House of Cards tiene un montón de fanáticos que ven cada temporada nueva en un fin de semana y que no se callan al respecto. El problema es que cuando ya pasa la euforia y todo el mundo se calma, casi nadie recuerda exactamente qué fue lo que pasó en la historia. Las estrellas de House of Cards no son sus guionistas ni la credibilidad de sus tramas. Los que se roban el show son sin lugar a dudas Kevin Spacey y Robin Wright. Por eso, hoy venimos a probar qué tanto recuerda usted de House of Cards más allá de las estelares actuaciones de sus dos protagonistas. Sea honesto y no haga trampa; nadie lo va a juzgar si no recuerda quién era ese congresista de la segunda temporada.

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Pero el día que apareció Cuevas se implantó de nuevo el horror. Bastó abrir tan solo la puerta y ahí estaba el hombre elefante de cuerpo entero, y desde la masa de su rostro le lanzaba apenas un esbozo, una especie de sonrisa... Detrás de él, José Luis Cuevas, recién desempacado de París.Lo que sucedió fue que Cuevas había decidido pasar a recoger a su amigo, el hombre elefante, al que tantas veces había pintado, para presentárselo a su otro amigo, el escultor colombiano Negret, a quien tanto admiraba y aún sigue admirando.Este es el tono de fantasía verdad que nutre todas las relaciones y todas las experiencias de Cuevas y que constituyen el combustible básico de su obra, el vaho surrealista que respiran sus figuras. Porqué Cuevas es un pintor tan extraordinario y tan surrealista como lo es el mismo México, ese hermoso país que ama a sus artistas y los respalda, tan lleno de contrastes extremos, que esa santísima trinidad que fueron sus muralistas:José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, pintaban sus murales políticos revólver al cinto para mantener a raya a sus detractores. País que sin duda alguna es el único en el mundo en el que un pintor, Diego Rivera, llegó a ser el hombre más influyente después del Presidente de la República. Eran otros tiempos, pero el arte allá sigue reinando.Muerto Rufino Tamayo, ese otro grande de la pintura, José Luis Cuevas es el pintor vivo más importante de México, y eso él lo sabe, le gusta y le molesta al tiempo. Esta idea me la confirma un simple taxi que pasa frente a su casa, mientras yo aguardo a que me abran, en la Calle Galeana de la Colonia de San Ángel.¡AHÍ VIVE CUEVAS!Sí. Estoy parado frente a la casa de Cuevas en la Colonia de San Ángel, mientras aguardo a que se me abra; pasa un taxi cargado de turistas camino al San Ángel In, un sofisticado restaurante al final de estas callecitas construidas de piedra.El taxi se detiene frente a la casa de Cuevas, y desde dentro, mientras la señala, oigo una voz muy mexicana que dice: "Ahí vive el pintor José Luis Cuevas, una de las glorias de nuestra pintura". Es la voz del taxista. Todos los ocupantes miran a la casa como esperando ver no sé qué, y el taxi arranca de nuevo perezosamente.El vigilante me informa que la escena es habitual y que él tiene orden de decir que el pintor siempre está de viaje, cuando los pasajeros se aventuran a bajarse y timbrar a su puerta. Pero es que esto sucede en una capital de veinte millones de habitantes, donde todo el mundo es, en mayor o menor medida, un ser anónimo.Ver esta publicación en InstagramJosé Luis Cuevas, Stop the War, 1970 #joseluiscuevas #stopthewar #litograph
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Cuando le refiero la escena a Cuevas, me cuenta que esas son las de arena, porque también las hubo de cal. Y me relata cómo en la época de López Portillo (Presidente que se recuerda por nefasto, pues bajo su sexenio ocurrió la matanza de los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas), cuando Cuevas se sumó con algunas explosivas declaraciones a la protesta e indignación nacional, ese mismo día, en la noche, su casa recibió una ráfaga de metralla, como advertencia.Advertencia inútil, por supuesto, porque Cuevas sigue pronunciándose y