Se trató de un rastreo importante, que le permitió conocer muchas personas alrededor del mundo (al menos tener contacto con ellos por medios digitales). El resultado de su trabajo ha sido compartido de diversas maneras: en una sesión como DJ, en videos y hasta en un casete (sí, un casete como los de antes), en el cual grabó las, en su concepto, mejores 22 canciones que encontró durante su investigación. Hay por ejemplo alguna melodía de la cultura aymara de Bolivia, varias de sus ancestros, los Sámi y de un par de tribus africanas, entre otras.
Con respecto a los Sámi, Joar ha logrado recolectar testimonios tan importantes como 11 canciones en uno de los lenguajes de los indígenas que está en peligro de desaparecer, pues hoy solo lo hablan 300 personas. Se trata de un valioso testimonio, en el cual las letras tienen que ver con su vida cotidiana y asuntos políticos, con las cuales, además, reclaman un espacio en el mundo para ellos; justamente para este tipo de reivindicaciones, es que Nango encuentra el hip hop tan adecuado.
Acerca de tener su recopilación de canciones en un casete, cuando muchas de ellas fueron conseguidas a través de Internet, dice que tiene que ver con varios asuntos. Uno de ellos es que es un objeto, lo cual tiene gran importancia desde su perspectiva de artista, “pues yo trabajo con la materia física”, anota; así que distribuirlo digitalmente no tendría el mismo sentido. “El casete es un objeto que puedo dar a alguien como regalo”; también le agrada el hecho de tener “control” sobre la distribución, no como un tema de poder, sino más bien de respeto hacia un trabajo que sus creadores hicieron con gran cariño y él recopiló con esfuerzo. Y, bueno, también hay que decir que un casete es bello, es un objeto “muy cool”.
En Medellín aprovechó para trabajar con raperos y grafiteros locales, de hecho hasta conoció el reggaetón emberá. Estas conexiones lo llenan de nuevas ideas para sus trabajos futuros, al tiempo que lo ilusionan por ver cómo se constituyen en alternativas para los jóvenes, que pueden optar por el arte en lugar de la violencia.
De ahí saldrá algún trabajo para el futuro, mientras tanto, volviendo a lo formal u objetual que tanto le interesa, su creación está hoy en el techo del Museo de Antioquia, allí está su sueño cumplido en Medellín, que podremos ver hasta el 3 de noviembre que cierre el salón.

