Familia en renta, la nueva apuesta de Disney (20th Century Studios) para la pantalla grande, cuenta con un Brendan Fraser que llega tras ser aplaudido por más de 10 minutos en los principales festivales de cine por su interpretación en La Ballena. Sin embargo, lejos del drama, esta historia sigue a un actor estadounidense que reside en Tokio en busca de trabajo.
Gracias a su talento, su personaje Philip consigue empleo en una agencia de «familias de alquiler», un negocio muy popular en Japón que se basa en la contratación de actores para interpretar roles sustitutos en la vida cotidiana de los clientes. Allí debe encarnar a un padre, un hermano, un esposo y muchos otros papeles que convierten al espectador en cómplice de una vida medio perdida y disparatada en Asia.
Para dar vida a Phillip con la mayor autenticidad posible, Fraser se sumergió de manera total en la cultura nipona, un proceso que transformó su relación personal con el país y su gente. El actor entendió desde el principio que interpretar a un extranjero instalado en Tokio exigía algo más profundo que una preparación técnica convencional, ya que implicaba comprender códigos sociales, ritmos urbanos y una manera diferente de relacionarse con el otro.
Mucho más que el ‘arigato’

Tras conectar de manera profunda con la visión de Mitsuyo Miyazaki, directora de la película, Fraser aceptó protagonizar Familia en renta sabiendo que el papel requería familiarizarse con una cultura que hasta ese momento le resultaba lejana.
La inmersión comenzó por el idioma y aunque el personaje no habla japonés con fluidez, vive en Tokio desde hace tiempo y se desenvuelve con comodidad en situaciones cotidianas. Para lograrlo, Fraser empezó a estudiar con un tutor y traductor varios meses antes del rodaje y continuó su preparación durante la grabación junto al coach de diálogo Eriko Yamaguchi.
Según Yamaguchi, Brendan quería saber el significado de cada cosa que decía, entendiendo que la gramática japonesa es totalmente opuesta a la inglesa, y una vez que asimiló esa lógica interna supo exactamente qué estaba diciendo, lo que le permitió interpretar sus líneas con una precisión emocional notable. En el mismo sentido, la directora cuenta que el actor llegó al proyecto sabiendo decir arigato y que al final del rodaje hablaba japonés con una fluidez sorprendente.
Un observador profesional
Semanas antes de que comenzara el rodaje, Fraser se instaló en Tokio con el objetivo de mezclarse entre los locales, recorrer la ciudad y observar sin expectativas prefijadas.
Caminó durante horas, comió en restaurantes pequeños, conversó en japonés con desconocidos y dedicó buena parte de su tiempo a mirar cómo funcionaba la vida cotidiana. Quedó especialmente impactado por la independencia de los niños en edad escolar, que se trasladan solos a la escuela, muchos de ellos en metro, sin supervisión adulta.
El actor confiesa que existe una comprensión inherente de que educar a los niños es responsabilidad de todos, una idea que lo conmovió profundamente. Dice que adora Tokio por sus costumbres educadas, su practicidad, su conveniencia y su fuerte sentido de familia y comunidad, y que hay algo especial en descubrir lo que uno hace y hacerlo bien.
Intercambio en el set
La experiencia cultural de Fraser se extendió al set, donde el elenco y el equipo de producción eran mayoritariamente japoneses. El dominio del idioma permitió un intercambio fluido durante el rodaje y generó un clima de trabajo basado en el respeto mutuo. En ese contexto, el actor tuvo la oportunidad de compartir escenas con Akira Emoto, una leyenda del cine japonés.
En la historia, Emoto interpreta a un famoso actor japonés que comienza a perder la memoria, y cuya hija contrata a Phillip para que se haga pasar por un periodista que escribe un perfil sobre su carrera, ofreciéndole así una compañía constante. La colaboración entre ambos actores fue enriquecedora, y Fraser ha dicho que nadie mejor que Emoto encarna lo extraordinario de la cultura japonesa.
Cinco datos para entender el impacto de Familia en renta
1. El dilema de grabar en Tokio

El compromiso de la directora de rodar en Japón presentó desafíos considerables, teniendo en cuenta que Tokio supera los 14 millones de habitantes en sus zonas céntricas. Los traslados podían extenderse más de 2 horas incluso entre locaciones cercanas.
El productor Eddie Vaisman señala que Tokio es ruidosa y tranquila al mismo tiempo, una combinación de energías que confluyen las 24 horas, los 7 días de la semana, y que esa dualidad fue incorporada a la historia.
2. Una producción japonesa para mayor autenticidad
La búsqueda de realismo llevó a que el elenco y el equipo fueran mayoritariamente japoneses, asegurando que las costumbres y comportamientos resultan fieles a la cultura local. La mitad de los diálogos están en japonés y, según Vaisman, el mayor desafío fue mantener la historia anclada en la realidad sin que el idioma aleje emocionalmente al público.
3. Las familias de alquiler existen

Durante la preparación, varios actores conversaron con personas que trabajan en agencias reales. Takehiro Hira, quien interpreta al dueño de la agencia, recuerda el caso de una anciana que contrató a un actor para que durmiera en la habitación contigua y así no sentirse sola. Esa historia lo llevó a pensar en su propia madre, que vive sola en Tokio a sus ochenta años.
4. El uso del color como lenguaje
Mitsuyo Miyazaki, formada como fotógrafa y directora de fotografía, utiliza el color como una herramienta narrativa central. Al principio predominan los tonos azules que reflejan el aislamiento de Phillip. A medida que su mundo se expande, la imagen se llena de colores vibrantes que acompañan su transformación emocional.
5. Una banda sonora traída de Islandia

La música estuvo a cargo de Jónsi y Alex Somers, artistas islandeses reconocidos por su sensibilidad melancólica. Con total libertad creativa, compusieron una banda sonora conmovedora que incluye una pieza vocal acompañada de cuerdas, piano, arpa y chelo. Miyazaki asegura que superaron todas sus expectativas y que cada sonido cuenta una historia a la que hay que poner especial atención. Familia en renta, Familia en renta, Familia en renta, Familia en renta, Familia en renta, Familia en renta, Familia en renta, Familia en renta,


