Latinoamérica se levanta a la mañana con el olor de la parrilla con carbón encendido y obviamente del corte jugoso de bife. Esa pasión por la carne está inscrita en la tradición, en el gusto popular, en la economía. Argentina, Brasil, México, Colombia resumen un mapa global del consumo de carne, pero, ¿hay que dejar de comer carne por el planeta?
Vea también: Seis restaurantes para comer carne en Bogotá
Es una pregunta que no tiene una sola respuesta. Ahora el planeta respira con dificultad. Las emisiones, la degradación del suelo, el agua que se desvía, los bosques que retroceden ante el empuje de la ganadería intensiva. Latinoamérica no es ajena. Por eso crece en todos nosotros una intranquilidad: ¿cómo seguir amando esta ancestral tradición sin cavar nuestra propia tumba ambiental? Este artículo recoge la mirada de cinco chefs latinoamericanos, argentinos, brasileños, colombianos, mexicanos que, desde sus cocinas y sus restaurantes más prestigiosos, han decidido proponer caminos distintos: moderación, plantas, alternativas; una redefinición del papel de la carne en nuestros platos. ¿Por qué reducir el consumo de carne en Latinoamérica? – La región alberga algunos de los países con mayor consumo per cápita de carne en el mundo.
Esa demanda presiona ecosistemas, agua, suelo, biodiversidad. – El cambio climático exige respuestas: la producción de carne (sobre todo roja, intensiva) aporta emisiones significativas de gases de efecto invernadero, deforestación y contaminación del agua. – Salud pública y nutrición: dietas altas en carne roja, procesada, con frecuencia vinculadas a enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer, diabetes. – Cambia la conciencia ciudadana: muchos en la región reconocen que debe buscarse un equilibrio, nuevas fuentes de proteínas, sistemas más transparentes. Voces de cambio: chefs que inspiran 1. Jefferson Rueda (Brasil) A Casa do Porco Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Jeffim Rueda (@jeffim_rueda) E [TRUNCADO]



