La casa de María Isabel Nieto podría ser una galería de arte. Obras de Botero, Grau y Barrera de aquella época en la que sus nombres no figuraban entre los más conocidos conviven con piezas recientes de jóvenes artistas que ella misma ha decidido coleccionar porque le interesa el relato que hay detrás de cada obra. cábala
Ese gusto heredado de sus padres dialoga con otra dimensión menos visible de su vida pública y privada, una búsqueda espiritual constante que la llevó a estudiar cábala y a convertir esa sabiduría antigua en una herramienta cotidiana para moverse en escenarios complejos como la política colombiana.
Una trayectoria pública atravesada por la búsqueda interior
María Isabel Nieto ha sido edil, concejal de Bogotá entre 2004 y 2006, viceministra del Interior y más adelante directora de Asuntos de Gobierno e Industria en Bavaria cuando buscaba financiación para lanzarse al Senado en el 2010. Quienes la conocen hablan de sus rasgos finos, de las pestañas largas, de una manera de vestir holgada y liviana que no intenta ocultar su silueta.
En la mano izquierda suele llevar un hilo rojo que explica sin misterio. “Es para protegerme y también para acordarme de la capacidad de herir con la palabra”.
En una habitación entera de su casa hay una biblioteca que sorprende por su tamaño. “Y solo es una parte”, dice con naturalidad. En el centro de los anaqueles destaca una hilera de veintitrés gruesos lomos que conforman el zóhar, el texto fundamental de la cábala, que para los cabalistas ocupa un lugar equivalente al de la Biblia para los cristianos.
Ese conjunto fue un regalo de Batsheva Zimerman, reconocida como una de las autoridades de cábala o kabbalah en el mundo, cuando María Isabel empezó a destacarse como una de sus estudiantes más comprometidas.
Qué es la cábala y por qué no es una religión
La cábala no es una religión ni pretende reemplazar ninguna fe. María Isabel lo aclara con insistencia porque ha tenido que enfrentar estigmas y malentendidos. “Yo sigo siendo católica, voy a misa, creo en Jesús y en la Virgen”. La describe como un complemento espiritual que le permitió quitarse una venda, aplastar el ego y adquirir una mayor conciencia de cada acción.
“La cábala es una tecnología para el alma, una sabiduría milenaria que contiene unos principios universales en el que convergen todas las religiones. No es mágica: todo es explicable”. Al llamarla tecnología se refiere a un conjunto de procesos que ayudan a leer mejor las situaciones de la vida diaria, a entender los conflictos y a responder de manera menos reactiva frente a los problemas.
El camino personal hacia la práctica cabalística
Durante su paso por el Concejo de Bogotá, María Isabel sintió que estaba inmersa en un ambiente denso marcado por traiciones y falta de lealtad.
“Estaba agobiada por esas energías tan negativas y reactivas”. Buscaba una herramienta que le permitiera darle sentido a lo que hacía y protegerse emocionalmente. Un amigo le sugirió asistir a una clase de cábala y la primera reacción fue el temor. “Pensaba que iba a ser más religioso que espiritual, que fuera en contraposición de mi religión. No quería caer en el fanatismo ni que me clasificaran dentro de una secta”.
Saber que Madonna figuraba entre las practicantes más conocidas reforzaba la idea de que se trataba de algo superficial, percepción que cambió al descubrir una profundidad que ella describe como infinita y al entender que Jesús había sido cabalista.
Los primeros libros que leyó fueron El poder de la cábala de Jehudá Berg y Ser como Dios de Michael Berg. También recibió en su casa un par de visitas de Batsheva Zimerman. Cuando ella le regaló el zóhar, incluso su esposo empezó a estudiar cábala. “Hoy en día es más juicioso que yo con las clases”. Sus hijos de 14 y 16 años se interesan por el tema, aunque no son practicantes, una decisión consciente de no imponer creencias.
Cómo se practica la cábala en Colombia
En Colombia la práctica de la cábala suele darse en espacios de estudio y reflexión semanales. María Isabel asiste una vez a la semana a la sede donde lee dos pasajes del zóhar y recibe orientaciones prácticas sobre la vida cotidiana. Insiste en la importancia de aplicar lo aprendido. “No hay niveles, cada clase te recarga. Es tan profundo como quieras hacerlo”.
Durante su llegada al Viceministerio del Interior en el 2006, en medio de amenazas de muerte y problemas estructurales del país, la cábala se convirtió en una fuente de calma. “Fue la paz y tranquilidad que necesitaba para pensar claramente y tomar las mejores decisiones”. En ese periodo tuvo una relación difícil con el entonces ministro Fabio Valencia y decidió regalarle un zóhar. “La sola presencia del libro es positiva, genera en esa persona sentimientos de luz”. Él nunca se hizo cabalista, pero el ambiente mejoró.
Hoy, cuando percibe algo negativo a su alrededor, María Isabel lleva un par de tomos del zóhar en el bolso o los deja en la oficina. Explica que con pasar los ojos sobre las letras en arameo siente que recibe parte de esa tecnología espiritual. Aunque existen oraciones para actos cotidianos como viajar, comer o lavarse las manos, ella se enfoca más en los principios aplicables a la vida diaria que en los rituales.
Celebraciones y encuentros internacionales
En Pésaj, que coincide con la Semana Santa, y en Rosha Shaná, el año nuevo espiritual judío, María Isabel viaja a la sede de Cábala en Los Ángeles, Estados Unidos. Allí se reúne durante tres días con cabalistas de todo el mundo bajo la guía de Yehudá Berg.
Son jornadas de conferencias, estudio y meditación del zóhar. En la cena ritual cada alimento tiene un significado. “Uno de mis favoritos es el rábano picante. Al principio pica y luego se siente dulce. Es como la vida: el secreto está en encontrarle lo dulce a los problemas”.
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