¿A dónde van los besos rotos? es un álbum que pertenece a ese mundo musical de canciones delicadas que tocan fibras internas, donde Antonia Jones presenta una historia íntima de desamor que sirve de narrativa para pasar la tusa y tener un mapa emocional que los que aman y les rompen el corazón reconocen desde el primer acorde.
El álbum nació durante tres meses de trabajo entre Miami y Medellín, ciudades que funcionan en este proceso como puntos de anclaje afectivo y creativo. Junto al productor Nico González, Antonia escribió la mayoría de las canciones en sesiones prolongadas que dieron forma a una estructura clara y casi literaria. Las voces se registraron entre los estudios de Gibson en Miami y La Luna en Medellín, un espacio cercano y familiar para la artista. Las doce canciones que componen el disco fueron pensadas desde el principio dentro de una misma historia y surgieron a partir de “Besos rotos”, la chispa que encendió el proyecto y definió su tono emocional.
Esa intención narrativa se extiende a través de un short film grabado en el Teatro El Dorado ECCI de Bogotá, donde Antonia atraviesa las siete etapas del duelo mientras se prepara para salir a un escenario. La cámara la acompaña desde el camerino hasta las luces del show en un recorrido que expone vulnerabilidad y oficio artístico.
Antonia Jones le contó a Diners los secretos creativos y musicales del álbum: ¿A dónde van los besos rotos?
¿Hacer música en estos tiempos, atravesados por inteligencia artificial, exceso de imágenes e información, qué representa para ti personalmente?
Para mí representa un privilegio enorme. Tengo muy presente que hay muchas personas que comparten este mismo sueño y que no necesariamente tienen la oportunidad de vivirlo, entonces me lo tomo con toda la gratitud posible. Poder hacer música y que alguien quiera escuchar lo que tengo para decir ha sido un proceso muy lindo. Durante la grabación de este disco me encontré con un lado mío que no conocía.
Si imaginamos el álbum como un recorrido, ¿dónde ubicarías la canción “La ley del hielo” dentro de esa historia?
Es la primera canción del álbum. Todo empieza ahí. Habla de ese momento en el que una relación se está acabando y uno ya entiende que no hay nada que rescatar, aunque todavía no lo quiera aceptar del todo. Es una historia real. En esa relación la reacción de la otra persona siempre era apagarse, dejar de hablar, tomar distancia. Yo no soy así y eso me parecía muy difícil de entender. Quise contar esa sensación a través de la canción porque siento que a mucha gente le ha pasado, que le dejan de hablar en plena relación y uno no sabe qué está ocurriendo. Es esa etapa de negación que todavía no es completamente consciente del final.
¿En qué momento Antonia Jones convirtió ese dolor en una obra musical completa?
Esa tusa ocurrió hace unos dos años. Yo estaba terminando mi primer disco y cuando regresé al estudio para pensar en lo siguiente escribí “Besos Rotos” en mi cuarto. De ahí salió la frase “¿A dónde van los besos rotos?” y sentí que esa frase resumía todo lo que había vivido. Me senté con Nico González, el productor, y le dije que había que contar esta historia de principio a fin. Decidimos narrar un desamor completo pasando por todas sus etapas. Escribimos doce canciones exactas porque teníamos muy claro en qué punto de la historia estaba cada una.
Dentro de esas etapas del duelo, en cuál te sentiste más acompañada?
En todas. Siempre tuve a mis amigas muy presentes y también a mi familia. La etapa más larga fue la tristeza. Ahí estuvo mi mamá, mis amigas, recordándome que todo iba a pasar. Aunque en ese momento parecía eterno, tenían razón.
¿Hay alguna línea del disco que todavía te duela cantar?
La canción que más me toca es “Primero de febrero”. Hay una frase que dice “Dime por qué nunca te quedas y yo me hubiera quedado mil veces, tú diez pasos atrás y yo siempre llegué tan temprano”. Esa idea de estar entregándolo todo mientras la otra persona no estaba en el mismo lugar todavía me llega mucho, aunque ya esté superado.
La producción del álbum estuvo entre Miami y Medellín. ¿Cómo influyeron esos espacios?
Para mí ambas ciudades son casa. Nací en Miami y crecí en Medellín. Nico también tiene ese vínculo con las dos. La mayoría de las canciones se escribieron en Miami durante un encierro creativo de dos semanas. Las voces se grabaron casi todas en Medellín, en el estudio La Luna. Incluso trabajamos de forma remota en algunos momentos. Fue especial vivir una historia en Bogotá y terminar grabando el disco en casa.
Si pudieras hacer un ctrl Z a esa historia sabiendo que terminaría en este álbum, ¿lo harías?
Sí, lo haría por todo lo que aprendí como persona. Entendí qué quiero y qué no quiero permitir en una relación. El disco es una consecuencia hermosa de ese aprendizaje.
El club de los corazones rotos suena a refugio. ¿A quién invitarías primero?
Más que a una persona específica invitaría a cualquiera que haya tenido el corazón roto, no únicamente por una pareja. La vida, la familia, los amigos también pueden generar ese dolor. Quise crear un espacio seguro para hablar de eso. Invitaría a Taylor Swift como mentora porque su música ha contado muchas historias de amor y desamor.
Si escuchas este disco dentro de diez años, ¿qué te gustaría que pensara esa Antonia del futuro?
Me gustaría que siga sintiendo que esta música la representa. Que pueda escuchar las canciones y recordar con cariño el momento exacto de su vida en el que fueron escritas, como un álbum de fotos convertido en canciones.
El short film del álbum recorre esas etapas y termina en un escenario. ¿Cómo fue esa experiencia frente a cámara?
Siempre me ha gustado la cámara. En el short film se atraviesan las etapas del duelo hasta llegar a “Control Z”, donde me veo más libre. También quise mostrar esa parte del artista que, aunque esté viviendo cosas personales, tiene que salir al escenario y darlo todo.
Se acerca tu presentación en el Festival del Centro. ¿Cómo te sientes?
Muy emocionada. Es el primer show del año y el más largo que he hecho. Es la primera vez que me invitan a un festival por mi música. Voy a cantar canciones que aún no han salido y haré un cover sorpresa de “Llamarte más no pude”. Volver al escenario es lo que más disfruto.
¿Crees que uno puede enamorarse de un artista al verlo en vivo por primera vez?
A mí me ha pasado. Recuerdo ver a Rawayana en vivo sin conocerlos y salir completamente fan. El escenario tiene esa capacidad.
¿Qué presentaciones vienen con el álbum?
Quiero hacer listening sessions a través del club de los corazones rotos y compartir con la gente las historias detrás de cada canción. Tengo un diario donde anoté todo lo que viví en esa época y quiero abrirlo frente al público. También vienen varios shows en vivo. Antonia Jones, Antonia Jones, Antonia Jones, Antonia Jones, Antonia Jones, Antonia Jones, Antonia Jones, Antonia Jones, Antonia Jones, Antonia Jones, Antonia Jones,


