Título: Pekín o la ciudad que no fue.
Autor: Blas Piñero Martínez.
Editorial: Línea del Horizonte Ediciones.
Páginas: 151.

Una ciudad como Pekín, la capital de la República Popular China, es inabarcable. Tiene más de 21 millones de habitantes, más de tres mil años de historia. Según ChatGPT, Bogotá cabe unas nueve o diez veces dentro del Pekín urbano.
Un monstruo de esas dimensiones no cabe en un libro. O puede que sí. Los escritores de hoy en día están obligados a la síntesis y la condensación. En un libro breve, dividido en siete capítulos, Blas Piñero Martínez logra dar una idea de lo que es la ciudad de Pekín.
Su libro es una crónica de viaje. También es un ensayo. Y sobre todo es un recorrido intelectual.
Es una crónica porque descubre un río invisible que pasa por Pekín, cataloga el olor de la urbe, describe los sitios más conocidos y también los más inesperados: desde la Ciudad Prohibida hasta las peluquerías ocultas en los barrios obreros; o lo que es lo mismo: desde el universo de las concubinas de los emperadores hasta las manicuristas que en pleno siglo XXI sostienen un universo femenino que relata una realidad específica.

Es un ensayo porque aporta ideas. “Pekín te vuelve incrédulo, suspicaz y desconfiado”, esta es una cita del libro y una miniatura de lo que el lector puede encontrar en sus páginas. Otra muestra, un poco más extensa: “Hay lugares que hablan mientras que otros callan, y Pekín es de estos últimos. Roma, Venecia, Nueva York, París hasta Marrakech hablan mucho y van a hacer que tú hables hasta por los codos; Pekín se va a callar y te va a sumergir en un silencio, te va a enmudecer”.
Y también es un ensayo porque se sustenta en el conocimiento, la experiencia y la sensibilidad de otros. Piñero Martínez va de cita en cita, de referencia en referencia, menciona autores, artistas plásticos, películas y observadores chinos y occidentales (que como él) han visto con perplejidad el tejido pekinés. Por eso mismo es un recorrido intelectual.
Este libro puede leerse al menos de dos formas. La primera, convencional e intuitiva, es leerlo de manera desprevenida, dejándose llevar por la erudición del autor, por el lenguaje preciso y elegante. La otra, un poco más laboriosa, es ir tomando notas de cada una de las referencias. Es posible que el ejercicio termine en decenas de cuartillas. El lector disciplinado que opte por la segunda alternativa tendrá entre sus manos un privilegiado listado de alusiones que le permitirán conocer más a fondo ese misterio que es la ciudad de Pekín y gran parte de la cultura china.

Piñero Martínez es traductor del chino al castellano. Ha traducido gran parte de la obra del nobel de literatura Mo Yan y cuatro libros de Can Xue, una de las escritoras chinas más interesantes del panorama literario actual, y otros autores como Jia Pingwa. En sus traducciones se encuentran decenas de referencias que van abriendo para el lector el universo literario del escritor traducido.
Las herramientas empleadas en la traducción de autores chinos le han servido a Piñero Martínez para tener una visión de la cultura, la historia y la realidad de China. Ese trabajo de años está vertido en otro lenguaje (ya no el del traductor) en este pequeño volumen titulado ‘Pekín o la ciudad que no fue’.
También, el autor es un hispanoparlante que domina el chino, un idioma complejo que entrega varias claves culturales para quien desea conocer China. Eso lo pone por encima de los extranjeros que con dos o tres años en Pekín se lanzan a escribir un libro sin conocer a fondo la lengua china.
Es un traductor de literatura, un sinólogo, alguien que ha convivido durante años con la cultura que pretende hacernos llegar.
Es un hombre de letras y sensibilidad. Piñero Martínez no optó por las anécdotas, ni por la selección de postales, ni por la memorialística, ni por el exceso del yo, ni por la hojarasca que van dejando las redes sociales. Se decantó por una radiografía cultural y a través de ella asumió el reto de encerrar en una botellita de 150 páginas al genio pekinés. La ciudad que no cabe en ninguna parte, ni siquiera en ella misma.
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