Revista Diners
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Hay influencias de música que no solo moldean el gusto, sino también la forma de entender el mundo. En esta selección conviven la poesía caribeña, el pop perfecto, el desgarro del rock, la raíz folclórica y la canción de autor. Cinco nombres que, desde lugares distintos, construyen un mapa íntimo donde la música no es solo sonido, sino memoria, identidad y aprendizaje constante.
Juan Luis Guerra

En otro extremo sonoro, pero igual de importante, aparece Juan Luis Guerra. Para mí, es el gran letrista de la música bailable, al lado de Rubén Blades. Sus canciones parecen sencillas, pero siempre tienen una vuelta de tuerca: metáforas luminosas, imágenes muy visuales y una sensibilidad especial. Además, es un musicazo total, implicado en arreglos y producción. Cuando intentas tocar sus canciones, te das cuenta de que no son tan simples como parecen.
Me quedo con Ojalá que llueva café, ya que ahí está todo: la alegría, la poesía y esa manera única de contar el mundo desde lo cotidiano.
The Beatles

Si tengo que rastrear mi ADN musical, termino siempre en The Beatles. Recuerdo aquellos álbumes recopilatorios —uno azul, otro rojo, otro marrón— que había en casa de mi padre. Eran discos dobles que yo escuchaba sin entender ni una palabra de inglés, pero que, sin saberlo, me estaban formando. Ahí descubrí a tres de los compositores más redondos de la historia: John Lennon, Paul McCartney y George Harrison. Sus canciones son tan perfectas que siguen sosteniendo buena parte del pop contemporáneo.
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Extremoduro

Fue la primera banda que escuché activamente, la primera que sentí como mía. Hasta entonces, todo venía filtrado por mi padre. Pero un día, casi por casualidad, un amigo me dejó una cinta mientras iba al baño. Sonó Jesucristo García y algo cambió. Me impactó esa forma desgarradora de escribir, de construir la melodía. Desde entonces, he crecido escuchando a Robe Iniesta.
Jorge Cafrune

En mi casa sonaba mucho Jorge Cafrune. Mi padre era un auténtico fanático: tenía vinilos, lo vio en vivo y me cantaba sus temas cuando yo era niño. Aunque Cafrune no fuera compositor, su rescate del folclor argentino me marcó. Canciones como Zamba de mi esperanza me conectan con algo muy profundo: mi propia raíz. Es curioso, porque siendo andaluz, esa música argentina me lleva directamente a la música que sonaba en mi casa, a mi identidad más primaria.
Joan Manuel Serrat

Hablar de influencias sin mencionar a Joan Manuel Serrat sería absurdo. Mediterráneo me parece una de las canciones mejor escritas en español, quizás entre las tres más bellas que existen. Y pensar que la compuso con poco más de veinte años… Da hasta envidia. Lo he visto muchas veces en directo, incluso en su despedida en Madrid, y siempre confirmo lo mismo: es un maestro.