generando polémica sobre lo divino y lo humano. Es que con él simplemente no hay término medio. En México o se le ama o se le odia. Con Cuevas nunca ha habido medias tintas. Pero es que posiblemente en México nada se da tampoco en términos medios: la ternura y la bravura son parientes muy cercanas. Todo es contraste, surrealismo puro, como la misma pintura de Cuevas. El rostro de México como país es tan especial como el que persigue a Cuevas desde la adolescencia y que él ha pintado mil veces y que no es otro que él mismo. Cuevas atrapado en Cuevas, como quien se busca entre un juego infinito de espejos.Con Cuevas se puede hablar de cualquier cosa. Instalarse en las palabras y deslizarlas por donde se quiera, desde la A de Arte hasta la Z de Zapatos, y habrá siempre una historia que contar. No tiene la presunción de un hombre culto, aunque lo es. Le place mucho más saber que ha habitado a gusto esta tierra, que ha vivido intensamente en función de su oficio. Y hoy he querido deslizarme con él entre el laberinto de sus amigos, que es uno de los mejores modos de conocerlo.EL PRECURSOR... Gómez Sicre es el gran precursor que permite que el arte latinoamericano ocupe un lugar digno en el mundo, como ya lo posee. El fue definitivo en mi obra, como lo fue en la de muchos, en el proceso de internacionalizar el camino del arte latinoamericano, encontrar mercados, exponer en todas partes.Esa era su obsesión. El quería encontrar un Picasso latinoamericano, y lo buscaba por todas partes. Acaba de morir, y el mejor homenaje que se le puede rendir a su memoria es el de señalarlo como el verdadero pionero que fue. Viajé expresamente a verlo antes de su muerte y lo encontré muy solo y enfermo. Es justo siempre mencionarlo y rendirle un devoto homenaje.LAS "TRABAZONES" CON MARTA Con Marta Traba nos unía una camaradería explosiva, en la que rondaba algo muy extraño: donde estábamos había trifulca, desde la polémica, la controversia, hasta la trompada limpia, la agresión física, como sucedió en El Salvador y en Costa Rica. En Colombia estuvo a punto de repetirse la historia durante una conferencia que dictábamos Marta y yo en la Biblioteca Luis Ángel Arango. La discusión fue tan airada que tuvimos que salir por una puerta distinta a la de la audiencia.Pero es que las cosas con ella siguen siendo tan extrañas que cuando se conmemoraba el primer aniversario de su muerte estábamos con Álvaro Mutis dictando una conferencia a su memoria, y de pronto se armó una zambra en el auditorio.Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Shanti Vazquez (@absolutshanti) el
Surgió un pleito terrible al final del diálogo. Dos poetas que se odiaban se encontraban y se fueron a las manos, enfrente de todos que protestaban y gritaban. Creo que Marta debía de estar muerta, pero de risa.Yo, que aún tenía el micrófono en la mano, dije que eso era lo más natural del mundo que sucediera, que era como si el fantasma de Marta nos estuviera acompañando, instigando aún trifulcas. Fue una amistad hermosa, llena de grandes euforias y, por contraste, de enormes depresiones, porque después que peleábamos con todo el mundo quedábamos los dos completamente solos, abandonados por las buenas conciencias que habíamos molestado, caminando los dos solos calle abajo...EL DISCRETO ENCANTO DE BUÑUEL A Buñuel lo conocí a los dieciséis años; yo hacía apuntes para una revista y veía mucho cine, por el año cincuenta; yo ya trabajaba para el periódico The News, que fue muy famoso en México.Entonces se hacía un gran periodismo, pues el país tenía aún vivo el atractivo de los años treinta y la revolución mexicana, y muchos periodistas que llegaron desde entonces se quedaron a vivir aquí. Yo era el ilustrador del periódico. Un día surgió una entrevista a Buñuel y yo de inmediato me aparecí en la Calle Extremadura, donde él vivía, a hacerle su retrato.Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Chris Koller (@lunagalleries) el
