No sé cuántos años llevaba sin pasar un sábado así, recorriendo la ciudad, reconociendo el territorio en el que vivo, más allá del uso cotidiano que le doy. Y fue gracias a una invitación de Jeihhco y demás líderes de Casa Kolacho, que aquella tarde la pasé descubriendo un espacio que, a pesar de formar parte de la Medellín que habito, conocía más por las noticias, que por mis propios ojos.
Nos encontramos en la estación del Metro de San Javier a las 2 de la tarde, en una hora en que la calle ardía de gente; se trata de la centralidad de la comuna 13, una de las más golpeadas por la violencia en Medellín, y que da entrada a la veintena de barrios que la conforman. Allí nos esperaban Jeihhco, el Perro, el Chavo y Manuela, algunos de los líderes que integran Casa Kolacho, centro cultural de Hip Hop liderado por el colectivo de Hip Hop C15 y Camaleón producciones, impulsores de festivales de Hip Hop como “Revolución sin muertos” hasta 2010 y ahora con el “Festival manifiesto, cultura viva comunitaria”.
Éramos un grupo diverso de personas que tenemos en común el deseo de conocer nuestra ciudad y promover las actividades que aportan a su desarrollo, y estábamos allí para disfrutar del Graffitour, “un recorrido estético, histórico y político”, como sus mismos creadores lo denominan, que invita a caminar y conocer la comuna, a través de las creaciones realizadas por sus mismos habitantes. Justamente este mes se cumple un año del nacimiento de la actividad, si bien los graffitis llevan años apareciendo poco a poco en las paredes de sus barrios; así que lo uno llevó a lo otro, no fue que se montó el tour y luego empezaron a pintar.
Se trata del “mismo tour” que apareció en la pasada edición de Séptimo Día, programa del Canal Caracol, en la que, en una visión que en nada se parece a lo que yo viví, se le denominaba el “Comunatour”, y se presentaba como un espacio para que los extranjeros que querían vivir un turismo extremo, vieran el territorio en el cual la muerte ha imperado y los habitantes se esconden de las balas. Como los mismos líderes lo reconocen, la comuna sigue teniendo dificultades, y justamente por esto, para contrarrestarlas y ofrecer alternativas de vida, ellos trabajan día a día.
De hecho, Casa Kolacho es una de las iniciativas apoyadas por la oficina de la primera dama de Medellín Claudia Márquez, desde su programa “Cambiemos Realidades”, que busca validar, visibilizar y ayudar iniciativas ciudadanas tendientes a dejar el pasado violento de la ciudad atrás, así como emprendimientos que procuren una vida más digna a sus gestores. Este año los líderes de la 13 tuvieron su stand en Expoartesano y Colombiamoda, desde donde ofrecieron sus distintos productos –gorras, tenis y camisetas pintadas por ellos y personalizadas para cada cliente– y servicios –clases de Hip Hop, producción de video, y por supuesto el Graffitour–.
Muros que cuentan historias
Mucha antesala para hablar del tour, pero era necesaria. Entrando ahora en materia, una de las cosas que hay que exaltar de este recorrido urbano, es que no está solo enfocado en mostrar unos muros “decorados”, sino que se detiene en contar la historia detrás de cada uno de ellos, la técnica usada, el estilo, los periplos pasados para lograrlo… Muchos de los graffitis, tristemente, son homenaje a los líderes caídos, uno de los más evocadores es La Memoria, que tiene a Kolacho –que justamente da nombre a su colectivo–, Andrés Medina, Chelo, El Gordo y Yhiel, asesinados entre 2009 y 2011.
Pero como su ilusión es no seguir contando muertos, para validar su “revolución sin muertos”, está el proyecto “13 líderes de la 13”, que está dejando en algunos muros a líderes vivos de la comuna, en una interesante técnica que combina fotografía y pintura. Pero no todo son personajes, hay paisajes, evocaciones del universo, escenas de barrio, que aparecen a veces de repente, al voltear una esquina, cuando las calles comienzan a empinarse y estrecharse y atravesamos las “fronteras invisibles” entre barrios, que se han desdibujado bastante y que ellos esperan desaparezcan del todo.
Uno de los puntos más especiales del Graffitour, es la llegada a la entrada a las escaleras eléctricas en el barrio Las Independencias, en cuya parte inferior está el graffiti más grande de la comuna, pintado por varios artistas, asesorado por el maestro Aníbal Gil y patrocinado por Pintuco.
Hay que subir hasta el final, pararse en el mirador y darse cuenta de que también ya muchos de los techos de la zona están adquiriendo color, gracias a “Techo una historia”, otro de los programas de “Cambiemos Realidades”, que inició pintando techos para darle un aire más pintoresco a los barrios, pero que ahora además los interviene estructuralmente, porque para qué un techo bonito, pero con goteras. Allí, los líderes terminan su recorrido con una actividad de improvisación de Hip Hop en la que todos participamos, está cayendo la tarde y aquella comuna 13 en la que imperan las balas, parece un recuerdo lejano.
Han pasado cuatro horas, aunque el recorrido normalmente toma dos, y podríamos quedarnos más tiempo. Una de las participantes, que ya había hecho el tour, anuncia unas deliciosas paletas de mango biche en una casa que está en alguna de las estaciones de las escaleras eléctrica. No hay suficientes para todos, pero compartimos, así como hemos compartido toda la tarde un plan que nos ha permitido reconocernos como seres humanos iguales y vecinos de la misma villa, esta Medellín que creció y en el camino fue sembrando un mundo de desigualdades.
Ese fue el Graffitour que yo viví, entre barrios agradables y llenos de gente en las calles. Regresé a mi casa a las 8 de la noche cargada de historias, sin miedo, sabiendo que, como lo indican los urbanistas, la seguridad no se logra con más fuerza pública, se afianza ocupando y compartiendo el territorio, y borrando así las fronteras invisibles que tanto daño nos han hecho.
¿Quiere hacer el Graffitour?
http://territoriodeartistas.com/graffitourcomuna13medellin

