viene con una exquisita capa crocante por encima. Para finalizar, deguste un bastani, helado típico persa, acompañado por un té de flores.
Vargas explica que esta cocina es muy diferente en sus parrillas, por las mezclas y la marinación que llevan sus carnes y aderezos. Las cocciones son lentas para que los sabores puedan penetrar las carnes y los arroces. “Cada plato es un festival de sabores diversos, y cada uno resalta en su individualidad y por su potencialidad”, concluye.