Me recibió y le hice un apunte rápido, pero a mí lo que me interesaba era poder hablar de cine con él. Eso lo sorprendió, que un mocoso de dieciséis años supiera tanto de sus películas; él acababa de dirigir Los olvidados pero todavía no era un director redescubierto por la crítica francesa. Le sorprendió que yo le hablara del Perro andaluz y de toda su etapa surrealista.Me quedé toda una tarde hablándole a él... de él. Me oyó muy paciente y divertido. Lo reencontré muchos años después. Sucedieron cosas tan mágicas, que una de las últimas visitas que hizo Buñuel estando ya muy enfermo, fue a mi casa. Berta, mi esposa, le hizo la última entrevista que él concedió. Y de las últimas fotografías que existen fueron tomadas en mi casa, comiendo. Ese día él estaba muy triste, venía de asistir al entierro de un gran amigo suyo, un español exiliado de apellido Mantecon. Y me dijo: "Imagínese usted que ya mis únicas salidas son para despedir algún amigo que muere". Poco después murió.Yo a ciencia cierta no sé si él me recordaba como ese muchacho que fue a hacerle un apunte, que se lo hizo en cinco minutos y se quedó toda la tarde. Nunca lo aclaramos del todo, pero tuvimos una hermosa amistad, basada en una desconfianza que siempre guardó hacia mí porque yo no tomaba licor. Mi abstinencia total le producía horror y me lo decía siempre que nos veíamos: "Su abstinencia me resulta absolutamente detestable, Cuevas, a mí no me gusta la gente que no toma". Pero fue hermoso cada encuentro, él bebía su champaña y yo lo oía.¡OHHH TONGOLELE...!Ver esta publicación en InstagramBuena vibra #joseluiscuevas #muac #dibujoentinta
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¿Tongolele? ¿Quién no recuerda a Tongolele? Ella encarnaba gran parte de mis fantasías eróticas de la infancia y la adolescencia, junto con otras diosas del cine mexicano. Pero una de las presencias que persistió fue la de ella, hasta el punto de que en plenos años noventa, Tongolele sigue viva y activa en su belleza y su atractivo.Yo la conocí del modo más curioso. Me habló una señora Yolanda Montes, que quería hacerme una entrevista para una revista de Nueva York, y además quería ilustrarla con un retrato que ella misma quería hacerme.De entrada le dije que sí, y le advertí la razón: le doy la entrevista porque usted se llama igual que una de mis fantasías eróticas de infancia, Tongolele. Se rió y no dijo nada. Cuando llegó, vi que era la misma Tongolele la que venía a entrevistarme y a pintarme a mí, que la había pintado en la infancia a ella tantas veces.¿USTED ES RULFO? Con Rulfo tuve una amistad entrañable y lo conocí de un modo muy curioso, yendo a un encuentro en el Interamerican Committee, al que fueron directores de cine, escritores y, como artistas invitados, Fernando Szyszlo y yo. Allí conocí a Marta Traba. Pero déjame decirte algo que hoy descubro con horror. Cuando reviso esa lista de asistentes mentalmente, veo que, con excepción de De Szyszlo, Carlos Fuentes, Pepe Donoso y yo, ¡ya todos están muertos!Eso lo descubro con verdadero terror. Y ahora recuerdo un viaje muy accidentado, con Marta y Jorge Ibargüengoitia, en el que íbamos muertos de pánico, y fue como premonitorio: años después ellos coinciden en un viaje a Colombia y mueren juntos... Pero volviendo a la historia, en el viaje a este encuentro mientras registraba el boleto de avión me seguía un señor de aspecto extraordinariamente bondadoso y, al tiempo, desprotegido.Ver esta publicación en InstagramLo que no sabía de uno de los más grandes; #JoseLuisCuevas 🖼🕯🇲🇽
