Revista Diners
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La música tiene el poder de reinventarse a través del tiempo y los géneros. En esta edición de Palabras al oído, la periodista Laura Galindo nos trae tres recomendados musicales imperdibles: la imperfección rockera de Queens of the Stone Age, los sonidos orgánicos del australiano Troye Sivan y un viaje a la compleja mente de Robert Schumann a través del violonchelo de Sebastian Klinger.
Queens of the Stone Age
Perfecth
Matardor Records
Semanas antes del lanzamiento de Perfecth, Queens of the Stone Age anunció que había abierto una línea telefónica de quejas y reclamos, en la que sus seguidores podrían dejar todas sus inconformidades y disgustos con la banda. La línea era real y la intención también: todo lo que existe es, en cierto punto, imperfecto, pero no por eso deja de ser bello y valioso.
Perfecth es un álbum de nueve canciones que, desde el título, elogian el mundo falible. Cada una representa una forma de amar desde las equivocaciones. Es un giro radical en el sonido de esta banda estadounidense liderada por Josh Homme, la cual se sale del concepto rockero tradicional y se mide con sonidos analógicos y mezclas espaciales que recuerdan la estética psicodélica y glam de David Bowie.
Sebastian Klinger
Robert Schumann: Cello Concerto
Naxos

De Robert Schumann se dijo siempre que tenía dos personalidades a la hora de componer música: Eusebio, que era introspectivo, nostálgico, romántico y frágil, y Florestán, que era intempestivo, revolucionario, enérgico y vital. Los nombres los puso él, pero la romantización de su “doble personalidad” la hicieron la crítica y la historia. Lo cierto es que, a la luz de la psiquiatría actual, este reconocido músico alemán padecía de trastorno bipolar, que finalmente desencadenó varios intentos de suicidio y la reclusión en un hospital psiquiátrico.
Más que contrastes, las obras en las que Schumann intercala a Eusebio y a Florestán son un diario de duelo, de desequilibrio y lucha constante entre la cordura y el delirio. Así parece haberlo entendido el chelista alemán Sebastian Klinger, quien interpreta en forma profunda y sensible el Concierto para violonchelo, en la menor, op. 129. Lo acompaña la Orquesta Filarmónica Saarbrücken-Kaiserslautern, con la batuta de la directora Marzena Diakun.
Troye Sivan
She´s the Best
Interscope Records

El artista australiano Troye Sivan dice que lo único estable y duradero en su vida son las relaciones con las mujeres que ama. La afirmación podría sonar cliché y desgastada, de no ser porque Sivan es abiertamente gay. Desde luego, no se refiere al amor de pareja, sino a las muchas formas de conectarse emocionalmente con las mujeres: la admiración, la complicidad, la maternidad, la amistad, la familia. Por ejemplo, en el sencillo Party hace un homenaje a Madonna, una de sus grandes referentes musicales, citando los samples y sonidos que ella usó en la canción Music.
She’s the best representa un cambio en la estética organizada y controlada de Sivan, quien en cada corte apuesta por la espontaneidad y las construcciones orgánicas. Su sonido —en capas aparentemente desordenadas—, la influencia del grunge noventero y haber grabado varios momentos experimentales en su propia casa forman una propuesta diferente de la de sus tres álbumes anteriores.
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