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Barranquilla, un destino brillante más allá del Carnaval

Diners recorrió la capital del Atlántico para conocer sus nuevos proyectos turísticos y gastronómicos.

Foto: Antonio Galvis

Diners recorrió la capital del Atlántico para conocer sus nuevos proyectos turísticos y gastronómicos.

Hace más de quince años que no visitaba Barranquilla. Son muchos años de no sentir una ciudad. Recordaba muy pocas cosas de mi única visita: el calor abrasador del mediodía; el olor del río Magdalena; la brisa fresca de la noche; un aguacero torrencial que cayó a las tres de la tarde y produjo un arroyo por la calle; una arepa de huevo que probé en una tienda de barrio; el bullicio y el desorden del centro.

Así que, tan pronto aterricé, me sentí como una turista que quería descubrir de nuevo a la capital del Atlántico. 

Cuando llegué estaba muy emocionada porque ese fin de semana comenzaría el tradicional precarnaval con la Lectura del Bando. Sin embargo, la alcaldía decidió suspenderlo ante el aumento de casos de COVID-19 por la nueva cepa del virus.

Finalmente, el Carnaval de Barranquilla, el más grande del país, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco desde 2003, vio la luz de nuevo entre el 26 y el 29 de marzo. 

Por las calles escuché a muchas personas decir espontáneamente que les hacía falta celebrar esta fiesta de manera presencial. “Mi familia y yo siempre hemos participado en los desfiles”, decía Doris, una mujer mayor.

“Ojalá se pueda hacer este año, porque ya ha pasado mucho tiempo. Quiero ir al carnaval”, expresaba Carlos, un joven taxista. Es, quizás, como me dijo un cocinero local, una fecha que todos esperan para exorcizar sus demonios. Salen a bailar, festejar, compartir y vivir una tradición que llevan en la piel. 

La esencia que sobrepasa el Carnaval

Carnaval de Barranquilla
El primer Carnaval de Barranquilla se celebró hace más de un siglo. Foto: Cortesía Oficina Distrital de Turismo.

Y más allá de esta gran fiesta, lo cierto es que La Puerta de Oro, La Arenosa o Curramba la bella, como la suelen llamar, tiene una esencia que la define de una manera especial el chef Álex Quessep.

“Lo que hace a Barranquilla relevante en la historia del Caribe continental colombiano es haber nacido en la República, sin el prejuicio clasificatorio del periodo colonial», explica.

El chef cuenta que «las Barrancas de San Nicolás se convirtieron en el hacedero de gentes provenientes del interior del país. Deseaban apartarse de las interminables batallas entre liberales y conservadores; de población afro, libre del yugo de la esclavitud; inmigrantes que huían de la guerra que atravesaba Europa y Oriente Medio; gitanos, andariegos y forasteros».

«Todos encontraron en estas tierras fertilidad y posibilidades de desarrollar todo tipo de negocios. Y ese espíritu libertario currambero mantiene sus brazos abiertos. Aquí se acoge a todas las personas que quieran y puedan establecerse en la amalgama tejida entre arena, río, mar y ciénagas”, concluye Quessep.

Estos son algunos planes para descubrir esta ciudad caribeña. Con aciertos y errores, Barranquilla ha experimentado un cambio sustancial que hoy se refleja en el número de turistas nacionales y extranjeros que la visitan. Según las cifras de la Oficina Distrital de Turismo, en 2021 la ciudad recibió 1.112.646 turistas (145.756 extranjeros y 966.890 nacionales). Esperan crecer un 10 % más este año. 

Caminar por el Gran Malecón del Río

Este punto es uno de los más visitados de la ciudad. Se inauguró en 2017 y es un recorrido de cinco kilómetros a la orilla del río Magdalena.

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La gente local suele trotar o simplemente caminar con la familia. Como buena cachaca, prefiero la brisa. Mi recomendación es ir al atardecer para dar un paseo. También sugiero probar algo típico en el mercado gastronómico El caimán del río, que reúne una variada oferta de restaurantes.

El gran Malecón de Barranquilla
El Gran Malecón tiene cinco kilómetros y fue inauguarado en 2017. Foto: Iván Ortiz.

Y si ya está acá, en el sector Puerta de Oro zarpa un recorrido por el Magdalena. Navegar por el río es algo realmente especial y hasta hace relativamente poco se empezó a hacer con un enfoque turístico.

Se espera que a finales de 2023 comiencen a funcionar los cruceros de lujo de Metropolitan Touring por el río. Irán desde Barranquilla hasta Cartagena o viceversa. Sentir la fuerza del agua, ver tantas garzas reunidas en los manglares y llegar al lugar justo antes de que el río desemboque en el Atlántico es, simplemente, majestuoso.

El renacer de La Cueva

Entre 1954 y 1968, un grupo de intelectuales solía reunirse en La Cueva, lugar en el que hacían tertulias literarias, conversaban y se divertían. El Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, el pintor Alejandro Obregón, el escritor Álvaro Cepeda Samudio, la artista Cecilia Porras, entre otros personajes, conformaban este singular grupo. 

En 2004, Heriberto Fiorillo creó la fundación La Cueva con el objetivo de divulgar la vida y obra de sus creadores y rescatar su legado.

El lugar permaneció cerrado durante un año y nueve meses por la pandemia. Pero volvió a abrir sus puertas con una nueva directora, Carolina Ethel Martínez, quien luego de vivir durante catorce años en Europa, decidió regresar a la ciudad.