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Él me sostuvo el maletín de mano mientras yo hacía los trámites, y luego de decirme qué grato le parecía que viajáramos juntos, y cómo admiraba mi obra, se negó a devolverme el tal maletín insistiendo en cargarlo hasta el avión. Nada pude hacer. Yo insistía: Pero señor, no se moleste usted. Y él contestaba: "No, no importa, vente no más", y con paso ligero corría al avión, y yo detrás de él, desesperado. Se negaba a toda costa a devolvérmelo. Lo menos que pude hacer fue sentarme a su lado y ayudarlo a acomodar su equipaje y liberarlo del mío, ya dentro del avión.Entonces me contó que iba al mismo encuentro que yo. Buscando cómo iniciar una charla, le pregunté qué hacía, y me contestó: "Escribí algunas cositas, pero ya no escribo. Estoy por ahí haciendo una novela". Ante esa extraña respuesta le pregunté qué había escrito, y con la mayor humildad me dijo: "Yo escribí Pedro Páramo” Me quedé helado.¿Usted es Juan Rulfo?, grité. Pero si soy yo el que debo cargarle las maletas a usted, fue lo único que se me ocurrió decir, y fue exactamente lo que hice cuando llegamos a tierra.Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Galería MOR (@galeriamor) el
Rulfo era un hombre extraordinario, apresado en una gran timidez. Un hombre asustado por la vida. Sin embargo en confianza, cuando hablaba, demostraba tener una gran información literaria. Pero odiaba hacer teorías sobre la literatura. Su nombre a partir de ese viaje me causo verdadera devoción.¡BERTAAA... LA FOTOOO! Con Dolores del Río, esa gran dama del cine mexicano, tengo una relación muy antigua y un dato bien curioso, la foto oficial de mi matrimonio con Berta. Pues resulta que en ella no aparece Berta sino Dolores del Río, ¡conmigo, partiendo el pastel de bodas!Las cosas sucedieron así: Rosa Covarrubias, esposa de un gran pintor mexicano, ofreció la recepción en su casa. Ella era una gran fotógrafa, además de pintora, y precisamente cuando se iba a hacer la foto de la partición del pastel, Berta tuvo que salir corriendo porque súbitamente su padre se puso muy enfermo.Ver esta publicación en InstagramLa Giganta. #arte, #museo, #lagiganta, #joseluiscuevas, #hazquevalga, #paseosabatino, #artemexicano
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Simplemente desapareció de la fiesta. Entonces Dolores del Río suplió a Berta en la foto... y esa es la foto oficial de mi matrimonio, hasta el día de hoy. Pero precisamente también fue en casa de ella donde Rufino Tamayo y yo nos instalamos en una enemistad total e incancelable. Estando en su casa y después de haber tenido una especie de reconciliación unos meses antes, cuando yo llego y me acerco a saludarlo, él me da la espalda, sin ninguna explicación para esa grosería. Un espantoso desaire sin que yo supiera los motivos, y que jamás le perdoné...Porque también en ese terreno de las peleas, las confrontaciones y las rivalidades, la lista es larga, básicamente porque Cuevas es un provocador de situaciones. Sin embargo a la hora de sopesar la balanza siempre ganarán, y por amplio margen, los que lo admiran y aprecian.Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Koller Waranch Art (@kollerwaranchart) el
Hay que repetirlo. Cuevas es el pintor vivo más importante de México, y él lo sabe. Eso le significa un ritmo extenuante de trabajo, que lo mantiene bajo unas enormes presiones a las que por fortuna está acostumbrado.Basta citar solo su agenda de los últimos meses: inauguración del Museo Cuevas en Ciudad de México; viaje a Sevilla con motivo de los 500 años del Descubrimiento, a donde fue invitado por la ciudad para pintar una gigante exposición de más de sesenta obras en telas de cuatro metros cada una; exposición y conferencia en Washington; homenaje y entrega de llaves de la ciudad de Quito con motivo de la Bienal de Cuenca, donde se expone su obra; y por fortuna, en medio de ese maratónico ajetreo, también está su exposición de noviembre próximo en la Galería Diners, porque, como él mismo lo dijo, "Es una linda excusa para visitar Colombia, que es un país que amo". ¡Bienvenido siempre, José Luis Cuevas!Ver esta publicación en Instagram#joseluiscuevas #grabado #mexico
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Cuando yo era vicepresidente, en 1953, viajé por el Asia no comunista e insistí en que no quería solamente reunirme con los dirigentes en sus espléndidas oficinas, sino también detenerme a examinar las condiciones de vida de los barrios más pobres.
