Si hay una directora en Hollywood que sepa despertar el hype en internet es Emerald Fennell. Lo hizo con Promising Young Woman, lo repitió con Saltburn, y ahora lo vuelve a lograr con Cumbres Borrascosas. La película, protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi, retoma la novela que Emily Brontë publicó en 1847 y que, casi dos siglos después, sigue siendo un clásico de la literatura universal.
La historia de Cathy y Heatcliff, dos amantes de la infancia separados por la crueldad de las clases sociales, no es nueva. Le anteceden casi 35 versiones entre películas, series de televisión y miniseries. Pero Fennell no filmó una adaptación más. Construyó un mundo visual que reintroduce el texto original a la actualidad, eligiendo con precisión cada rincón del paisaje inglés.
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Páramos, puentes de piedra, molinos abandonados: la geografía del norte de Inglaterra nunca había lucido tan cinematográfica. Si quiere ubicar cada escena en el mapa, estas son las locaciones donde se filmó Cumbres Borrascosas.
Parque Nacional de Yorkshire Dales

El corazón visual de esta Cumbres Borrascosas está ubicado en los páramos de Yorkshire, y no es casualidad. Emily Brontë nació en West Yorkshire y murió allí a los treinta años, sin haber visto prácticamente nada más del mundo. Ahora, esos paisajes que la rodearon toda su vida son los mismos que la cámara de Fennell recorre y le presenta a una nueva generación de cinéfilos en el mundo.
La producción utilizó los páramos, colinas y valles del norte de Yorkshire como locación de la casa de infancia de Cathy y la mansión de Thrushcross Grange, residencia de los Linton.
Swaledale

El valle de Swaledale se convirtió en uno de los enclaves de rodaje más importantes de la película. Algunas de las escenas más largas de Cumbres Borrascosas, como las que transcurren en la casa donde crecen Cathy y Heathcliff, se filmaron cerca de la antigua fábrica de plomo de Old Gang Mill, junto a la aldea de Langthwaite. Este conjunto de edificios fue un molino de fundición de plomo a mediados del siglo XVIII y hoy es un monumento por su valor patrimonial.
Booze Moor, Yorkshire Dales

En este rincón nororiental de los Yorkshire Dales se filmó la célebre escena del árbol, en la que Heathcliff lleva a Cathy hasta las ramas de un árbol. También aquí Jacob Elordi protagonizó algunas de las galopadas del tercer acto que han circulado en redes sociales y provocado miles de likes.
Knole House, Kent

Con quinientos años de historia, esta propiedad del National Trust emplazada en un parque medieval tiene un pasado tan novelesco como la historia que aquí se filmó. La habitó el arzobispo de Canterbury y el rey Enrique VIII. Los Beatles rodaron en su parque el mítico video de Strawberry Fields Forever. Y Guy Ritchie la utilizó como el Palacio de Whitehall en su secuela de Sherlock Holmes de 2011.
Para Cumbres Borrascosas, Knole abre y cierra ciclos narrativos. En uno de sus patios se filmó la escena inicial con una horca, y el mismo espacio regresa más tarde disfrazado de Gretna Green, el lugar donde Heathcliff e Isabella Linton se fugan para casarse.
Bridestones Moor, West Yorkshire

Esta reserva natural es conocida por sus formaciones rocosas pulidas durante milenios por el viento. El lugar tiene su propio peso literario antes de la película: el poeta Ted Hughes lo inmortalizó en su poema Bridestones.
Ahora, con motivo del estreno del filme, los habitantes de la zona han creado actividades temáticas para promover el lugar como destino. Por ejemplo, celebrar el Día de San Valentín al ritmo de Wuthering Heights de Kate Bush.
Leavesden Studios

Para los interiores, la producción recurrió a los estudios Leavesden de Warner Bros., el mismo donde también se construyeron los mundos de Harry Potter y Barbie. Allí, la diseñadora de producción Suzie Davies recreó los salones y dormitorios de Thrushcross Grange y los espacios más deteriorados de la historia.
La nueva adaptación de Cumbres Borrascosas, dirigida por Fennell, se estrenó en Colombia el 12 de febrero y, desde antes de llegar a las pantallas, ya era todo un acontecimiento cultural. No solo por su reparto o por la firma de su directora, sino porque vuelve a plantear la pregunta que Brontë lanzó hace casi dos siglos y que todavía no tiene una respuesta fácil: ¿hasta dónde se puede llegar por amor?


