Desde principios del siglo XX, la Maison francesa de Cartier transformó el lenguaje de la joyería tradicional con un vocabulario estético que dialoga con la inspiración industrial y que transformó el panorama joyero a través de figuras como los picots, los clous carrés y las cuentas combinadas, elementos que hoy regresan con fuerza en Clash de Cartier, un encuentro creativo entre los códigos de lo valioso y lo mecánico.
De esta manera, el universo de la joyería contemporánea se afirma a través de una declaración estética inmediata, donde estos volúmenes articulados conforman una malla dentada que se convierte en una identidad propia, concebida desde el diseño especial de Cartier como una pieza viva que se distancia de la rigidez ornamental y se afirma en el movimiento, el carácter y la audacia formal que históricamente han definido a la firma francesa.
Los nuevos caminos de la Maison se construyen a partir de un reto creativo atravesado por la flexibilidad, los colores y la modularidad, valores que amplifican una colección sensorial y viva pensada para acompañar el cuerpo con naturalidad y presencia, estableciendo una relación directa entre la materia y el gesto que transforma la joya en experiencia.
Entre colores Clash de Cartier

Las nuevas creaciones de oro amarillo proponen una lectura marcada por el movimiento, la fluidez y la sensualidad mediante piezas totalmente flexibles concebidas como un desafío a la geometría de Clash de Cartier, con las últimas versiones de collares y pulseras elaboradas por primera vez en oro amarillo, hasta ahora de oro rosa, en joyas amplias y generosas que duplican sus hileras según la versión y consolidan una silueta contemporánea de fuerte impacto visual.
Estas creaciones se apoyan en una doble maestría que articula la fundición a la cera perdida propia de la joyería tradicional y el mecanizado de alta precisión que integra hasta 600 componentes diferentes fabricados con extremo cuidado para garantizar un diseño fluido, dando lugar a ingeniosas construcciones de elementos articulados pulidos a mano, ensamblados con libertad de movimiento, una cualidad que produce una vibración mínima y un auténtico sonido trabajado y optimizado específicamente durante su creación.

Clash de Cartier amplía su repertorio creativo a través del color y del volumen, consolidando su lenguaje mediante la integración de piedras como la ágata teñida de rojo, la ágata teñida de verde, la calcedonia rosa y el ónix, tonalidades que enriquecen la estética de la colección a partir de una sucesión de perlas de piedras duras intercaladas con picots de oro rosa que subrayan el volumen arquitectónico de anillos, colgantes y pendientes.
Alineadas al milímetro, estas piezas responden a exigencias estrictas de tamaño y a una carta cromática precisa fruto de un trabajo meticuloso que define un color armonioso, con cuentas perforadas y atornilladas mediante un clou de Paris en un proceso complejo que alterna el encajado mecánico y los ajustes manuales, alcanzando una complejidad de componentes dos veces mayor que en las versiones de oro.

En su versión XL, Clash de Cartier amplía sus códigos icónicos y sublima los picots de ónix al aportar sofisticación a pulseras y collares de oro amarillo totalmente flexibles, así como a un anillo para tres dedos, mientras la tradición modular de la Maison se expresa en pendientes de oro rosa u oro blanco formados por dos líneas flexibles que transforman su apariencia según se lleven por delante o por detrás del lóbulo de la oreja, consolidando una visión de la joyería como un lenguaje urbano, dinámico y en permanente movimiento.


