En la Grecia antigua, el ágora era el corazón de la ciudad: el lugar donde los ciudadanos se reunían para escuchar anuncios, debatir sobre política y, con el tiempo, donde los artesanos vendían sus productos y los comerciantes encontraban a sus compradores. En otras palabras, el mercado, el sitio donde todo ocurría.
En la Bogotá de 2026, el Ágora es un centro de convenciones. Pero más allá del concreto y los largos pasillos, en Bogotá Fashion Week —programa liderado por la Cámara de Comercio de Bogotá— se rendirá homenaje a ese nombre —literal y metafóricamente— cuando el Ágora Bogotá: Centro de Convenciones se transforme, del 12 al 14 de mayo, en el punto de encuentro de la moda.
Desde su primera edición en 2015, el evento se ha llevado a cabo en diversas locaciones, como el aeropuerto El Dorado o el Jardín Botánico de Bogotá, y ha incluido pasarelas con la moda hecha en el barrio San Victorino. Once años después, la novena edición llega con su edición más robusta: 145 diseñadores y marcas —entre nuevas y consagradas—, veinte pasarelas, ruedas de negocios, conversatorios, eventos especiales y una tienda multimarca.
Para este año, Bogotá Fashion Week espera superar los 4,5 millones de dólares en expectativas de negocio. Pero no todo se reduce a números. Es una cuestión de identidad: la de Bogotá como capital cultural y creativa, y la de un sector que reúne a más de 34.000 empresas en la ciudad.
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Los protagonistas del Bogotá Fashion Week
Participar en Bogotá Fashion Week no es gratuito. Es el resultado de un proceso de selección que arranca desde la convocatoria y que este año estuvo a cargo de un comité integrado por Adriana Arboleda, exmodelo, presentadora y diseñadora; Andrés Oyuela, fotógrafo; José Forteza, editor sénior de Vogue y GQ Latinoamérica, y Ana Beliza Mercado, bloguera de moda y columnista de Marie Claire, entre otros especialistas del diseño, la comunicación y los negocios. Durante cuatro sesiones de revisión, este grupo evaluó los proyectos postulados hasta llegar a las 145 marcas que conformarán los segmentos de la feria: ready-to-wear, streetwear, swimwear, resortwear, accesorios, joyería y ropa interior. De estas marcas, se seleccionaron veinte para presentar sus propuestas en pasarela.
Entre las marcas escogidas está Atelier Crump, con Todos los ríos nacen del cielo y la «sastrería triste» Una colección que explora el llanto como el primer acto de reconexión con la tierra. Los trajes se moldearon con ese peso y bordados con ojos que lloran como primer acto de reconexión. Inspirada en el Amazonas, la propuesta plantea una sinergia entre selva, cuerpo y territorio con el cielo y los ríos voladores como hilos conductores.
Otro nombre en la lista de pasarelas es el de Camilo Álvarez. El diseñador e ilustrador paisa, con casi dos décadas en la industria, regresa a Bogotá Fashion Week con “Miércoles 10 a. m.”, una oda a la hora y al día intermedio. Prendas ajustables al cuerpo, siluetas que discriminan géneros, fibras naturales y una paleta que parte de los básicos (el blanco y el negro) para transitar por marfiles, amarillos, lavandas y azules, todos elementos que se mantienen fieles a la arquitectura textil del diseñador.
Pero las pasarelas no son exclusivas de los consagrados. Sixxta, la marca de la bumanguesa Mayra Gómez, desfilará con “El viaje”, un recorrido hacia el mar por primera vez. Inspirada en los trayectos familiares hacia la costa colombiana, la colección va de la mano con la emoción del encuentro con el océano: la nostalgia, la alegría y la magia de descubrir algo que nunca se había visto.
La moda urbana también tiene su lugar en la programación: True, la marca paisa, llega con “The True Spirit”, su propia interpretación de la estética futbolera en el año del Mundial. Camisetas gráficas, jerseys, denim y sets que oscilan entre lo limpio y lo intervenido, con un juego de verdes, azules, neutros y acentos en rojo.
Más que un espectáculo

Una de las novedades de esta edición es una apuesta decidida por fortalecer el componente de negocios, con aliados como el Istituto Marangoni en diseño de colección y ieteam en comercio exterior. Según José Ovidio Claros Polanco, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bogotá, “en esta edición se pone un énfasis especial en la viabilidad financiera y la capacidad exportadora de las marcas. No se trata solo de conectar con compradores, sino de asegurar que las empresas estén preparadas para responder a esa demanda en términos de volumen, calidad y operación”.
Ese acompañamiento comienza mucho antes del 12 de mayo. El Fashion Lab es un espacio de consultoría especializada donde, durante varios meses, las marcas trabajan con expertos internacionales en la construcción de colecciones con enfoque comercial, diagnóstico exportador, precios y logística global.
En la presente edición también se les abrieron las puertas a los creadores de contenido como aliados estratégicos. Para Claros, es una respuesta natural a la evolución de la industria: “La conversación ya no se queda únicamente en la pasarela o en los espacios de negocio, sino que se amplifica en tiempo real hacia un público más diverso”, explica.
La programación incluye además la Sala de Experiencias, una plaza de contenidos donde convergen conocimiento y moda. En este espacio abierto al público en general, curado por referentes del sector, se propone una agenda continua de conversaciones, foros y formatos de pasarela, todos de acceso libre.
La inauguración tendrá lugar el 11 de mayo, un día antes de que las pasarelas, eventos a los que solo se puede ingresar con invitación, enciendan sus luces. En ese momento, Ágora Bogotá volverá a ser lo que siempre fue: el lugar donde todo ocurre.


