Agosto en Bogotá no solo trae viento. También trae memoria, mucha brisa y mucho juego. Es el mes en que los parques se llenan de niños corriendo con carretes, padres enseñando a hacer nudos, y cometas que parecen tocar las nubes. Una tradición que atraviesa generaciones y que, año tras año, se convierte en el mejor pretexto para salir al aire libre, desconectarse del celular y mirar hacia arriba, literalmente. Pero como toda buena costumbre, también tiene su ciencia. No todos los espacios son seguros ni apropiados para elevar una cometa. Por ejemplo, hay que evitar árboles, cables, espacios reducidos o inseguros. Por eso, en Diners le contamos cuáles son los mejores parques para volar cometa este agosto en Bogotá. Una lista con lugares amplios, ventilados y pensados para que grandes y pequeños puedan disfrutar sin preocupaciones.
Parque Simón Bolívar No por nada lo llaman el pulmón verde de Bogotá. Con más de 100 hectáreas de espacio abierto, el Parque Simón Bolívar es, quizá, el lugar más emblemático para volar cometas en la ciudad. Está justo en el centro geográfico de la capital y cada agosto se convierte en el punto de encuentro de cientos de familias que llegan desde temprano con su picnic, su cometa y su mejor disposición para pasar la tarde en el césped. Además, es el escenario principal del Festival de Verano, que no solo le abre espacio a los conciertos y eventos culturales, sino también a actividades al aire libre como esta. Hay zonas amplias sin árboles, sin cables, y con viento constante. Eso lo convierte en una opción segura y cómoda, incluso para quienes no tienen experiencia. Está abierto de 6:00 a.m. a 6:00 p.m., y como buen parque capitalino, tiene baños, puntos de hidratación y zonas para descansar sin alejarse del corazón de la ciudad. Eso sí, al ser el parque más popular de Bogotá, suele llenarse bastante los fines de semana. Si quiere evitar multitudes y encontrar buen espacio, lo mejor es llegar temprano o ir entre semana.

Parque Regional La Florida Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por GuiaecoBogotá (@guiaecobogota) Si busca una experiencia más cercana a la naturaleza, pero sin alejarse demasiado de Bogotá, el Parque Regional La Florida es una joya escondida que vale la pena visitar. Aunque técnicamente está en el municipio de Funza, queda justo en el límite occidental de la ciudad, en la vereda del mismo nombre, muy cerca de la localidad de Engativá. Su extensión y sus paisajes lo convierten en un escenario perfecto para dejar volar cometas sin obstáculos. Además, este espacio no es solo un parque, también es una reserva natural con lago, vivero pedagógico, senderos ecológicos y espacios deportivos. Todo esto en 267 hectáreas que permiten respirar otro aire sin tener que hacer un viaje demasiado largo. El viento sopla fuerte en esta zona y el espacio es generoso, lo que significa que hay menos riesgo de enredos o accidentes. Abre todos los días de 6:00 a.m. a 6:00 p.m., y si planea quedarse todo el día, es recomendable llevar bloqueador, algo de comida y muchas ganas de explorar. Tenga en cuenta que su ubicación en las afueras hace que el acceso en transporte público sea limitado, así que es mejor organizar el traslado con tiempo si no va en carro. Parque Metropolitano El Tunal Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Gio Mariño (@sergioamp91)
En el sur de Bogotá, el Parque Metropolitano El Tunal es uno de los referentes culturales, deportivos y recreativos más importantes. Fuera de tener áreas comunes como canchas, ciclovías y piscinas públicas, también cuenta con grandes extensiones de pasto y zonas despejadas donde volar una cometa es recomendable. Y por si fuera poco, su ubicación entre la avenida Boyacá y la avenida Villavicencio lo hace accesible para miles de familias del sur y suroccidente de la ciudad. Durante agosto, el parque se llena de vida con talleres, ferias, familias enteras y cometas de todos los tamaños que surcan el cielo desde el mediodía hasta el cierre. De hecho, suele ser sede del Festival de Cometas, con actividades pensadas para niños, demostraciones de expertos y concursos que hacen de esta práctica algo más interesante aún. Como siempre, es fundamental que los más pequeños estén acompañados y que se evite volar cerca de árboles o estructuras altas. Aunque hay espacio de sobra, no es fácil encontrar sombra en las áreas más abiertas, así que no sobra llevar sombrero, bloqueador o incluso una sombrilla pequeña para hacerle frente al sol bogotano. Parque Timiza Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Bogotáeiou ® (@bogotaeiou)
