El carbón activado hace parte de esos saberes ancestrales que ha sido utilizado durante toda la vida por quienes fueron nuestras abuelas, las abuelas de esas abuelas y hasta mucho más atrás.
Se dice que en los barcos de los fenicios, el agua que ellos tomaban se almacenaba en barriles previamente carbonizados, estamos hablando de 450 A.C. En la historia de la humanidad también hay rastros del uso del carbón activo en una fase de gas para los olores de la gangrena, y en Londres, en 1854, los filtros de ventilación de las cloacas (alcantarillas) eran de carbón activo y ese fue el primer registro de uso masivo.
El superpoder del carbón activado o activo consiste en adsorver, sí, con D, moléculas que fluyen. Es decir que esas moléculas que atrapa se quedan en su superficie y no las asimila, contrario a lo que pasa en la absorción. Por eso es que se le pegan cosas presentes en gases o en líquidos, y de ahí su poder purificador.
El carbón activo se usa para filtrar el agua, para desodorizar el aire, para ayudar a las personas intoxicadas (es el antídoto universal) en las salas de urgencias u hospitales. Para decolorar aceites vegetales y que los veamos claritos y no como una chumacera (como el de coco por ejemplo), también para decolorar vinos y bebidas alcohólicas, para refinar el azúcar, entre muchas otras cosas.
Aquí les traemos algunos usos que pueden resolver problemas cotidianos.
Para la desintoxicación digestiva
Cuando se sienta muy hinchado, una pastilla de carbón activo puede ser su salvación. Cuando hay muchos gases estomacales es un alivio ideal.
Para blanqueamiento dental
Si siente que ha fumado mucho o sus dientes están próximos a convertirse en color mantequilla, triture una pastilla de carbón activado o desbarate una cápsula. Haga una pasta con agua y cepille con ella sus dientes. Déjela durante 5 minutos y enjuagarla después. Sentirá cómo bajó al menos un tono (a veces más) de ese color amarillento que tenía su sonrisa.
Blanquear la piel y limpiar poros
El carbón es perfecto para hacer una mascarilla que remueva todas las impurezas. Mezcle dos cucharadas de polvo de carbón con poco de agua y agregue una pizca de gelatina sin sabor y una cucharadita de leche. Haga una pasta gelatinosa y aplíquela sobre su cara, espere a que se seque y remueva como una mascarilla. Enjuague y sienta cómo se fueron todos esos puntos negros de su nariz.
Antienvejecimiento
También es un tratamiento a largo plazo, pues purifica constantemente el organismo si se toma mínimo 500 miligramos diarios de él. Se consigue fácil por cápsulas en tiendas naturistas. Sus riñones, páncreas e hígado estarán completamente agradecidos sobre todo en esta época llena de fertilizantes y aditivos en las comidas. También reduce los niveles de colesterol.
Picaduras
Para aliviar las picaduras de insectos, abejas, avispas, se mezcla con aloe vera y se pone como un cataplasma. Con su súper poder de ¨adosrción» extrae el veneno y calma el dolor, la hinchazón y la urticaria. Se dice que incluso en serpientes no mordedura de serpientes no mortales es de gran alivio.
Antes de despedir este artículo con los beneficios, debemos aclarar que el carbón no es simple madera quemada, no vaya a tomarse una cucharada de cenizas de su fogata, por favor. Ese carbón de la parrilla está lleno de aditivos y toxinas.
Igualmente hay que tener en cuenta cuando se ingiera carbón activo no estar tomando medicamentos que sean necesarios para la salud, pues cuando el carbón va pasando por el estómago y las paredes intestinales, su poder arrasa con todo lo químico que hay en ellos y no sería bueno si se necesita de esas medicinas activas en el organismo.
Por último el carbón mancha la ropa, por si acaso, es mejor limpiar bien el polvo si ha caído un poco en ella.


