La vida en el encierro de la pandemia. La experiencia de un barbero. Las aves que habitan alrededor de los humedales de Ciudad Bolívar. Todas estas experiencias y gestos cotidianos han sido materia prima de las actividades y las publicaciones de Perro que Ladra, una editorial comunitaria que desarrolla su labor en esta localidad del sur de Bogotá. La publicación más reciente de Perro que Ladra, que se lanzó hace un par de meses, es el fanzine plegable Yo me pregunto por qué. “Nos interesa sacar productos que no solo tengan un buen contenido, sino que sean una experiencia. Con este fanzine, que está muy pulidito desde la impresión, que tiene unos textos básicos y viene con unos stickers, estamos interesados en llegar al público infantil para promocionar la lectura y cautivar desde la imagen”, explica Mario Arévalo, uno de los fundadores de esta editorial. Así inició Perro que Ladra Foro cortesía Mario Arévalo. Arévalo, diseñador gráfico y licenciado en Educación Artística, cuenta que la semilla de este proyecto fue un taller de escritura creativa que realizó el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) en Ciudad Bolívar en 2013. A partir de ese encuentro, varios creadores locales interesados en la literatura y en la escritura unieron esfuerzos para fundar el colectivo Letras del Sur, inspirados e impulsados por la profesora Blanca Cecilia Pineda. Según Arévalo, la profesora Pineda, una historiadora con mucho conocimiento sobre el territorio de Ciudad Bolívar, venía desarrollando procesos comunitarios alrededor del trabajo artístico y animó a aquel grupo de más de veinte personas a que continuaran su labor por su propia cuenta. “En noviembre del 2013 surgió el grupo, y desde ese momento comenzamos a generar espacios de encuentro acerca de la lectura y la creación literaria.

Ya para el 2014 nos dimos cuenta de que había que visibilizar un poco más los procesos que se estaban haciendo, algunos muy nuevos, otros más estructurados, y a partir de eso nació la editorial Perro que Ladra”, comenta Arévalo. Publicaciones y talleres que construyen comunidad Letras del Sur ha dictado talleres autogestionados y articulados con organizaciones de base comunitaria para beneficiar a grupos poblacionales, como el de víctimas del conflicto armado, y ha lanzado publicaciones como la antología Letras del Sur para la memoria, la paz y la reconciliación (2022). Por su parte, Perro que Ladra se basó también en la gestión colectiva y comunitaria para consolidar sus iniciativas artísticas y pedagógicas, que promueven la convivencia y el tejido social en su localidad (de acuerdo con datos oficiales, en Ciudad Bolívar habitan más de 35.000 personas que han sido afectadas por el conflicto armado). “Nuestros ejercicios editoriales han servido como puente para visibilizar las voces y narrativas locales, muchas veces marginadas, contribuyendo así a la reparación del tejido social (…). Estos procesos creativos generan oportunidades de encuentro y colaboración, y fomentan a la vez la solidaridad y la cohesión social, elementos claves para avanzar hacia una sociedad más justa y en paz”, asegura Mario Arévalo. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Perro que Ladra Editorial (@perroqueladraeditorial) Perro que Ladra, por la que también han pasado personas como Carolina Santofimio, Luis Carlos León, Leonardo Sánchez, Jhon Galvis y Odys Arévalo, organiza además talleres de creación escrita y plástica, conversatorios virtuales y procesos de intervención artística mediante pintura. A juicio de Arévalo, para el trabajo editorial se requiere una estructura muy bien nutrida, especialmente por el factor económico, por lo que Perro que Ladra se ha basado en un trabajo de voluntariado, de crear publicaciones en ocasiones muy caseras y de generar procesos básicos con pocos recursos. Los integrantes de este proyecto realizan labores relacionadas con la escritura, la edición y el diseño, y también han hecho alianzas con otras organizaciones para dar a conocer el concepto de la publicación. “Los integrantes del grupo tenemos otras actividades y hacemos en muchas ocasiones este ejercicio casi como un voluntariado; pero igual, cuando salen oportunidades, ya tenemos un catálogo con varios productos que podemos mover y que dan cuenta de los procesos que se han llevado a cabo”, añade Arévalo. Uno de los principales objetivos de la editorial es reconocer a los escritores inéditos, incluso a personas que se están acercando por primera vez al mundo de la literatura o de la escritura. Arévalo cuenta que, a partir de talleres y otros procesos de formación, indagación y exploración, se producen relatos o narraciones que pueden llegar a ser publicables. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Perro que Ladra Editorial (@perroqueladraeditorial) “Son personas propiamente de la comunidad, personas que no han tenido acercamientos, como en muchos otros sectores, a la posibilidad de producir un texto. Y por medio de procesos comunitarios, eso se resignifica y queda la huella desde el texto”, agrega. Fue así como nació el libro Ciudad de la deriva, del que Arévalo declara con orgullo que ya no quedan ejemplares. Esta antología de quince cuentos, poemas y relatos surgió en 2020, en la época del confinamiento que se generó por la pandemia del covid-19. Para la publicación, la editorial seleccionó a participantes en talleres del colectivo Letras de Sur y también a otros escritores de la localidad. “Surgieron unos escritos interesantes, profundos, y a partir de eso dijimos: ‘Si vamos a sacar algo, saquemos algo que cumpla con cierta calidad’. Entonces fuimos juiciosos en la edición, al tema de la ilustración se le metió mucho corazón, y ya no tenemos ni un solo libro”, asegura el gestor cultural. Alcance y proyectos comunitarios Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Perro que Ladra Editorial (@perroqueladraeditorial) Como complemento de estas publicaciones, Perro que Ladra forma parte de la Red de Bibliotecas Comunitarias Ambientales Públicas Populares Itinerantes y Rurales de Ciudad Bolívar (Capir), que fomenta la lectura, la escritura y la oralidad en esta localidad.

La editorial, cuenta Arévalo, participa desde hace casi cinco años de manera activa en procesos de formación y de publicación, así como en la formulación de proyectos. A lo anterior se suma la labor comunitaria que, desde la formación y desde el dibujo, realiza en la Biblioteca Rural Comunitaria Los Soches, ubicada en la vereda del mismo nombre de Ciudad Bolívar. “También tenemos un proyecto que se llama PBI (Proyecto Biblioteca Itinerante), que es una maleta que llenamos con libros infantiles que hemos hecho y con la que hemos ido al Paraíso, a Santo Domingo, a Santa Bibiana, a los parques del Ensueño y también hemos llegado hasta la zona rural”, dice Arévalo. Esa maleta, en la que también viajan agendas, libros cartoneros, fanzines, postales y pinturas, ha pasado además por escenarios como la Feria del Fanzine en la Biblioteca Nacional y la feria de editoriales independientes La Vuelta. “Y, bueno, es producto puramente local, o sea, este proyecto se hace desde la misma gente”, finaliza Arévalo. También le puede interesar: Estos colombianos desarrollan el primer videojuego inspirado en las historias del Amazonas



