Aunque parece que vivimos la agonía del cuento en Colombia, el escritor José Zuleta Ortiz se niega a permitir su muerte, por lo menos desde su trabajo, y así lo demuestra con su más reciente libro: Sol bajo la lluvia, una recopilación de sus mejores cuentos. José Zuleta Ortiz ha acumulado en más de tres décadas ocho libros de cuentos, seis de poesía, uno de retratos y dos novelas. Un portafolio que ha sido ampliamente reconocido. Recibió el Premio Nacional de Poesía en tres ocasiones diferentes en 2002, 2003 y 2008, con los títulos “Las alas del súbdito” y “Música para desplazados”.
También ha sido galardonado dos veces con el Premio Nacional de Literatura del Ministerio de Cultura, en 2009 y 2022. La primera vez por el volumen de cuentos Ladrón de olvidos y la segunda por su primera novela, Lo que no fue dicho . Más allá de sus publicaciones, Zulueta también coordinó un taller de escritura en 21 cárceles de Colombia durante quince años, una experiencia que inspiró su segunda novela: Una versión de los hechos . Además, fue cofundador de la Revista de Poesía Clave y del Festival Internacional de Literatura Oiga Mire Lea de Cali. Un abanico de experiencias que garantiza que, cuando dice que el cuento está retomando fuerza en Colombia, es una observación para tener en cuenta. Diners conversó con José Zuleta Ortiz sobre su nueva publicación, Sol bajo la lluvia , un compendio de tres décadas de su trabajo. Esto fue lo que nos contó sobre el proceso emocional de revisar sus viejos escritos y lo que significa para él personalmente y para el cuento colombiano. ¿Qué es Sol bajo la lluvia ? View this post on Instagram A post shared by Leer es mi plan (@leeresmiplan) Es una antología de todos mis libros de cuentos.
Son cinco libros, más de ochenta cuentos, que mi editor, Camilo Jiménez, se encargó de recoger, leer, y entre los dos, escogimos los mejores para conformar esta antología. Aunque solo entraron 35 cuentos, está representada toda mi trayectoria como cuentista, desde lo primerito hasta lo más reciente. En ese sentido, la antología respeta el orden de aparición de los libros: el primero es La sonrisa trocada , seguido de La espiral del alambique , El ladrón de los olvidos , Las pequeñas causas y, por último, La tarde del petirrojo . ¿Por qué reunir su obra cuentística en este momento de su vida? Esos libros ya no se consiguen. Se publicaron en distintas editoriales independientes y están agotados desde hace rato. Ahora, como autor de Planeta , nos interesaba tener una gran cantidad de mis cuentos en un mismo sitio, junto a mis dos novelas ya publicadas. Para mí, personalmente, me alegra que mis cuentos vuelvan a publicarse. Me demoré tres décadas en estos trabajos. Están hechos con muchísimo cuidado y los desarrollé con mucha conciencia de lo que estaba haciendo.
Estos cuentos se basan en mi experiencia vital. Hay una huella de todo lo que he hecho, de todo lo que me ha pasado, de todo lo que he vivido. De mis aventuras, de mis pensamientos y de mis reflexiones sobre la vida. Se podría decir que todos los cuentos están felizmente contagiados por lo que he sido yo. (Lea también: “Esta novela es una lucha contra lo políticamente correcto,” José Zuleta ) También cabe resaltar que en Colombia, ser cuentista es ser un autor invisible, es algo demasiado exclusivo, de pocos lectores. Mis dos novelas han generado un mayor grupo de lectores y me han hecho más visible como autor, por lo que es bueno que estos nuevos lectores también puedan leer mis cuentos. Dado que los cuentos son el testimonio de un escritor: ahí están mi estilo, mi relación con el lenguaje, mi formación. No hay mejor escuela para aprender a escribir que el cuento.

¿Por qué cree que el cuento pasa tan desapercibido en Colombia? Foto: Zia King en Unsplash / Portada de Una versión de los hechos , de José Zuleta.
