Muchas de las obras de La Palabra Pintada son en papel y demandan cuidados extraordinarios. Marie-Claire Uberquoi comentó que los museos sólo permiten la exhibición durante 180 días, tras los cuales las piezas deben permanecer encerradas durante dos años en cuartos sin luz.
Alemania también ha producido destacados escritores-pintores. Hermann Hesse (1877-1962) comenzó a pintar acuarelas las a los 40 años de edad. Crítico contra el nazismo, expresó los dramas humanos y espirituales de la modernidad en sus novelas más conocidas, Lobo estepario, El juego de abalorios y Siddartha. Al principio pintaba para ilustrar sus poesías, pero luego vendía las hojas originales para recaudar dinero con destino a los prisioneros de la Gran Guerra. Para él, pintar era “una especie de liberación del maldito mundo y un medio de distanciarme de la literatura”.
El único escritor-pintor vivo de esta exposición es el Nobel alemán Günter Grass, quien a los 16 años participó en la Segunda Guerra Mundial y fue hecho prisionero por los norteamericanos. Había sido usado en la Guerra, y a partir de entonces dedicó su vida a impedir que otros fuesen usados. Mientras trabajaba como obrero en Berlín, estudió pintura y escultura. Grass ha trabajado toda su vida en su taller de pintor y escultor, aunque curiosamente es más conocido en el mundo como escritor, especialmente por su obra maestra El tambor de hojalata. Para este genio del siglo 20,
la escultura y el dibujo son “una especie de terapia que sucede a la escritura, dos artes que se complementan entre sí, no ya por su común grafismo sino también por su plasticidad”.
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«Peces de pelea», grabado de Günter Grass
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El panorama lo completan el poeta, cineasta y dramaturgo francés Jean Cocteau (1889-1963); el poeta y pintor francés de origen belga Henri Michaux (1899-1984); el novelista, dramaturgo y pintor sueco August Strindberg (1849-1912); el escritor, pintor y dibujante francés Roland Topor (1939-2004); el escritor, pintor, dramaturgo y periodista italiano Dino Buzzati (1906-1972); y el narrador y artista polaco de origen judío Bruno Schulz (1892-1942), asesinado por los nazis. Schulz está considerado un genio casi desconocido del siglo 20; los críticos literarios franceses dicen que sus libros están a la altura de Kafka, Thomas Mann y Marcel Proust, y los críticos de arte aseguran que fue un visionario y se anticipó a la pintura abstracta. El mundo les ha prestado siempre más atención a los textos de los pintores como Dalí y Vincent van Gogh. Ésta es la ocasión de equilibrar la balanza con las obras pictóricas de los escritores.


