Es una verdad universalmente reconocida que Jane Austen, con estas palabras, inauguró la comedia romĆ”ntica moderna. Por si no lo ha leĆdo, este es el comienzo de Orgullo y Prejuicio, la novela mĆ”s popular de Jane Austen que ha sido objeto de numerosas adaptaciones cinematogrĆ”ficas y televisivas. No solo eso, tambiĆ©n ha servido de ‘template’ para otros miles de libros, telenovelas, series de televisión y comedias romĆ”nticas: la joven orgullosa (Elizabeth Bennett) e inteligente que se enfrenta a un caballero (Mr. Darcy) prejuicioso e imprudente. Las peleas y los desacuerdos terminan, cómo no, en un abrazo, un beso, una boda, un final feliz.
En menor medida, también lo han sido sus novelas Sensatez y Sentimientos, Emma, Persuasión, Mansfield Park y Northanger Abbey. Es mÔs, hasta existe un libro (con su correspondiente adaptación al cine) titulado El Club de Lectura de Jane Austen.
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¿Por qué, entonces, no conocemos hasta ahora a Lady Susan, la antiheroina de su novela homónima? QuizÔs, precisamente, por su carÔcter antiheroico, que de la mano del genial Whit Stillman (Metropolitan, Damsels in Distress, Last Days of Disco, Barcelona) y Kate Beckinsale llega a las salas de cine colombianas.
Lady Susan es, por ponerlo en términos coloquiales, una viuda trepadora. Su único interés es su propio placer, que conseguirÔ una vez logre casar a su hija con un marido lo suficientemente rico para asegurar sus comodidades materiales. Como si Austen hubiera dedicado una novela entera a la mamÔ de Elizabeth Bennett, la protagonista de Orgullo y Prejuicio.
Afortunadamente para Lady Susan, ella es una mujer joven y llena de encantos fĆsicos. No le faltan los pretendientes. Desafortunadamente para ella, sus pretendientes tienden a estar casados. Por eso acude a la familia de su cuƱado, donde se aloja por el tiempo suficiente para enamorar a un miembro de la familia. Las equivocaciones, los malos entendidos, las intrigas toman entonces un papel principal, por supuesto, acompaƱados de los salones de tĆ© y los modales de la Regencia, tan propios de Austen.
La combinación Austen-Stillman da para unos diÔlogos al mismo tiempo reflexivos y cómicos. Muy recomendada.


