Cine Colombia y Cineco Alternativo traen a las salas del país Leni Riefenstahl, un documental imprescindible que bucea en la vida y obra de una de las cineastas más influyentes y polémicas del siglo XX. Dirigido por Andres Veiel y producido por la periodista Sandra Maischberger, el filme se estrena el 5 de febrero, prometiendo desatar debates sobre arte, poder y memoria histórica.
Con más de 700 cajas de archivo personal inédito —cartas, diarios, grabaciones y fotos—, esta reconstrucción de 116 minutos confronta la negación de Riefenstahl sobre su rol en el nazismo con hechos irrefutables. En un mundo donde las imágenes siguen manipulando realidades, ¿puede el talento artístico desligarse de la ideología? Veiel responde con una mirada incómoda y exhaustiva.
La mujer que revolucionó el lenguaje visual… al servicio de Hitler

Leni Riefenstahl (1902-2003) no fue solo una directora: fue una pionera. Nacida en Alemania, debutó como actriz en películas de montaña antes de saltar a la dirección con El santo de los últimos días (1928). Su genialidad técnica explotó en los años 30: El Triunfo de la Voluntad(1935), comisionada por Joseph Goebbels, transformó un congreso nazi en una sinfonía visual de 114 minutos, con grúas innovadoras, montaje rítmico y coreografías masivas que hipnotizaban. Olympia (1938), sobre los Juegos de Berlín, elevó el deporte a épica pagana, con cámara lenta y ángulos aéreos que aún inspiran documentales deportivos.
Estas obras no solo definieron la propaganda nazi —estudiadas en universidades como Harvard por su poder manipulador—, sino que moldearon el cine moderno: piensen en los estadios épicos de Gladiator o los montajes de The Lord of the Rings. Sin embargo, Riefenstahl mantuvo una relación estrecha con Adolf Hitler, quien la apodó «la perfecta alemana». Ella juró que su arte era «apolítico», pero el documental desmonta esa narrativa con su propia voz.
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Un archivo de 700 cajas: la voz de Leni contra los hechos históricos

Andres Veiel, dramaturgo y documentalista alemán nacido en 1959, tardó diez años en esta investigación. Con un equipo de montajistas como Alfredo Castro y fotografía de Toby Cornish, integra entrevistas, recreaciones sonoras, fragmentos de Olympia y El Triunfo de la Voluntad, y miles de documentos privados. «Es un estudio en profundidad de la directora favorita del nazismo», alabó The Guardian. El filme expone contradicciones: Riefenstahl niega conocimiento del Holocausto —incluso rodó en campos de prisioneros para Olympia—, reconstruyendo su imagen posguerra como fotógrafa de los nubas en Sudán. Veiel no juzga; confronta. ¿Era una artista pura o una colaboradora ciega? La pregunta resuena en su defensa eterna: «Mi obra es arte, no propaganda».
La responsabilidad del artista: un debate eterno y vigente
Leni Riefenstahl trasciende la biografía para interrogar el poder de las imágenes. En el siglo XX, su estética glorificó el totalitarismo, influyendo inadvertidamente en cineastas como Ridley Scott o incluso videoclips de Madonna. Hoy, con deepfakes y propaganda digital en redes —desde TikTok hasta campañas electorales—, el documental urge reflexión: ¿puede separarse el arte del contexto ético? Sandra Maischberger, productora y estrella de la TV alemana, aporta rigor periodístico, cuestionando zonas grises del poder. En Colombia, donde la memoria histórica duele en heridas como el conflicto armado, este estreno invita a pensar en artistas locales que navegaron dictaduras o polarizaciones.
Por qué verlo en sala: una experiencia inmersiva y colectiva

Distribuido por Cine Colombia en alemán e inglés con subtítulos en español, el documental de 116 minutos exige la pantalla grande. Los archivos restaurados —grabaciones de audio crujientes, fotos en alta definición— cobran vida en la oscuridad compartida, fomentando diálogos post-créditos. En Bogotá, salas como Cinemateca Distrital o Unicentro lo proyectarán; en Medellín y Cali, Cineco Alternativo asegura accesibilidad. No es entretenimiento ligero: es cine documental de élite, como los de Herzog o Morris, que obliga a confrontar verdades incómodas.
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Un legado que no muere: de los Alpes a los campos de concentración

Riefenstahl vivió 101 años, rodando hasta los 90 y defendiendo su inocencia hasta el final. Murió en 2003, pero su sombra persiste: banida posguerra por denazificación, resurgió como fotógrafa «apolítica». Veiel cierra el círculo con su archivo, revelando una mujer compleja: talentosa, narcisista, negacionista. Leni Riefenstahl no absuelve ni condena; educa. En 2026, con resurgir de extremismos globales, es un antídoto visual contra la manipulación.


