Suplementos alimenticios, Suplementos alimenticios, Suplementos alimenticios, Suplementos alimenticios, A muchos, las promesas de un mejor futuro nos han llevado a creer en lo que, algunas veces, resulta ser un castillo en el aire. Así como en el amor, en materia de salud y bienestar estamos dispuestos a creer que todo es posible. En algunos casos lo es: así como conozco parejas que se conocieron por Tinder, se casaron y están viviendo felices, también he escuchado a varias amigas hablar sobre una lucidez repentina, atribuida al consumo de uno de los suplementos de moda: el magnesio. En ambos casos, a veces me dan ganas de lanzarme a probar si yo también tengo tanta suerte.
Los suplementos son un mercado que está en auge en Colombia y en el mundo. De acuerdo con el portal The Food Tech, este sector está avaluado en 6.500 millones de dólares en Latinoamérica en 2024, con proyecciones de crecimiento de hasta 10.000 millones de dólares para 2028.
Las redes sociales se han convertido en la principal plataforma en que podemos ver lo que consumen modelos de cuerpos tonificados, lo que recomiendan médicos famosos y hasta lo que compran los amantes del fitness. Por medio de sus testimonios, comenzamos a contemplar la posibilidad de beneficiarnos también de las propiedades de batidos, cápsulas y hasta gomitas.
Pero ¿qué hay detrás de esta tendencia? ¿Hasta qué punto los suplementos nutricionales contribuyen al mantenimiento de nuestra salud y bienestar? ¿Cuándo son realmente necesarios y qué cuidado debemos tener para su consumo?
Ligia Stella Guerrero Orjuela, nutricionista y docente del Departamento de Nutrición Humana de la Universidad Nacional de Colombia, explica que un suplemento es una molécula, generalmente de origen farmacológico, que consumimos para complementar la alimentación en ciertas situaciones de la vida —funciones fisiológicas normales o patológicas— en las que no se puede cubrir la recomendación de alimentación necesaria para tener un buen nivel de vida.
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“En nutrición, lo primero siempre son los alimentos, pero hay situaciones en la vida en las que con alimentación no se puede completar todo lo que necesitas y hay que suplementar. Y ahí están los productos diseñados con unas formulaciones farmacológicas que nosotros recomendamos, dependiendo de la situación”, señala Guerrero.
El embarazo, la premenopausia, la menopausia y la tercera edad son algunos momentos de la vida en los que puede ser difícil cubrir las necesidades nutricionales únicamente con la alimentación. “Por ejemplo, un niño puede cubrir sus demandas de proteína con dos huevos al día, una porción de pollo, una porción de pescado y una porción de lácteo; como el menor tiene 40 kg, puede cumplir todas sus demandas, pero un hombre de 90 kg, que tenga una actividad física aumentada y que entrene con alta intensidad, probablemente sí requiere una suplementación de proteína porque le ayuda a consumir la cantidad que no puede adquirir con la dieta regular”, explica Theo Pérez-Gerdel, médico deportivo y especialista en nutrición.
Los profesionales coinciden en la necesidad de que sea un experto del área de la salud quien prescriba la suplementación, ya que muchas veces sus beneficios se pueden conseguir con un simple cambio en la alimentación o en los hábitos. “He tenido pacientes en la consulta que llegan con quince suplementos tomados y muchos de ellos no son necesarios”, agrega Pérez-Gerdel.
“Los suplementos nunca van a reemplazar un buen hábito, lo que hacen es potenciarlo. Hay algo que les digo a todos mis pacientes, y es que cuando se quiere perder peso, por ejemplo, hablamos de que vamos a construir una casa de cinco pisos: el primer piso es el sueño; el segundo, la alimentación; el tercero, el ejercicio; el cuarto, que tenga la cabeza clara, y el quinto piso son los suplementos. Yo no empiezo a construir la casa en el quinto piso, yo comienzo a construirla en el primero”, asegura Andrés Coy, médico internista y endocrinólogo de la Fundación Santa Fe.
Riesgos invisibles de los suplementos alimenticios
En Colombia, los suplementos dietarios —también conocidos como suplementos nutricionales o complementos alimenticios— son de venta libre, por lo cual es muy fácil adquirirlos. Estos deben estar libres de componentes farmacológicos y contar con el registro del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) para garantizar su calidad y seguridad.
En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) no aprueba los suplementos ni su etiquetado antes de su venta. La única forma de saber si lo que figura en la etiqueta es exacto es que el producto lo haya certificado alguna organización sin ánimo de lucro, como la Fundación Nacional de Saneamiento (NSF, por su sigla en inglés) o la Farmacopea de Estados Unidos (USP, por su sigla en inglés).
Muchas veces, el “voz a voz” de los círculos cercanos, la influencia de la publicidad en las redes sociales o la necesidad personal de sentirse mejor llevan a la automedicación de suplementos, pensando que el hecho de que no estén etiquetados como medicamentos no representa ningún riesgo para la salud. Grave error.
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La principal recomendación de los expertos es la necesidad de que al interesado en tomar un suplemento lo evalúe un profesional en el área de la salud, como un nutricionista, un nutriólogo, un endocrino o un médico funcional, para determinar si en realidad necesita consumir suplementos (puede que sea suficiente con aumentar ciertos alimentos o salir a tomar el sol), cuál es la dosis necesaria para que sea efectivo —y a la vez seguro— y, sobre todo, la interacción que puede tener con sus otras condiciones de salud, como coagulación, arritmias o daño hepático.
“En una persona normal, más allá de que genere un efecto adverso, hay que evaluar el escenario de si realmente es seguro. Si alguien de 50 años sufre de una hipertensión no diagnosticada y tiene un daño colateral a nivel renal y le doy un excedente de proteína, puede ser contraproducente para su función renal, pero no fue por el suplemento, sino porque este paciente no era candidato y tenía un riesgo previo”, afirma el doctor Pérez-Gerdel.