Al ver su miseria niños con los estómagos hinchados, hombres desempleados que pasaban el tiempo en las cafeterías alcantarillas destapadas que hacían irrespirable el aire pude entender por qué esos suburbios eran terreno abonado para el comunismo. Incluso muchos de los líderes que conocí en ese momento veían en el comunismo un atajo atractivo para llegar a la prosperidad económica.
En 1985, cuando volví a visitar esos países, ya nadie seguía teniendo tales ilusiones. Con el colapso de la economía soviética, la atracción de la planificación centralizada se había desvanecido. Como modelo para el desarrollo político y económico, el comunismo soviético había sido lanzado al basurero de la historia.
SI NOS LAVAMOS LAS MANOS...
Pero la derrota del comunismo en el mundo subdesarrollado no significa la automática victoria de la libertad. En aquel viaje de 1953, yo visité más de una docena de naciones y colonias, incluyendo Indonesia, Malasia, Camboya, Laos, Vietnam, Singapur, Burma, Filipinas, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Ceilán, India , Pakistán, Irán y Afganistán.
Algunas, como Vietnam y Afganistán, tomaron el rumbo fatal del comunismo. Otras, como India y Burma, se embarcaron en la sin salida del socialismo. Solo unas pocas, como Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong, se enrutaron por la senda de la libertad, adoptando una economía de mercado libre.
En las naciones en vías de desarrollo de África, Latinoamérica, Asia del Este y Asia del Sur las regiones que pueden ser definidas como el Hemisferio Sur el camino del desarrollo siguen plagado de obstáculos. Funcionarios oficiales corruptos, políticas y economías mal manejadas y estrategias de desarrollo desenfocadas, frenan las posibilidades de la gente talentosa y trabajadora de todos los continentes.
Estos problemas la mayoría de ellos auto impuestos han encerrado a esos países en un círculo vicioso de pobreza tan estrecho que parece que no tuviera escapatoria. Y sólo si trabajamos conjuntamente con ellos para la superación de semejantes obstáculos, podremos garantizar que el triunfo de la libertad en el Hemisferio Sur continúe tras el colapso del comunismo en el mundo entero.
Si nos lavamos las manos respecto de estos asuntos, el futuro se convertirá en la historia de dos mundos: uno rico y el otro pobre; uno que prospera gracias a la alta tecnología, otro que se rezaga en medio de plantas industriales obsoletas y una agricultura de subsistencia; uno satisfecho en medio de su confort y sus facilidades, y otro crecientemente resentido y hostil.
LIBERAR EL PODER CREATIVO
A los Estados Unidos, en medida mucho mayor que a los demás países desarrollados, les cabe la obligación de conocer cuáles son los caminos del éxito. Hace apenas cien años un instante en los términos de la historia de la humanidad éramos parte del mundo subdesarrollado, con un ingreso per cápita de 210 dólares.
De manera análoga, los logros de los "Cuatro Tigres de Asia" Taiwán, Corea del Sur, Hong Kong y Singapur deben constituir un ejemplo positivo de cómo los países menos desarrollados pueden llevar a cabo la transición de la pobreza a la prosperidad.
En el pasado, muchos de nuestros programas de ayuda han apuntado a la conciencia: a que se emplee el dinero en subsanar la pobreza del mundo o en prevenir la expansión del comunismo. Hoy en día debemos reorientar nuestro acercamiento al Hemisferio Sur aplicando las enseñanzas del exitoso desarrollo de los países del este de Asia recientemente industrializados.
Los "Cuatro Tigres de Asia" obtuvieron grandes logros porque sus gobiernos adoptaron políticas que desencadenaron el poder creativo de sus pueblos. Aunque esto parezca frívolo a primera vista, cualquiera que haya estudiado el mundo en vías de desarrollo sabe que la mayoría de sus gobiernos ha invertido tiempo y recursos enormes en debilitar la energía de sus gentes.
