Hace poco en redes sociales comenzó a circular un video en el que se puede ver a más de 20 excursionistas en el Monte Everest esperando en fila para seguir escalando y pasar un “puente” hecho con una escalera que conecta dos trozos separados por pocos metros.
Esto sorprendió a muchas personas, ya que no fue hace mucho que este lugar, más que un sitio turístico, era reservado para alquimistas expertos y deportistas que estuvieran dispuestos a una actividad de muy alto riesgo.
Sin embargo, en este último año se han reportado numerosas muertes y más de 17 personas desaparecidas, la cifra más alta no asociada a un desastre natural en el Everest en los últimos años.
¿Cuál es el problema en el Everest?
Cuando en 1953 Edmund Hillary y el sherpa nepalí Tenzing Norgay se convirtieron en las primeras personas en alcanzar la cima de este monte, a 8.848 metros, la actividad se veía como algo casi que imposible. Ahora, subir este lugar ya es más un problema de elegir la agencia que le ayudará con el proceso y tener mucho dinero.
De hecho, nada más en este año Nepal reportó que recibió más de 450 solicitudes para escalar. Esto sin incluir a los sherpas, los habitantes de las regiones que acompañan a los montañistas y los guían en el camino, que sumaría un total de alrededor de 900 personas intentando llegar a la cima.
Esa misma cifra también confirma algo que varios alpinistas expertos han venido criticando desde hace un tiempo, y es que personas con poca experiencia se están apuntando a expediciones a las que quizá no sobrevivan.
Eso sí, tienen que ser personas con dinero, pues según el medio El Economista de España, a 2023 las excursiones tienen un precio que va desde los 30 mil dólares hasta los 160 mil dólares por persona. El valor depende de las comodidades, y hay incluso algunas agencias que le aseguran los mejores sherpas, campamentos con comedores de lujo, duchas con agua caliente, baños, botellas de oxígeno suplementarias, fotógrafos profesionales y un helicóptero listo para cualquier problema de seguridad.
Sin embargo, las opciones más económicas le aseguran al menos intentar llevarlo hasta la cima, pero con menos comodidades y muchos más riesgos.
Tal vez por eso es que entre una de las problemáticas que ahora afronta el Everest es, por un lado, la acumulación de basura a causa de los diferentes campamentos en la zona, los cuales han llenado parte de las montañas con tanques de oxígeno vacíos, plástico, cuerdas, residuos de comida y más desperdicio que afecta el ecosistema.
Por otro lado, la acumulación de cadáveres. Debido a las temperaturas, dificultades del terreno y más factores, los cuerpos de las personas que mueren en la ruta se mantienen por años en la montaña e incluso se han convertido en puntos de referencia para las partes más difíciles del camino.
¿Hay solución?
A pesar de que el turismo al Everest es parte fundamental de la economía de Nepal, lo cierto es que es momento de replantearse a qué costo se están dando estas expediciones y si en unos años aún existirá este espacio, ya que el ser humano se ha encargado de transformarlo en una atracción más.
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