
Desde hace media hora estaba intentando que sus alumnos se fueran de su casa, pero ellos no querían dejar de pintar. Al hablar con el artista Alberto Granja, para el que cada tema se convierte en una puerta a decenas de historias que explican la vida a través del arte, se puede entender las ganas de permanecer de sus estudiantes. Cuando conversamos, el artista bogotano estaba a dos días de inaugurar su exposición
Tu mirada en mi mirada y mi mirada en tu mirada, que está desde el 2 de octubre hasta el 12 de noviembre en la Sala de exposiciones CAFAM de Bogotá – Av. CRA.68# 90- 88 – Bogotá.


Esta exposición cuestiona nuestra propia mirada como seres humanos, afirma Alberto Granja, cuyo trabajo explora la introspección y simbolismo de la figura humana. Quizás porque en esta exposición -como él mismo lo dice- dejó atrás sus egos y pintó por el simple placer de pintar o tal vez por la madurez de sus 60 años: la tranquilidad de sus palabras no deja colar el menor atisbo de ansiedad ante el inicio de su exhibición. Su ritmo, pausado y sereno, parece una continuación sonora de sus cuadros. Aunque estudió diseño gráfico, Granja García (1965) nunca lo ejerció. El mundo del arte lo atrapó desde aquella vez que se insoló en las playas de Juanchaco a los 4 años y la única forma de sanar que encontró fue pintando un niño triste.



Luego, su disciplina como dibujante, junto a una que otra casualidad del universo en el taller de costura de su madre, lo llevarían en sus veintes a convertirse en el primer joven en estar en el pabellón de arte de la Cámara de Comercio de la calle 92. (Le puede interesar: ¿Por qué es raro ver sonrisas en las obras de arte ?) Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Alberto Granja (@granjalbertoartist) Hoy en día ya tiene más de 30 años de experiencia como docente y creador artístico. Su obra combina el gestualismo, el expresionismo y referencias clásicas renacentistas, que se mezclan con la herencia de maestros latinoamerican [TRUNCADO]