Foto: William Johan Gonzalez Jimenez
agosto 13, 2025
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Sora en Boyacá es uno de los pueblos con el aire más puro de Colombia

Este pueblo ubicado a una hora de Tunja se refugia en las montañas con pocos habitantes pero muchos rincones por explorar.
POR:
Revista Diners

Aunque parezca exagerado, Colombia respira mejor que muchos países. Incluso Bogotá, con sus trancones y el caos de obras que parecen eternas, figura en el ranking de IQAir como una de las capitales más aptas para no ahogarse en el intento. Pero si la idea es que el aire no solo sea respirable sino limpio, casi virgen, Sora aparece como el destino de ensueño. Está a una hora de Tunja y lejos de la presión turística que desgasta a los páramos. Vea también: Entre hipnosis y fatiga, estos son los 4 síntomas que genera viajar En este punto del mapa, la altura y las montañas filtran cada bocanada. Basta con llegar a su plaza principal para entenderlo. Allí, donde Fray Tomás Grijalba Castellanos fundó el pueblo en 1556, la piedra luce flores y palmeras talladas adornando este lugar histórico desde hace siglos. Es la postal perfecta para llevar a casa. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de BOYACÁ EN IMÁGENES (@boyaca_en_imagenes) Frente a la plaza, la Iglesia Doctrinera desafía el molde. Desde 2004 es Bien de Interés Cultural y se reconoce por un muro que parece salido de otro tiempo, gracias a su creación con piedras de cuarzo, fósiles y la huella de mares antiguos. Entre el enchape se esconden conchas, caracoles y tortugas petrificadas que obligan a detenerse y pensar que ese mismo terreno, alguna vez, fue playa.

Sora en boyacá es uno de los pueblos con el aire más puro de colombia
Sora en Boyacá es uno de los pueblos con el aire más puro de Colombia

¿Qué hacer en Sora, Boyacá? Foto: Mauricio Acosta Rojas/ Shutterstock.

En pocas calles se concentran escenas que parecen de otra época. Campesinos ofrecen bultos de cebolla o papa como si fueran ramos de flores. Las frutas viajan en canastas, mezcladas sin protocolo: fresas con moras y duraznos con manzanas colombianas, de la pequeña y dulce como sí misma. Esa mezcla de huerta y frutal se traslada a las cocinas. En los restaurantes, las señoras salen con delantal a cuadros y sombrero de mimbre negro, dispuestas a conversar mientras sirven el almuerzo. En Villa Rosita, el aviso pintado a mano promete platos típicos y comidas rápidas con ingredientes de la región. Una hamburguesa puede salir de la misma despensa que la sopa, lo que convierte en un auténtico plato gourmet, sin los precios de los platos gourmet. Unas cuadras más allá está Picadas y Picaditas. Su nombre no miente. Los fines de semana en la mañana la especialidad es la rellena caliente, un ritual que convoca a medio pueblo. Ahora si lo que busca es un ambiente más cuidado, la Finca La Castellana ofrece postres de fruta, sopas de cuchuco y carnes al carbón en un comedor que conserva el aire de las casas antiguas. Allí la sobremesa es casi obligatoria. Para caminar y explorar en Sora Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Ramiro Barragán Adame (@ramirobarragana) En Sora no hay guías con chaleco ni agencias con tarifas fijas. Si se quiere caminar, hay que hacerlo con un campesino rumbo a su finca.

Esa informalidad es parte del encanto porque los senderos llevan a lugares donde casi nadie pasa. La topografía regala valles y cascadas como Cuesta en Medio, El Gavilán, El Salitre y Chone, ideales para quienes buscan algo más que una foto rápida. Quien tenga paciencia para una caminata de dos horas puede llegar a los pozos azules, un sitio sagrado que el tiempo parece haber olvidado. También se puede llegar en carro, pero sudar la gota gorda hace parte de la gratificación de este paisaje natural. Sora en un plan de pasadía Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Hotel la Casona Cucaita (@lacasonacucaita) Desde Tunja, la escapada es fácil. El recorrido puede comenzar en las cascadas de El Salto del Mortiño, donde aún sobrevive vegetación nativa.

Luego, subir hasta la Laguna del Sol a 3.500 metros, desde donde el pueblo se ve pequeño y la iglesia parece un punto blanco entre tejados. La ruta se completa con pesca deportiva y la visita al Museo Arqueológico Sátiro Rivas, donde los hallazgos cuentan una historia que va más allá de Sora. Y si la estadía es corta, hay que saber que no existen hoteles en el pueblo. En Cucaita, a pocos minutos, RetroStyle ofrece lo básico con comodidad y La Casona Cucaita guarda la experiencia de dormir en una casa colonial atendida como si fuera suya. ¿Qué otra actividad recomienda en Sora, Boyacá? Escríbanos a nuestras redes sociales @dinersrevista

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