Arte colombiano y mexicano en una sola exposición

El Banco de la República y FEMSA se unieron para crear una exposición que busca mostrar los puntos en común del arte de los dos países.

Con una muestra compuesta por 90 obras, 45 colombianas y 45 mexicanas, FEMSA y el Banco de la República se unieron para crear la exposición “Un arte propio: Convergencias entre México y Colombia. Colección FEMSA – Colección de Arte del Banco de la República”, dentro del marco de las celebraciones de los quince años de Coca- Cola FEMSA en Colombia.

La muestra dará un panorama sobre los caminos que han recorrido el arte mexicano y el colombiano, así como los puntos en común, los diálogos y las convergencias que han tenido durante el siglo XX y el XXI.

Conversamos con Rosa María Rodríguez, directora de la Colección FEMSA; Efraín Riaño, director de Arte del Banco de la República; Emma García, curadora de la Colección FEMSA y Christian Padilla, curador del Banco de la República sobre lo que se podrá ver en esta exposición que estará abierta desde el 7 de diciembre y hasta el 18 de febrero en el Museo de Arte Miguel Urrutia, de Bogotá.

¿Cómo nació la colección FEMSA y cuáles han sido sus objetivos?

Rosa Rodríguez: Es una colección que nace en México en 1987 como una iniciativa del grupo FEMSA. Es una muestra de arte latinoamericano, del siglo XX y XXI. No hay un museo, se maneja con un programa de itinerancia, el cual nos ha dado la oportunidad de colaborar con diferentes instituciones de varias partes del mundo. Desde pequeños espacios culturales, hasta muestras en museos de gran importancia.

La diversidad de esta colección es muy amplia, tanto en su número de obras como en contenidos, lo que le permite hacer múltiples lecturas y revisiones que nos ha dejado descubrir nuevos aspectos de la plástica latinoamericana.

¿Por qué nace la idea de hacer esta alianza con FEMSA y cuáles fueron los criterios para hacerla?

Efraín Riaño: Creímos pertinente establecer el diálogo entre las dos instituciones. Es una oportunidad para apreciar el arte mexicano y colombiano, además de tener el chance de ver en el mismo espacio a Botero, Tamayo, Gabriel Orozco y muchos más artistas. Con esto vamos a poder entender arte del siglo XX. El Banco de la República, en líneas de programación tiene el capítulo de Latinoamérica, que de alguna manera ayuda a entender la región de manera más amplia y los orígenes culturales comunes del arte de los dos países.

¿Cuáles son los criterios para escoger las obras que participan en esta muestra?

Emma García: Nosotros teníamos hecha una preselección de obras de la Colección FEMSA, que se presentaron en una exposición anterior y que ha itinerado por Centroamérica. Ese criterio respondía a un guion curatorial anterior. Ahora esta selección de obras, junto a la selección de Christian Padilla, se hizo con un nuevo guion y una nueva estructura, para poder poner obras de artistas mexicanos con artistas colombianos, con un recorrido congruente de las obras.

Esto se dividió en cinco núcleos, que van a lo largo del siglo XX, hasta mediados del XXI, empezando con obras de influencia europea, como un Diego Rivera cubista, que es el primer núcleo de la exposición.

¿Qué otros temas tratan en la exposición?

Emma García: El título de la exposición también da un poco de información sobre el contenido mismo, que es una convergencia entre el arte mexicano y el arte colombiano. El primer núcleo habla de la influencia europea, el segundo núcleo hace referencia al arte propio, es decir lo que se desarrolla desde el inicio del siglo hasta las primeras décadas del siglo XX.

El siguiente núcleo lo llamamos “Onírico irónico: del surrealismo al realismo mágico”, después tenemos el que se llama “Hacia la abstracción” que nos lleva a un cambio que es mucho más radical en el arte latinoamericano, en este caso el arte mexicano contemporáneo. Por último está el núcleo “Una nueva figuración: el cuerpo transgredido”, que es un recorrido por los momentos tanto históricos como estilísticos, en los que estos dos países convergen de alguna manera.

¿Cómo coordinaron el trabajo entre los dos curadores y crearon el diálogo para esta muestra?

Christian Padilla: Conversamos durante meses sobre el vínculo y la relación entre los dos países. Por ejemplo, la concepción que se tiene sobre el muralismo mexicano es de tres grandes pintores: Siqueiros, Orozco y Diego Rivera, por eso se pierde el panorama del resto de artistas, entonces esto fue un aprendizaje mutuo, de varios meses de conversaciones en los cuales nos basamos en esa colección de FEMSA que venía originalmente a Colombia, viendo qué puntos en común podíamos encontrar en esas obras y en las del Banco de la República.

Pude buscar entre el acervo del Banco, que no solo es un acervo importantísimo de arte colombiano, sino de arte latinoamericano, porque en esta muestra también habrá piezas de José Luis Cuevas, de Siqueiros y de Tamayo, que estarán en diálogo con las obras de la exposición, pero que hacen parte de la colección del Banco.

Serán 90 obras con puntos de unión, en los que en algunos momentos había diálogos y en otros coincidencias, así que preferimos usar el término convergencias, porque son momentos en los que los dos países se encuentran con objetivos semejantes que era hacer un arte propio.

¿En qué puntos se cruzan el arte mexicano y el arte colombiano?

Christian Padilla: Hay unos puntos muy obvios. En los años 20 en los cuales el muralismo mexicano plantea la idea de romper realmente con los movimientos de vanguardia europeos, pero también con las academias. Colombia asume ese reto y es muy interesante como los artistas de esta época, en lugar de intentar ir a París para aprender sobre esto, deciden ir a México.

En este punto están los artistas colombianos que viajaron a México y conocieron a los grandes artistas del muralismo mexicano.

En los 60 hay otro vínculo que no costó mucho trabajo dilucidar, que es el del cuerpo transgredido. Aquí tenemos a artistas como José Luis Cuevas o Fernando Botero, que hacen parte de una generación que quiere acabar con el muralismo, que ya llevaba tres décadas, y que llegan con una nueva propuesta sobre la anatomía, de modificarla y mostrarla de otra forma.

¿Qué otro punto llama la atención de la exposición?

Christian Padilla: El encuentro de la obra de Frida Khalo y Débora Arango. Juntas en la misma sala y enfrentadas. Porque las dos fueron artistas transgresoras en su país y que tienen una obra muy íntima y censurada localmente. Pero además son artistas contemporáneas, que nacieron el mismo año y por eso propusimos ese diálogo.

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