En una magistral combinación de sensaciones como el empoderamiento que trae la famosa Femme Fatale, hasta el virtuosismo técnico de un piano estudiado por años, noviembre nos trajo piezas de gran valor para apreciar esos momentos de silencio en los cuales compartir una canción no puede ser mejor idea. Hoy le traemos algunos de esos recomendados musicales que llegaron más allá del sonido comercial bajo la curaduría de Laura Galindo. Una selección ideal para sentarse, ponerse los audífonos y disfrutar de esas palabras al odio que se ocultan detrás de lo evidente.
Warren Lee
Charles Gounod Piano Works
Alrededor de 1960, cuando la pantalla en blanco y negro se oscurecía y una luz puntual iluminaba su centro, aparecía la silueta de un hombre calvo y barrigón, que saludaba con un profundo “Good evening”. Era Alfred Hitchcock y así comenzaba la serie Hitchcock Presents, un espacio que arrancaba con un monólogo de humor negro del famoso cineasta, seguía con una historia de misterio y terminaba con una reflexión inesperada. La pieza que acompañaba ese emblemático cabezote era Marcha fúnebre para una marioneta, compuesta por Charles Gounod.
Gounod fue además un compositor francés, nacido en 1818, que poseía un tremendo humor negro, como Hitchcock. Marcha fúnebre para una marioneta es de hecho una burla a la solemnidad de los funerales. La pieza forma parte de este álbum que grabó el pianista chino Warren Lee y que publicó la discográfica independiente Naxos, en el que se incluyen obras como Meditación sobre un preludio de Bach, Romanzas sans paroles, Barcarola veneciana y la versión para piano de la Misa solemne de santa Cecilia.
Mon Laferte
Femme Fatale
En francés, una femme fatale es nada menos que una mujer súper malévola que atrapa al héroe mediante la seducción. En teoría es peligrosa porque conoce su propia fuerza y la sabe usar. También es temeraria porque es libre. Y es vulnerable porque está enamorada de ese mismo héroe. En ese sentido, su objeto de deseo, el que será su botín, es también su punto más débil.
De eso se trata el nuevo álbum de la chilena Mon Laferte: de ser libre, de ser poderosa y, al mismo tiempo, de ser completamente frágil. Son catorce canciones que construyen puentes entre el jazz y el pop alternativo, entre las cuales hay al menos tres colaboraciones femeninas: Nathy Peluso, Silvana Estrada y Natalia Lafourcade. Un disco feminista y revelador —como todos los suyos—, que invita a las mujeres a romper los vetos, la censura, los prejuicios y a disfrutar de sí mismas.
Brandi Carlile
Returning to Myself
¿Qué queda cuando, aparentemente, se ha logrado todo y se puede ver el mundo desde la cima? Para la cantante y compositora estadounidense Brandi Carlile, existió solo una respuesta: volver a empezar.
Después de más de veinte años de carrera y siete álbumes de estudio; después de haber sido calificada como una de las mejores voces del country alternativo y del indie; después de haber cantado junto a quienes fueron sus ídolos —Elton John y Joni Mitchell—; después de haber sido madre, esposa, mujer revolucionaria y productora musical, Brandi Carlile dejó un poema a su miedo a la soledad y la dependencia. Ese poema se convirtió en la canción que da el nombre a su álbum más reciente y también en el álbum mismo.
Returning to Myself es literalmente eso: un regreso a sus raíces musicales, a la guitarra acústica tocada por ella misma y a su voz como único efecto de apoteosis musical.


