Desde sus inicios en Medellín en 2016, la Carrera de las Rosas ha sido mucho más que una cita deportiva. A lo largo de sus nueve ediciones en la capital antioqueña, ha reunido a miles de personas que no corren por recordar, agradecer y prevenir. En 2025, este evento amplió su alcance con una primera edición en Barranquilla, y ahora regresa a Bogotá, donde promete teñir las calles de rosa y dejar en el aire un mensaje claro: el cáncer de mama puede detectarse a tiempo si hay conciencia, acción y comunidad. “Queremos vestir de rosa las calles de Bogotá y recordarle a cada mujer que hacerse el autoexamen y acudir al médico puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, afirma Cristina Martínez, directora de la carrera y vocera de JAO, la empresa que desde el comienzo ha organizado este evento con un enfoque claro en salud pública y solidaridad. Este año, la carrera se correrá el 3 de agosto y tendrá inscripciones abiertas en cuatro categorías diferentes que se adaptan a diversos niveles de condición física y motivación. Los 15K representan un reto para quienes desean poner a prueba su resistencia. Los 10K , ideales para corredores aficionados y de alto rendimiento, ofrecen una experiencia callejera vibrante y bien organizada. Ahora, si el objetivo es compartir en familia o vivir la primera experiencia de una carrera, los 5K ofrecen una ruta amable y alegre. Y para quienes prefieren una caminata simbólica o tienen limitaciones físicas, la opción de 2K permite participar sin presión, incluso con coche o en compañía de niños y adultos mayores. “Corramos con el alma por las mujeres que amamos” Foto: Carrera de las Rosas. La expectativa para esta edición en Bogotá es superar los 15.000 participantes . Se trata de un evento profundamente emocional, donde muchas personas corren por quienes han perdido, por quienes luchan contra la enfermedad o por aquellas que aún no saben que la padecen. “Con esta carrera buscamos salvar más vidas y lograr que las mujeres lleguen a tiempo para dar la pelea. Las personas corren por sus seres queridos, por las que luchan contra la enfermedad y por quienes ya no están, como un homenaje”, asegura Lina Hinestroza, directora de la Fundación AlmaRosa y sobreviviente de cáncer de mama. La ciencia ha comenzado a documentar el poder de este tipo de acciones simbólicas. Un estudio publicado en Psychology of Sport and Exercise sugiere que correr con una motivación emocional, como honrar a un ser querido enfermo, puede generar un vínculo más profundo con la actividad física, reforzar el compromiso a largo plazo y mejorar la sensación de propósito. La psicología del ejercicio ha demostrado que cuando el movimiento tiene un sentido afectivo, sus beneficios se multiplican en el cuerpo y en el alma. Por eso, la Carrera de las Rosas no es una carrera cualquiera. Es un acto colectivo de esperanza. Un espacio donde se corre con sentido, se comparte dolor y se transforma en conciencia. Allí se persigue la posibilidad de que miles de mujeres tomen el control de su salud. Se corre por ellas, por las que están y por las que estuvieron. Y también por las que vendrán. ¿Cómo participar en La Carrera de las Rosas? Los interesados pueden inscribirse directamente en el sitio oficial: www.carreradelasrosas.com . El valor de la inscripción es de $137.000 para niños que participen en las categorías de 5K o 2K, y de $177.000 para adultos en cualquiera de las distancias habilitadas. La inscripción incluye camiseta oficial del evento, número de participante, chip de cronometraje y medalla conmemorativa. Es un kit que también sirve como recuerdo de un momento que une deporte, conciencia y comunidad. “Mamás, hermanas, hijas, sobrinas, primas, novias, amigas y vecinas. Siempre hay un motivo para correr por ellas, demostrarles a estas guerreras toda nuestra admiración, apoyo y cariño y recordarles que prevenir salva vidas”, concluye Hinestroza con voz firme y corazón abierto. La organización del evento en Bogotá cuenta con el respaldo logístico necesario para garantizar tanto la seguridad como el disfrute de todos los asistentes . Las rutas están trazadas con cuidado, el acompañamiento médico está previsto y el ambiente que se respira,entre rosas, aplausos y miradas cómplices, es el de una celebración por la vida. Vea también: 25 años corriendo Bogotá: las historias que han marcado la historia de la Media Maratón