Timiza no suele sobresalir cuando se habla de los mejores parques, pero cuando se trata de espacios comunitarios bien aprovechados, es una de las joyas del suroccidente bogotano. Ubicado en la localidad de Kennedy, este parque combina lo mejor de la recreación deportiva con un entorno natural que incluye un lago central, canchas de todo tipo y zonas verdes amplias donde las cometas tienen aire y altura. Aquí no hay tanta afluencia turística ni eventos masivos, lo que lo convierte en un lugar más tranquilo, ideal para quienes buscan un plan más relajado o para los que apenas están aprendiendo a volar cometa. Por ejemplo, es común ver abuelos enseñando a sus nietos o grupos de amigos improvisando competencias de altura. El horario va, de nuevo, de 6:00 a.m. a 6:00 p.m., y aunque tiene todo lo necesario para una jornada de cometas bien aprovechada, no hay mucha oferta comercial cerca, así que llevar agua y algo para picar puede marcar la diferencia. Parque de los Novios (El Lago) Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Bogotá (@visitbogota.co) Para quienes quieren volar cometa sin alejarse demasiado del centro, y les guste la sensación de estar acompañado de grandes grupos de personas, el Parque de los Novios —conocido también como El Lago— es una opción que vale la pena tener en cuenta. Situado en la localidad de Barrios Unidos, este parque de 23 hectáreas tiene un poco de todo: lago con patos, botes de remo, senderos arbolados y, claro, amplias zonas despejadas donde las cometas no tienen que esquivar ramas ni cables. Aunque tradicionalmente ha sido un lugar para parejas y caminantes, en agosto se transforma. Familias enteras llegan con sus hijos, hay espacio para que los más pequeños corran sin peligro, y la brisa constante lo convierte en un buen escenario para elevar cometas sin muchas preocupaciones. Como siempre, conviene llegar temprano, llevar hidratación y tener en cuenta el clima: si hay sol fuerte, bloqueador; si llueve, mejor posponer el vuelo. Algunas zonas del parque tienen muchos árboles, así que lo mejor es ubicarse en las áreas abiertas cerca del lago, donde el cielo está más despejado.
Parque El Country Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Fly Drone Col (@flydronecol) Entre los parques más tradicionales del norte de Bogotá, el Parque El Country se destaca por su entorno cuidado, su atmósfera familiar y sus áreas verdes impecables. Ubicado en la localidad de Usaquén, este parque es buena idea para quienes buscan volar cometa en un ambiente más tranquilo y organizado, sin salir de zonas residenciales. Sus senderos, zonas de picnic y canchas abiertas permiten que niños, jóvenes y adultos compartan un espacio amplio donde las cometas tienen cielo despejado para elevarse sin interrupciones. Aunque no es el más grande de la ciudad, El Country tiene el encanto de lo íntimo y lo bien mantenido. Se siente seguro, acogedor y limpio. Además, su ubicación es la mejor para quienes viven en el norte de Bogotá y no quieren desplazarse demasiado. Este es otro parque que abre de 6:00 a.m. a 6:00 p.m., y suele tener buena presencia de vigilancia y zonas de descanso bien distribuidas. Sin embargo, no hay mucha oferta de comida en los alrededores, por lo que es importante no olvidar llevar refrigerios desde casa si piensa quedarse más de un rato. También le puede interesar: Estas son las rutas de avión con más turbulencias ¿Por qué son cada vez más frecuentes?