Los dirigentes de los "Cuatro Tigres de Asia" comprendieron que la más elemental de las motivaciones humanas-el deseo de mejorar la propia condición y la de nuestra familia es la fuente principal del crecimiento económico. La gente, sin importar su procedencia ni su educación, ha respondido a tales incentivos económicos elementales desde el albor de los tiempos en todos los rincones del mundo.
El primer paso adecuado para el despegue de los países en vías de desarrollo consistió en pasar por alto el consejo de los académicos occidentales, los cuales, como sinuosos vendedores de petróleo, impulsaron estrategias de desarrollo basadas en la sustitución de importaciones y en políticas estatistas. Los defensores de la sustitución de importaciones creían que el contacto económico con el mundo industrializado dificultaba el desarrollo.
Por lo tanto abogaron por altos aranceles, barreras prohibitivas para la inversión multinacional, mayores subsidios a la industria y rígidas medidas en favor de los recursos propios por medio de la eliminación de importaciones donde fuera posible. Domésticamente, su premisa consistía en que el desarrollo económico no se generaba de manera natural, y por lo tanto era preciso adoptar programas que forzase a la mayor cantidad de gente a producir. Insistieron en que el Estado no solo debía proporcionar la infraestructura necesaria, sino también forjar estrategias industriales y movilizar usando la coacción si fuese necesario a las gentes apáticas.
Pues bien, los "Tigres" asiáticos rechazaron tales teorías y comprendieron que había otras claves para un exitoso desarrollo.
LAS CINCO ESTRATEGIAS
1. Basar el desarrollo en la fundación de mercados competitivos
Tal es la primera clave. Promover instituciones de libre mercado, de propiedad privada y precios flotantes, creando incentivos para que la gente produzca. Sólo mediante el derecho a la propiedad privada se puede forjar una férrea alianza entre el trabajo y la remuneración. Y sólo los precios basados en la oferta y la demanda en el mercado pueden guiar a los productores y consumidores que manejan una economía hacia una mayor eficiencia.
No obstante, en gran parte del mundo subdesarrollado los gobiernos minan constantemente la confianza en la inviolabilidad de la propiedad, nacionalizando industrias enteras, y constantemente se entrometen en la libertad de los precios con sus controles y subsidios.
Para poder llegar a ser un competidor económico inflexible es preciso dar la cara a una dura competencia económica. Quienes argumentan que los países en vías de desarrollo deben proteger sus industrias "aún niñas" por medio de aranceles hasta cuando maduren y sean productoras a escala mundial, no se dan cuenta de que, a menos que enfrenten la competencia internacional, tales empresas jamás aprenderán a caminar por sí solas.
Mientras muchos países subdesarrollados se ampararon contra los carteles domésticos y los monopolios tras de barreras proteccionistas, los "Tigres” asiáticos se lanzaron a la contienda en el mercado mundial y también se mantuvieron competitivas en el plano interno.
2. Invertir en el capital humano
Los dirigentes de los "Tigres de Asia" comprendieron que el factor crítico para el desarrollo era el capital humano. Aunque la abundancia de tierras y de recursos naturales contribuyó significativamente al desarrollo de los Estados Unidos, la clave para nuestro desarrollo fue la naturaleza emprendedora de la gente y el valor que le otorgaron a la educación.
Esto mismo se ha demostrado como válido para los cuatro países asiáticos de más próspero desarrollo. Cada uno ha invertido una elevada proporción de su Producto Nacional Bruto en educación (hasta un 4,4 por ciento en Singapur, por ejemplo), y han estimulado a su juventud a estudiar en el exterior.
Los cuatro países tienen índices de alfabetización por encima del promedio del mundo subdesarrollado, y en el caso de Taiwán y Corea del Sur igualan incluso las tasas occidentales.
3. Mantener bajos los impuestos oficiales
Aunque hoy muchos se burlan de sus teorías económicas, los "Cuatro Tigres" han inducido el nuevo enfoque de una importante verdad que mientras más se grave algo, menos se obtendrá de ello.