La nutricionista Guerrero recomienda, además, leer muy bien la etiqueta de los suplementos porque pueden traer exceso de almidón, azúcar, saborizantes o edulcorantes, por lo cual aconseja verificar especialmente que esté ingiriendo la dosis prescrita y no una concentración menor del elemento principal.
Los suplementos de moda
Magnesio, creatina, proteína, colágeno, vitamina D y hasta caldo de hueso. Cada vez existen más suplementos con todo tipo de promesas. Aunque las dosis y la conveniencia para usted son un asunto que un profesional puede determinar, estas son algunas consideraciones que puede tomar en cuenta si está pensando en iniciar este camino.
El magnesio suplementos alimenticios
Si usted ha sucumbido a la moda del magnesio, tenga en cuenta que existen diferentes tipos y sus aparentes beneficios varían, así como las opiniones al respecto. “El citrato de magnesio es uno de los más populares, tiene mejor absorción digestiva y es muy bueno para la función intestinal. Muchas personas confunden el magnesio en general para el sueño y la recuperación, y encontramos que el que más efecto tiene en la recuperación neurológica o neurocognitiva es el glicinato o el bisglicinato de magnesio”, asegura el doctor Pérez-Gerdel.
Según el doctor Coy, el citrato de magnesio, recomendado para tratar el estreñimiento, puede causar cólicos y producir ganas de ir al baño. “Dicen que también es válido para el estrés y para las contracturas musculares. Sin embargo, no hay ningún estudio científico que demuestre eso. La mayoría de los suplementos tienen estudios muy superficiales y el magnesio es uno de ellos. Ahí es donde uno cuestiona hasta qué punto es realmente un suplemento y hasta qué punto es un efecto placebo”, asegura.
“¿Cuándo hay que tener cuidado con el magnesio? Cuando hay un problema hepático, o cuando el paciente tiene hipertensión o algún tema cardíaco”, dice la nutricionista Guerrero.
Los expertos aseguran que una ingesta de frutos secos y vegetales de hoja verde podría ser suficiente para cumplir con los requerimientos de magnesio.
Proteína suplementos alimenticios
Los batidos de proteína representan uno de los suplementos más consumidos en la actualidad. “Son esenciales para la recuperación muscular, del calcio, del magnesio y de los huesos”, asegura el doctor Pérez-Gerdel. “La proteína no engorda ni ayuda a subir la masa muscular. Por sí sola, no genera nada de esto. Ahí podría estar el problema de la falsa expectativa de que la gente cree que tomando proteína va a aumentar de masa muscular, pero la verdad es que depende del entrenamiento y de la alimentación”, complementa.
Aunque existen derivados cárnicos y vegetales, los más comunes son derivados lácteos, como la famosa proteína Whey; no obstante, el endocrinólogo Coy señala que él siempre recomienda sacar este macronutriente de la alimentación. “Usamos batidos en ciertos pacientes con diabetes o con sarcopenia, esto es, los adultos mayores que tienen muy poco músculo y a los que ya no les gusta comer carne y pollo porque les sabe feo”, puntualiza.
Antes se pensaba que el consumo de suplementos proteicos afectaba directamente el riñón, pero se ha demostrado que esto podría suceder solo si existe una afectación renal previa.
Creatina suplementos alimenticios
“La creatina tiene más de dos décadas de respaldo científico y se han encontrado sus efectos en la mejoría de la masa muscular, de la resistencia en la actividad física y actualmente en la protección neurocognitiva. Es un suplemento altamente eficaz, eficiente y seguro, sin efectos adversos. Hay diversos tipos de creatina, y dependiendo del origen de la molécula tendrá mayor eficacia. Es un suplemento que, por fortuna, está sonando mucho porque en algún momento va a pasar a ser un suplemento médico y no solamente uno deportivo”, comenta el doctor Pérez-Gerdel.
De acuerdo con Guerrero, la creatina se está estudiando en mujeres en etapa menopáusica y en adultos mayores por sus efectos en el aumento de la masa muscular. La dosis se determina según el peso corporal, alrededor de tres a cinco gramos al día. Además, se debe consumir mínimo tres meses seguidos para que funcione.
Caldo de hueso
Uno de los suplementos de moda es el caldo de hueso, una receta tradicional de algunas abuelas con la que se busca extraer las propiedades de los huesos de res tras su cocción. “Prefiero que te compres una latica de atún o un huevito versus el caldo de hueso, porque se vuelve un efecto placebo”, asegura la nutricionista Guerrero. “Hay que tener en cuenta que trae un montón de sodio, lo cual no es tan chévere desde el punto de vista del riñón y del corazón”, explica.
Colágeno suplementos alimenticios
“El problema que tenemos en la actualidad está relacionado con la disminución de la producción de nuestro propio colágeno. Y eso ocurre por los procesos de envejecimiento”, afirma el doctor Pérez-Gerdel. “¿Qué puede ayudar a la síntesis propia del colágeno? Un consumo adecuado de vitamina C y de proteínas en la dieta. Es un suplemento que todavía genera dudas, porque no necesariamente consumir colágeno ayuda a tener una piel más radiante o mejores articulaciones; lo que mejora las articulaciones, por ejemplo, es tener una buena hidratación, un buen consumo de proteína y una actividad física regular”, asevera.
Las promesas de resultados extraordinarios pueden parecer deslumbrantes. En la salud, la esperanza nos lleva a confiar a ciegas, sin considerar factores que son claves en la consecución de nuestras metas. Al fin y al cabo, la buena salud —como el amor— se construye con pequeños actos cada día.
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