La verdad, no me explico por qué el cuento no se lee más en Colombia, por qué no se edita más, por qué no se escribe más. Es curioso porque, en el mundo anglosajón, el cuento se lee muchísimo, tanto como la novela. No hay diferencia. Aquí, una editorial publica 100 novelas y 10 libros de cuentos. Aunque, en los últimos años, he notado un resurgimiento del cuento, más que nada en Argentina o México. Justamente en España hay una editorial, de nombre Páginas de Espuma , que es solo de cuentistas, de solo libros de cuentos. Es un fenómeno que tiene unos cinco años, más o menos, que está empezando a rejuvenecer el cuento, a remozar el cuento en el hábito del lector, y eso tiene que ver un poco, yo creo, con la proliferación de los clubes de lectura. También con la cantidad de cuentos que se están escribiendo en otros países. Las autoras argentinas están haciendo un trabajo impresionante. En Perú, con Julio Ramón Ribeyro, un autor que estuvo mucho tiempo opacado por la novela, por Vargas Llosa, y los lectores por fin lo han descubierto. ¿Qué puede esperar encontrar el lector en esta reunión de cuentos? En los cuentos hay temas que atraviesan todo el libro, y uno de ellos es el amor. Otro tema recurrente es la muerte, que empieza en el primer cuento con el accidente en el que murió mi abuelo junto al cantautor Carlos Gardel.
También hay una recreación de mi experiencia vital, como mi temporada en España, en Mulatos (una isla donde viví). Hay una recreación de las ciudades donde he vivido, ya que los escenarios que utilizo en mis historias son siempre lugares donde he estado en carne propia y que conozco. Aun así, en la última parte del libro, La tarde del petirrojo , hay cuentos con elementos fantásticos y mucho humor. (Siga leyendo: Retratos, de José Zuleta Ortiz ) Esto se debe a que, cuando escribo cuentos, busco que sean un gozo para el lector: un placer estético y una historia en la que se divierta, se sorprenda, encuentre una idea interesante y un personaje memorable.

¿Cómo surgió ese interés por escribir cuentos desde el goce estético? Foto: Cortesía de Planeta , Andrés Giovanni Rozo / José Zulet Ortiz.
Me formé leyendo cuentos desde muy temprano, a todos los clásicos: Dostoievski, Kafka, Tolstói, Poe. También a los cuentistas ingleses y a los cuentistas norteamericanos, como Truman Capote. Leyéndolos, me di cuenta de que había una propuesta del cuento como obra de arte. Me interesaba el tipo de cuento en el que uno quedaba subyugado por su belleza y por la capacidad de demostrar tanto del mundo en tan pocas páginas, de ofrecer tanto en tan poco. ¿Cómo fue el proceso de volver a estos cuentos después de tantos años? ¿Hubo reescrituras o cambios significativos? Como los libros y cuentos ya habían sido publicados, no hubo necesidad de hacerles muchos cambios. Sin embargo, sí hubo un pulimiento estilístico: una palabra por acá, otra por allá. Suprimí un par de diálogos que me parecieron excesivos, pero fue algo muy mínimo. Algo en lo que yo no creo es en la concesión, en ajustarlos a la modernidad. No me interesa meterles un celular o TikTok. Para mí, el valor del cuento no tiene nada que ver con la época. Kipling está tan vigente como Fonseca.
El hecho de que un cuento esté ubicado en la Edad Media, por ejemplo Las mil y una noches , no define si es bueno o no. Y en términos del regreso emocional, ¿qué sintió al reencontrarse con su obra? View this post on Instagram A post shared by Ateneo 7-73 Casa Librería Café-Bar (@ateneo7_73) Regresar a estas historias fue un gusto para mí. Me sorprendí gratamente con algunos cuentos y, más que nada, con ciertos elementos que había olvidado: algunas metáforas, ciertas osadías con el lenguaje, el juego de inventar palabras. Me divertí leyéndolos, recordándolos, y recordando también el momento en que los escribí, cómo nacieron, y evocando las luchas que tuve con cada uno de ellos. A esto se suma el hecho de que el libro está dedicado a mi padre, que estaría cumpliendo 90 años y de quien se cumplen 35 de haber fallecido. El libro es un regalo de cumpleaños para él. Finalmente, ¿qué podemos esperar de José Zuleta Ortiz en el futuro? Voy a publicar una nueva novela. En este momento, la estoy escribiendo, así que creo que el año entrante se podrá publicar y leer. Tampoco quiero contar mucho acerca de la historia porque no la he terminado, y tengo mi agüero de escritor: no hablar de lo que no se ha publicado. Vea también: Los recomendados en literatura del escritor bogotano, José Zuleta