“Este es el mejor momento de Barranquilla, así que eso fue lo que determinó mi regreso (…) La Cueva es un activo de Colombia y es un privilegio trabajar aquí para conservar nuestra memoria, impulsar a los creadores y mantener una oferta de ocio y disfrute creativo para la gente que nos visita”, explica.

No faltan novedades

También hay una nueva carta, elaborada por el chef Charlie Otero, que le rinde un homenaje a la ciudad. Otro hito importante es el regreso de la orquesta Son de la Cueva, que interpreta los mejores clásicos de salsa en vivo y en directo. Son tan buenos que uno solo quiere salir a bailar mientras está comiendo. El XVI Carnaval Internacional de las Artes, además, que también organizan, se llevó a cabo entre el 22 y 25 de marzo, con un nutrido grupo de invitados locales e internacionales.

La Cueva de Barranquilla
Fachada del bar La Cueva, símbolo del Grupo de Barranquilla. Foto: Antonio Galvis.

La Cueva está ubicada en el barrio El Recreo, un lugar “en donde nadie tiene la razón”, como dice el mensaje que hay a la entrada. Tiene una magia nostálgica y por eso vale la pena visitarla y recrear en la memoria los momentos surrealistas que ocurrieron en este espacio.

Uno de ellos fue como cuando el pintor Alejandro Obregón llevó el elefante de un circo aledaño para que lo dejaran entrar, o tocar el arcón de hielo, en honor a las primeras líneas de Cien años de soledad de García Márquez, o ver la biblioteca del escritor Alfonso Fuenmayor. Hay muchas cosas que apreciar.

Murales y museo

El Barrio Abajo es un sector tradicional de la ciudad, declarado en 2021 como Bien de Interés Cultural Distrital. Caminar sus calles es algo que se disfruta por esa alegría y tranquilidad que producen el calor, la música que se alcanza a escuchar desde las casas y los colores fuertes que contrastan entre sus puertas y fachadas.

En el barrio se pueden ver, entre otras cosas, el antiguo edificio de la Aduana, la casa donde vivió Gabriel García Márquez, el estadio de béisbol Édgar Rentería, los murales –resultado en gran parte de Killart, un festival de grafiti y arte urbano–, y el Museo del Carnaval.

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En tres pisos, muy bien montados, puede conocer todos los detalles de la historia de su fiesta, sus tradiciones y ver hasta una exposición con los vestidos de gala que lucieron las reinas. 

Unas noches en El Prado

En la ciudad han empezado a abrir sus puertas varios hoteles –de hecho, este mes se inaugurará un nuevo Marriott de corte más vanguardista–, pero uno de los más tradicionales y clásicos de la ciudad sigue siendo El Prado. 

Construido por las familias Parrish y Obregón, el lugar abrió sus puertas en 1930 y se le considera el primer hotel turístico de América Latina y el primero en tener una piscina semiolímpica. El espacio tiene la forma de una herradura para que la brisa siempre refresque a sus huéspedes; sus pasillos tienen las típicas baldosas ajedrez, y cuenta con un centenar de palmeras.

Hotel El Prado de Barranquilla.
Panorámica del Hotel El Prado. Foto: Antonio Galvis.

Desde 2016 es manejado por el consorcio FTP, que ha intentado recuperar sus espacios después de un largo proceso de extinción de dominio por parte del Estado a sus dueños posteriores, la familia Nasser Arana. 

Salir a recorrer los alrededores del barrio que lleva el mismo nombre es también un paseo muy agradable y se pueden apreciar las mansiones de variados estilos y el parque Los Fundadores. 

Ventana al mundo y Ventana de campeones

Estos dos monumentos se han convertido en un símbolo de la ciudad. La ventana al mundo, ubicada en una rotonda abandonada en la avenida Circunvalar, fue construida en 2018 para los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe por la empresa Tecnoglass.

El diseño de la estructura, de 47 metros de altura, está inspirado en la fusión y crecimiento de la cultura e industria de la ciudad, y fue elaborado por la arquitecta Diana Escorcia, quien ganó el concurso propuesto por la empresa y la Sociedad Colombiana de Arquitectos.

La Ventana al Mundo es un monumento icónico de la ciudad. Foto: Cortesía Tecnoglass.

Aquí puede tomarse una foto de esta colorida ventana con la ayuda de los vendedores ambulantes que siempre están dispuestos a explicarle cuál es el mejor ángulo del monumento. Cerca del malecón está La ventana de campeones.

Popularmente conocida como La Aleta, fue construida también por Tecnoglass e inaugurada en 2021 como homenaje al equipo de fútbol Atlético Junior.

Proyectos futuros

Kathy López, jefe de la Oficina de Turismo, explica que la apuesta de Barranquilla es convertirse en una “biodiverciudad”. El principal proyecto es el ecoparque Ciénaga de Mallorquín, uno de los ecosistemas más valiosos de la ciudad.

“El objetivo es convertirlo en el gran pulmón ecoturístico de Barranquilla, y en el nuevo detonante urbano y de identidad del barranquillero”, dice. También destaca la recuperación del tren turístico Tajamar, que conecta a la ciudad con la ciénaga de Mallorquín y Bocas de Ceniza, así como la recuperación de la playa de Puerto Mocho.

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Abril
13 / 2022

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