A simple vista, los tenis para correr y los de entrenamiento pueden parecer lo mismo. Ambos prometen comodidad, amortiguación y soporte. Sin embargo, detrás de cada modelo hay una intención distinta.
Correr implica repetir un movimiento lineal y constante; entrenar, en cambio, exige cambios de dirección, saltos, giros y estabilidad lateral. Por eso, elegir entre uno y otro no se reduce a la estética o al precio, sino a entender cómo se mueve el cuerpo y qué le pide al zapato.
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La colección Tokyo de ASICS, que incluye los nuevos MEGABLAST y SONICBLAST, nació precisamente para responder a esa duda. Son tenis que buscan adaptarse a la intensidad del running, pero también a la versatilidad de quienes combinan trote, gimnasio o entrenamiento funcional. No son un híbrido improvisado, sino el resultado de una ingeniería que busca equilibrio entre energía y soporte. La prueba en Fontanar Acis Decidí comprobarlo en la nueva tienda de ASICS en el Centro Comercial Fontanar, en Cajicá. Allí, la experiencia no se limita a elegir un par de tenis. Hay una cinta de correr, donde un experto especializado analiza la pisada, la alineación de las rodillas y la estabilidad de los tobillos. Es un estudio rápido, pero revelador. Descubrí que mi pie derecho tiende a inclinarse apenas hacia adentro, algo imperceptible a simple vista, pero suficiente para afectar una sesión de entrenamiento intensa. Ese análisis demuestra que no todos los tenis sirven para todo.
Los de running, como los MEGABLAST, priorizan el rebote y la amortiguación para proteger las articulaciones durante trayectos largos. Los de entrenamiento, en cambio, buscan un contacto más firme con el suelo, porque la estabilidad es esencial para levantar peso, hacer saltos o movimientos laterales. Usar uno en el lugar del otro puede parecer inofensivo, pero a largo plazo el cuerpo termina cobrando la factura. Tecnolog [TRUNCADO]


