Manizales, Caldas, es una de esas ciudades que parecen concentrar todos los climas de Colombia en un solo lugar. Al recorrer sus montañas usted puede pasar del calor suave que invita a caminar por sus calles, al frío intenso del páramo que obliga a sacar bufandas y chaquetas gruesas. En medio de esa transición se encuentra León Dormido, un glamping de lujo que tiene la particularidad de estar ubicado a mayor altura que cualquier otro en el país. Allí, el aire es más limpio, el cielo parece más cercano y la naturaleza cobra un protagonismo absoluto. Llegar desde Bogotá es más sencillo de lo que se imagina. El viaje lo puede realizar en cualquier tipo de vehículo porque la vía está en buen estado, aunque es posible encontrar algunos baches que requieren precaución. El destino está a un kilómetro de la Laguna Negra, en la ruta hacia el Parque Nacional Los Nevados, sector La Tribuna, en Villamaría, Caldas.
Desde Manizales, el trayecto hasta el glamping toma unos 50 minutos por la vía Panamericana, ascendiendo poco a poco entre curvas y montañas que abren paso a paisajes de postal. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Glamping León Dormido (@glampingleon) Al llegar, el visitante encuentra un parqueadero seguro en la base de la montaña. Allí debe dejar su vehículo para continuar el último tramo a pie. Son entre cinco y diez minutos de caminata, un trayecto corto pero suficiente para empezar a percibir el silencio y la frescura del entorno. El equipo de León Dormido se encarga de ayudarle con el equipaje y aconseja subir con calma, llevando únicamente lo necesario. Es un ascenso breve en el que la naturaleza es la protagonista de una experiencia que combina aventura y comodidad. Una vista panorámica desde la llegada a León Dormido en Manizales El primer regalo que recibe quien llega es la vista. León Dormido está en plena cordillera de los Andes, con el Nevado del Ruiz en primer plano. El aire es frío y limpio, la temperatura desciende con rapidez, por lo que conviene tener ropa abrigada, guantes y gorro. Al caminar se escucha el silbido del viento que atraviesa los páramos y el canto de aves que parecen custodiar el paisaje.
Es una sinfonía natural que acompaña la experiencia desde el comienzo. Antes de instalarse en las cabañas, lo recomendable es pasar por el restaurante del glamping. Allí el menú ofrece variedad para todos los gustos. Hay platos vegetarianos, carnes y preparaciones pensadas para quienes buscan energía después del ascenso. Cada bocado se disfruta desde un ambiente tranquilo, con ventanales que dejan entrar la luz natural y la sensación de estar en un comedor suspendido en medio de la montaña. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Glamping León Dormido (@glampingleon) Después de un espresso colombiano comienza otra parte de la aventura. Desde las terrazas se pueden contemplar amaneceres que tiñen de rojo las cumbres y atardeceres que convierten el cielo en un espectáculo de tonos dorados. El Nevado del Ruiz se impone y el glamping ofrece espacios comunes para disfrutarlo. Hay un columpio extremo que cuelga sobre la montaña, una zona de fogata y picnic, mallas gigantes para descansar y tours en moto o cuatrimoto que conducen a cascadas, lagunas, bosques de frailejones y a la enigmática casa abandonada. Cada actividad está pensada para acercar al visitante a la naturaleza sin sacrificar la comodidad. Los glamping y cabañas para disfrutar en León Dormido Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Cristian y Luisa (@cristiancrph) La estadía en León Dormido puede tomar distintas formas.
El visitante tiene seis opciones de hospedaje que se ajustan a diferentes planes. Desde parejas que buscan privacidad y lujo, hasta grupos de amigos que desean compartir una noche de paso en medio de la montaña. Cada cabaña tiene su encanto, con detalles de diseño que resaltan la experiencia de estar a cuatro mil metros de altura. La primera es la cabaña Alpina. Inspirada en los Alpes suizos, cuenta con vista directa al Nevado del Ruiz. Incluye minibar, chimenea de combustión lenta y un jacuzzi interno que permite disfrutar de un baño caliente sin importar las condiciones del clima. Es una de las preferidas para aniversarios y cumpleaños. La noche tiene un valor de $550.000 pesos. Otra opción es la Super Estelar, su estructura combina madera y vidrio, lo que crea un efecto de amplitud y cercanía con el entorno. Tiene vista privilegiada al nevado, minibar, chimenea y un jacuzzi externo que invita a sumergirse al aire libre, con la montaña como único testigo. La tarifa es de $660.000 pesos por noche. La cabaña Kumanday es la alternativa para quienes disfrutan el diseño. También inspirada en los Alpes, incluye un techo en vidrio que permite observar las estrellas desde la cama. Como las demás, tiene minibar, chimenea y jacuzzi externo. Su costo es de $660.000 pesos.
Entre tanto, el Domo Estrellas ofrece una experiencia distinta. Su estructura geodésica lo convierte en un espacio singular donde el vidrio permite ver el firmamento sin salir de la cama. Posee minibar, chimenea y jacuzzi interno. Es ideal para celebraciones románticas. La noche tiene un precio de $750.000 pesos. Vea también: Los mejores 10 glamping para visitar en Colombia Y si lo que se busca es un ambiente más exclusivo, la Domo Black es la indicada. Ubicada en el punto más alto del glamping, ofrece privacidad total. Al igual que el Domo Estrellas, cuenta con minibar, chimenea y jacuzzi interno, pensados para una velada íntima y cálida. Su tarifa también es de $750.000 pesos. Ahora, para quienes viajan en grupo está el hostal del León Dormido. Por $180.000 pesos la noche, ofrece habitaciones sencillas con baño compartido y ducha de agua caliente. El techo en vidrio permite mirar las estrellas y se tiene acceso a zonas comunes como chimenea, malla, columpio y fogata. Es un espacio práctico, ideal para una noche de paso y con desayuno incluido. Recomendaciones para que la pase bien en León Dormido La altura es un factor que no debe subestimarse. Para disfrutar al máximo de la estadía se recomienda seguir algunas prácticas sencillas. La primera es mantenerse hidratado. Lo aconsejable es beber entre tres y cuatro litros de agua diarios, incluso si no siente sed.
Conviene iniciar esta rutina dos días antes del viaje. También es recomendable llevar chocolates o barras energéticas, que ayudan a mantener los niveles de azúcar y contrarrestan la fatiga. Un pequeño frasco de alcohol con algodón puede resultar útil en caso de mareos, pues ayuda a aliviar de forma rápida los síntomas. Otra sugerencia es realizar una aclimatación gradual. Si viaja desde Manizales u otras ciudades cercanas, lo mejor es subir poco a poco. Durante el trayecto es útil abrir las ventanas del vehículo y hacer una breve caminata de diez minutos en el sector conocido como El 8. Esa pausa ayuda al organismo a adaptarse al cambio de altitud. Además, es importante llevar ropa adecuada, como por ejemplo, chaqueta térmica, guantes y gorro que resguarden del frío de la montaña. Con estas precauciones la experiencia será más cómoda y segura .