Juanes lanza su decimosegundo álbum JuanesTeban. Un álbum coproducido por Nico Cotton y el artista paisa, que juega con la figura del alter ego y nos presenta la dicotomía de ser Juanes y Juan Esteban. Dos caras de un mismo artista que coexisten en la misma piel.
El álbum es un trabajo súper colaborativo e incluye canciones con Bomba Estéreo, Conociendo Rusia, Mon Laferte, Vivir Quintana y Davide Rossi de Coldplay, quien aporta los arreglos de cuerdas para «El Gran Día» y «Una Noche Contigo». Además de un bonus track llamado «Timelapse De Sol», en colaboración con la banda venezolana Rawayana.
JuanesTeban es fiel al estilo de su creador: está libre de pretensiones y suena más Juanes que nunca. De hecho, su huella está hasta en la portada. La carátula del álbum, así como las ilustraciones de cada canción, fueron dibujadas por él.
Pero este estreno no es su único hito. Juanes acaba de terminar un sold out en el Movistar Arena de Madrid, ganó Gaviota de Plata y Oro en Viña del Mar, y su Juanes World Tour 2026 está en marcha, llegando a Colombia el 20 de noviembre en el Movistar Arena de Bogotá.
Hablamos con el artista en el lanzamiento y escucha del álbum en Bogotá, y esta fue la conversación.
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Este álbum se llama JuanesTeban y es muy común que los artistas nombren sus primeros álbumes con su nombre propio. Pero tú lo estás haciendo después de más de diez discos. ¿Por qué ahora?
Creo que ahora tiene mucho sentido. Juan Esteban es mi nombre, pero desde muy pequeño, mi papá, mis hermanos y mis amigos siempre me decían Juanes, como una abreviación. Después de muchos años, siento que este álbum es una oportunidad para jugar con el concepto del caleidoscopio: diferentes formas de ver la vida, sentimientos, ritmos y personalidades que viven en mí. Juan Esteban puede pronunciarse de mil maneras, y eso es parte del juego creativo. Es un álbum que tiene que ver con este momento, con este presente.
La latinidad está en su peak, pero tú has sido un abanderado de la música latina y hablada español desde hace más de dos décadas. ¿Cómo viviste ese momento?
Lo viví como algo totalmente nuevo, porque para mí era impensable que pudiera ir a Alemania, a Bélgica o a Japón a tocar, y que la gente fuera a escuchar mis canciones y a entenderlas. Era como imposible. Hoy, 26 años después, es alucinante lo que está pasando con la música latina. Es muy positivo para todos los géneros y para el idioma. La música latina es tan variada, tan rica, cada país tiene tanto que ofrecer y siento que se lo merece.
Lo de la camiseta de «Se habla español» en los Grammy fue algo muy particular. En esa época, los Grammy se transmitían por CBS y nos pedían que habláramos en inglés porque la audiencia era americana. Mi manera de conectar, no exactamente de protestar, fue ponerme esa camiseta. En Los Ángeles, en el 98 o 99, había tiendas con avisos que decían Se habla español. Entrabas, comprabas tu tarjeta prepago para llamar a Colombia, a Ecuador, a México, era una señal de bienvenida. Hoy, 26 años después, esa frase tiene una connotación distinta por todo lo que está pasando social y políticamente, no solo en Estados Unidos sino en muchos lugares del mundo, con la migración y los cambios tan fuertes que estamos viviendo. Pero «Se habla español» sigue siendo nuestra conexión como comunidad, y eso es algo hermoso y gigante.

Este álbum viene cargado de colaboraciones con artistas de distintos géneros y distintas generaciones. ¿Cómo escoge Juanes una colaboración?
La verdad es que todo llega de una manera muy natural. Primero escuchas a un artista, lo ves en un concierto, te parece increíble lo que hace, y después llega el momento de ver si trabajamos juntos: nos encontramos en el estudio, le mando la canción, hay conexión o no la hay. Son muchos procesos, pero siempre vienen, al menos en mi caso, de un lugar de admiración hacia esa otra persona y del deseo de que aporte algo a mi música. Así fue con Rawayana, con Bomba Estéreo, con Vivir Quintana, con Conociendo Rusia, con todos los que están en este álbum.
Tienes 53 años. ¿Qué te motiva a seguir haciendo música?
Me motiva que la música me hace sentir muy bien. Siento que me regresa, de alguna manera, a la infancia, a la juventud. Hay algo en la creatividad que me lleva a un lugar increíble, un estado de bienestar maravilloso. Siento el mismo impulso energético que sentía cuando tenía diez años tocando guitarra y cantando, pero hoy, exponencialmente más fuerte.
¿Y la actuación?
Me parece increíble, una experiencia muy top. He tenido pocas oportunidades, pero la última fue en Pimpinero, con Andrés Baiz y fue una producción increíble. Si algún día llega a pasar de nuevo, sería algo maravilloso. Y si no pasa, tampoco pasa nada. No es algo que esté buscando activamente, porque la música es donde yo vivo, y vivo feliz.
¿Qué canción que tienes en repeat en Spotify?
Ahora mismo estoy escuchando muchísimo a Olivia Dean. La descubrí gracias a mi hija Paloma, que empezó a mostrarme su música, y desde entonces no puedo parar. Tiene un dúo con Sam Fender que me encanta demasiado. Y después hay un chico americano que se llama Shaboozey, que estuvo nominado a Mejor Artista Nuevo en los Grammy. Y Milo J, el argentino. Me encanta.
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