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¿Por qué sentimos que todo tiempo pasado fue mejor?

Si es de los que piensa que todo tiempo pasado fue mejor, y lo reafirma con esta época de cuarentena, tenga en cuenta las recomendaciones de los expertos.

Foto: Unslash/ C.C. BY 0.0

Si es de los que piensa que todo tiempo pasado fue mejor, y lo reafirma con esta época de cuarentena, tenga en cuenta las recomendaciones de los expertos.

Mi padre se levanta a las 7:30 a.m. todas los días, se ducha con premura, le exige a mi madre el desayuno con un tinto bien cargado y se va a la ventana de su cuarto a suspirar. “Todo tiempo pasado fue mejor, recuerdo abrazar a mis nietos, salir a dictar clases y tomarme una cerveza con mis amigos”.

Mi madre también recuerda en silencio. Intenta acallar sus pensamientos pasando la escoba por donde no hay polvo, mira el reloj para ver si es hora de poner a calentar el almuerzo o si tiene un tiempo para ver videos de doctores alarmistas en Facebook que dicen “todos se van a contagiar”.

Se decide por lo segundo, pero apaga la pantalla al ver que me siento con ella para charlar un poco y recordar los fines de semana en centros comerciales atestados de gente, el estrés de montarse a un bus y lo gracioso que nos veíamos corriendo del trabajo a la casa y de la casa al trabajo como autómatas.

Recordamos, añoramos y sonreímos. Antes estas acciones eran vistas como una enfermedad por el doctor Johannes Hofer, quien acuñó el término “nostalgia” en el siglo XVII, para explicar la ansiedad, insomnio, latidos cardíacos irregulares y trastornos alimentarios que sufrían los mercenarios que dejaban sus tierras para luchar en otros países.

Por suerte, en el siglo XXI algunos expertos como el Dr. Clay Routledge, de la Universidad de Dakota del Norte, realizó varios experimentos para reivindicar los recuerdos del pasado y decir que en realidad son buenos, en cierta medida:

“Se trata de un recurso psicológico que las personas emplean para contrarrestar las emociones negativas y los sentimientos de vulnerabilidad”, explica en la revista Scientific American.

 

Sin embargo, al consultar a otros expertos, encontramos otras opiniones sobre lo positivo y negativo de decir “todo tiempo pasado fue mejor”.

Los recuerdos también pueden ser negativos

El psiquiatra Alan R. Hirsh, de la Association Consumer Research, explica que nuestra naturaleza es filtrar el pasado: “En la combinación de diferentes recuerdos, nuestro cerebro filtra todas las emociones negativas. Por eso nos gusta mirar hacia el pasado, porque nos sentimos bien con él”.

Sin embargo, Andrés Arriaga, doctor y profesor de la Universidad Europea de Madrid, asegura que no todo tiempo pasado fue mejor.

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“Recordar es un truco de la mente. Si estamos tristes evocamos episodios más amables para aliviar situaciones difíciles de transitar en este momento”, comentó a Diners.

Sin embargo, Arriaga advierte que “no es un mecanismo muy eficaz, porque la persona se expone a traer diferentes recuerdos que pueden ser tan buenos como malos, como aquella persona que tuvo un desamor y recuerda esos días que no van a volver”, comenta.

Todo tiempo pasado fue mejor, una frase mandada a recoger

 

La psiquiatra Olga Albornoz, por su parte, explica que los recuerdos están bien siempre y cuando nos sirvan para mejorar nuestra emoción actual.

“El pasado nos sirve para recordar cosas maravillosas, para evocar lo bueno y lo malo. Lo que se fue y no volverá. También funciona para tener presentes nuestros errores y no volverlos a repetir. Hay que tomarlos de una manera enriquecedora”.

Albornoz, quien atiende sus pacientes a través de videoconferencias encontró un patrón en todos ellos que compartió con Diners: “Escucho en reiteradas ocasiones que las personas se arrepienten por haber gastado en tantas cosas materiales, cuando en este momento añoran lo más básico del mundo, como el contacto físico, montarse a un TransMilenio, tomarse un café con los amigos de la oficina por la tarde…”.

Después de escuchar esta frase recuerdo las bolsas de basura llena de objetos innecesarios que saqué la semana pasada. Sin embargo, Albornoz dice que en esto está el secreto de ir al pasado.

“Soltamos con más facilidad esos objetos materiales que no se comparan a una conversación con amigos. Ahora, con lo que hay que tener cuidado es con quedarse viviendo en el pasado, porque el que se queda ahí no se adapta y si no lo hace se queda viviendo de sueños que no volverán”.

¿Qué pasa cuando siento que el tiempo pasado en el amor fue mejor?

 

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Tanto la doctora Albornoz, como el doctor Arriaga, están convencidos de que no es momento para recordar a parejas o momentos pasados de su vida amorosa, porque puede ser contraproducente para su presente y su futuro cercano.

“Si está atravesando por esta situación en la que recuerda a su ex pareja, recuerde los momentos de crisis y el porqué terminaron, esto le ayudará a valorar a su actual pareja”, comenta Arriaga.

Mientras que la doctora Albornoz asegura: “No es momento para tomar medidas emocionales fuertes, como romper con su actual pareja o ir a los brazos de su ex, porque estamos en una situación crítica en la que seguramente tiene que compartir con esa persona 80, 70, 30 metros cuadrados. Si después del confinamiento siguen los problemas, ya se trata de otra situación”.

Los peligros de vivir en el pasado

 

Tanto usted como yo hemos recordado el pasado en esta época del confinamiento, tal vez en compañía de familiares o a través de una llamada por Zoom. Sin embargo, hacerlo todos los días puede ser malo para su salud mental, como cuenta Arriaga.

“En estos términos al paciente siempre se le recomienda exprimir el presente porque el pasado ya pasó y el futuro es incierto. Esto es fácil decirlo, pero no hacerlo. Por eso recomiendo que si va a acudir al pasado, que sea de manera puntual y que este recuerdo le sirva para tomar decisiones sobre su metas en el futuro cercano”.

Por otro lado, la doctora arroja un mensaje de esperanza en medio del confinamiento y los recuerdos de cómo era la vida antes del COVID-19.

“Muy posiblemente el mundo que conoció va a cambiar, pero no completamente. Los recuerdos de la vida pasada nos ayudan a valorar las cosas de la cotidianidad, como montarse a un bus, ver a la gente que nos rodea y esas cosas que parecen muy pequeñas, pero que nos llenaban más que las cosas materiales que acumulamos en casa”.

Ahora iré a hablar con mi papá y le diré que podemos hacer una llamada con sus nietos, que podemos tomar cerveza juntos y que podrá retomar sus clases a través de las innumerables herramientas que hay en internet, hasta que pase el confinamiento y exista una solución para acabar con el COVID-19.

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Abril
23 / 2020
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