Si el gobierno determina impuestos elevados sobre los frutos del trabajo ingresos y utilidades habrá una menor actividad económica, tan seguro como que la noche sigue al día. Mientras muchos países del mundo subdesarrollado elevan los impuestos para tratar de obtener mayores ingresos, las naciones del Asia del Este que más se han desarrollado comprendieron que son los bajos impuestos los que producen un crecimiento elevado, el cual en últimas genera mayores ingresos gubernamentales, incluso en el renglón de impuestos.
Puede decirse que aquellos países en vías de desarrollo que han fracasado trataron de obtener para sus gobiernos una tajada más grande del pastel, mientras los que sí tuvieron éxito se concentraron más bien en aumentar el tamaño del pastel.
4.Crear condiciones atractivas para la inversión extranjera
Mientras gran parte de los países despedía con cajas destempladas a las corporaciones multinacionales, aquellos que hoy ya son desarrollados les tendían la alfombra roja de bienvenida.
Estos últimos comprendieron que la inversión extranjera significaba nuevos empleos y que al atraer dicha inversión no estaban perdiendo el control del rumbo de sus economías, sino creando las premisas para un mejor futuro económico. Nunca nacionalizaron con arrogancia las empresas extranjeras, como tantos países subdesarrollados lo hicieron en los años sesenta y setenta; por el contrario, les permitieron obtener ganancias acordes con la libertad del mercado.
5. Hacer de las exportaciones el motor del crecimiento económico
Ya que pocos países del mundo subdesarrollado tienen la extensión necesaria para explotar cabalmente y a gran escala sus economías con técnicas modernas de producción, sólo pueden tener éxito si exportan a los mercados mundiales.
Desde comienzos de los años sesenta, los "Cuatro Tigres de Asia" adoptaron diversos tipos de estrategias exportadoras. En 1990 sus ganancias por este concepto representaron el 60 por ciento de su Producto Nacional Agregado. En Corea del Sur lo aumentaron en un 34 por ciento y en Taiwán en un 55 por ciento.
En Hong Kong y Singapur, gracias a su papel de puntos de distribución del comercio general de la región, el aumento llegó respectivamente al 135 por ciento y al 191 por ciento.
EL GRAN SECRETO: EL MERCADO
Estas lecciones, que constituyen las claves del éxito económico de los “Cuatro Tigres" asiáticos, no deben resultar alarmantes. En el enfrentamiento entre una estrategia basada en el control estatal con intervención en todos los aspectos de la vida económica, y una basada en la libertad de mercados, la iniciativa privada, y la competencia, esta última siempre prevalecerá. El colapso de la economía soviética comprobó esto de manera dramática.
Muchos observadores explican el éxito de estos cuatro países como producto de su tradición confuciana, la cual hace énfasis en una sólida ética del trabajo. Sin embargo, si bien la cultura incide en el desempeño económico, el verdadero secreto reside en la decisión de sus dirigentes de desencadenar las fuerzas del mercado.
Estas políticas no sólo tienen muy poco que ver con las filosofías orientales, sino que tampoco pertenecen exclusivamente a Asia. Si otros países liberan las grandes arterias del mercado, obtendrán un éxito igual al de los "Cuatro Tigres de Asia".
Publicado originalmente en Revista Diners Ed. 268 julio 1992
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Foto Andrea Domínguez
La vitalidad característica de todas esas mujeres campesinas y tejedoras, que parían sus hijos en el hogar y las únicas “vacaciones” que conocieron fueron las cuarentenas postparto observadas estrictamente y comiendo huevitos de gallina feliz y pollo campesino, es uno de los rasgos de este festival que se centra en el trabajo de los artesanos con la lana. Este año el tema central el es homenaje a las abuelas tejedoras, muchas de las cuales ya están en sus 70 y 80.La idea del festival, que se realizó por primera vez el año pasado, surgió cuando Luz María Rodríguez, quien lidera la Escuela de Formación de Tejido Artesanal y que por años ha impulsado la cultura del tejido en la región, se encontró con Susana y con una estudiante de la Universidad de Los Andes que en ese momento hacía su tesis sobre los oficios artesanales.
Luz María Rodríguez / Foto Tejilarte Sutatausa
La pasión de las tres por este oficio las llevó a pensar en la importancia de promoverlo. Con apoyo del municipio y de la parroquia lograron hacer la primera versión del festival.De cierta forma, Tejilarte sirve como la puntada que une los tejidos del pasado y el presente en esa región, pues es en gran medida gracias al trabajo de los jóvenes que se está valorando y difundiendo el oficio artesanal. Susana divulga en su página de Facebook Tejilarte Sutatausa, los detalles del trabajo y de la vida de las tejedoras, mientras otros jóvenes hacen lo propio en la emisora comunitaria (Manantial FM Estéreo) y en el canal comunitario (Zona Full HD).Observando que la gran mayoría de las mujeres de la región, al terminar sus trabajos en el cultivo o en el hogar se dedican a tejer, las creadoras del festival se dieron cuenta de lo importante que es esta actividad, no solo como pasatiempo sino como terapia individual y de grupo.“Para las mujeres campesinas reunirse a tejer es como una terapia, es un espacio en el que conversan, se desahogan, se ríen y cambian la rutina diaria”, apunta Susana.Como lo explica Lilia Ortiz, de 76 años y con toda una vida de experiencia tejedora, dice que esto le sirve para mantener los dedos ágiles y los brazos relajados.“Empecé a tejer cuando era niña, en la década del 50. En esa época no teníamos acceso a agujas, así que aprendí con dos palos de un árbol que llamamos chiche. Después lo hice con alambres y finalmente conseguí agujas. He hecho de todo, chalecos, sacos, ruanas, gorros. A toda mi familia le he tejido”.
Foto Andrea Domínguez
Quien visite el festival no solo encontrará hermosas y alegres tejedoras ataviadas con sus delantales, sombreros y con las inseparables agujas y lo que ellas llaman “el marido” (es decir, el huso) en la mano. También podrá disfrutar de los productos del mercado campesino y de las delicias gastronómicas de la región.Sutatausa es una región apacible y de hermosos paisajes. Por ello está creciendo en la región el turismo ecológico, con visitantes que huyen de la contaminación y el ruido de Bogotá para refugiarse en la paz que se respira entre los rocosos farallones que la enmarcan y que también son un paraíso para escaladores.Además, quien tenga intereses arqueológicos, podrá encontrar muchas de las piedras con pinturas realizadas por los primeros pobladores de estas tierra, los muiscas. Buscando todo esto fue que el fotógrafo Germán Montes, después de haber vivido toda su vida en Bogotá, decidió lanzarse a un cambio absoluto de rumbo y se fue a vivir a Sutatausa.“La gente aquí es muy tranquila, se vive un ambiente de serenidad y hay muchos atractivos, a pesar de ser un lugar pequeño. El tejido es algo que uno ve por todos lados, algo que realmente une a la comunidad. Son los jóvenes los que están impulsando este oficio y junto a él, también hablando de la importancia de recuperar la vocación agrícola que en alguna época tuvo este sector y que se fue perdiendo por la minería”, explica.Hoy en día los principales renglones de la economía de Sutatausa son la leche y el carbón.El reto es seguir preservando esta tradición. Los más pequeños son conscientes de eso y asisten a la Escuela de Formación. Mabel Dayana Torres, de 11 años, dice que “es bueno que los niños aprendamos a tejer y a entretenernos con algo más que la tecnología porque si no se le acortan a uno sus recursos mentales” y su joven compañera de tejido, Lizeth Ortíz, agrega que gracias a este oficio sabe que podrá lograr muchas cosas en la vida: “mientras estoy tejiendo invento canciones y se me ocurren muchas cosas, yo sé que me va a ayudar mucho en la vida”.Para mayor información visite la página de Facebook del festival.-

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