Esta es la tierra de Policarpa Salavarrieta, una de las mujeres más conocidas de la historia patria de Colombia. Y al igual que esta heroína, Villa de Guaduas también guarda historias asombrosas en sus calles empedradas y en sus casas de arquitectura colonial. Sus visitantes no tardan en asentir con aprobación ante todo lo que ofrece, desde sus rincones cargados de memoria hasta la calidez de su ambiente, y todo ello a tan solo cuatro horas de Bogotá, en una ruta que invita a escapar del turismo masivo. Vea también: De zona de guerra a paraíso ecoturístico: la belleza del Caquetá Villa de Guaduas es un lugar histórico en todos los sentidos. Investigadores de la Universidad Nacional hallaron que sus calles hacen parte del antiguo Camino Real, aquel que desde Honda conducía a Santa Fe. En sus casas todavía se esconden huellas de grandes momentos de la ciencia y la cultura, como los hallazgos de la Expedición Botánica. Entre ellos, las semillas traídas de las Antillas que demostraron la adaptabilidad del níspero a las condiciones de esta región, donde el clima templado de 24 grados hace que la vida sea más fácil.
Por esta riqueza histórica y cultural, la nación reconoció a Villa de Guaduas como centro histórico y Monumento Nacional desde 1959, además de declararlo Bien de Interés Cultural. Esto significa que sus calles, casas y construcciones deben preservarse con especial cuidado para proteger la memoria nacional. Lugares de interés en Villa de Guaduas Foto: Anamaria Mejia / Shutterstock. Recorrer este pueblo es como caminar por un museo vivo, donde cada esquina guarda un fragmento del pasado listo para ser fotografiado o contado. A continuación vea esos lugares que sí o sí debe tener en cuenta en su visita, no importa si lo que busca es aprender de la historia de Colombia o simplemente compartir con sus hijos o sobrinos una escapada de alto interés. Plaza de la Constitución La Plaza de la Constitución es el corazón de Villa de Guaduas. En su centro se levanta una pila que evoca la fuente con la que antaño los pobladores se abastecían de agua. A un costado, la escultura de Policarpa Salavarrieta, ‘La Pola’, que honra la memoria de la heroína y reafirma el profundo significado que su figura tiene para la comunidad. Casa Museo del Virrey Ezpeleta La Casa Museo del Virrey Ezpeleta, conocida como la residencia del “Virrey Guaduero” José Manuel Ezpeleta, recuerda el periodo en el que trasladó su oficina de gobierno a la villa, desde donde gobernó la Nueva Granada entre 1785 y 1789. Hoy conserva el encanto de la época colonial, así como objetos originales que permiten comprender mejor aquel tiempo.

Catedral San Miguel Arcángel La Catedral San Miguel Arcángel, último templo colonial construido en Colombia, combina una fachada neoclásica con figuras y pinturas dignas de admirar. Declarada Monumento Nacional en 1959 y actualmente Bien de Interés Cultural, ofrece una experiencia en la que se unen arte y religiosidad. Casa de Policarpa Salavarrieta La Casa de Policarpa Salavarrieta es otro de los espacios imperdibles. Este museo conserva la memoria de la heroína y muestra cómo eran las primeras viviendas de los criollos, con su distribución sencilla y materiales tradicionales. Entre sus paredes se siente la vida cotidiana de la época. Casa Real En pleno centro, la Casa Real mantiene intacta la arquitectura del siglo XVIII, con pisos, paredes, enmaderados, puertas, techos y patio empedrado originales. Fue lugar de paso para arrieros, comerciantes y personalidades, y sigue transmitiendo el espíritu de la hospitalidad de aquellos días. Museo de Artes Tradicionales Patio del Moro El Museo de Artes Tradicionales Patio del Moro ocupa una antigua casona del siglo XVIII, famosa por ser una de las primeras posadas de la villa y por su sobrenombre de “la casa de las cien puertas”. Actualmente es un centro cultural donde se realizan talleres de música, arte, teatro, poesía y lectura. Casa Consistorial Esta casa data de 1644 y fue sede de la autoridad española y a donde llegó en una jaula la cabeza del mártir de la Independencia, José Antonio Galán, y se levantó un acta cuyo texto aún se conserva en su fachada.
A lo largo del tiempo ha sido cárcel, alcaldía y sede del Concejo Municipal. Convento La Soledad Esta es la primera construcción colonial de la villa levantada en 1610. Aquí se dio origen al crecimiento paulatino de la población que nació como un caserío para servir a viajeros y fieles. Hoy es sede de la Alcaldía Municipal, pero conserva la estructura y el peso simbólico de ser el punto fundacional de este pueblo que guarda la esencia de la historia nacional. Para visitar a las afueras de Villa de Guaduas Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de @alejandra_cortesl.77 Si le gusta el senderismo, la Piedra Capira es una visita obligada. Este mirador natural ofrece una panorámica que abarca gran parte de la región, con el valle del río Magdalena. En los días despejados, el horizonte se adorna con los nevados del Ruiz, Santa Isabel y del Tolima, un espectáculo que recompensa cada paso del ascenso. Quienes deseen seguir caminando pueden tomar la ruta del Camino Real, la antigua vía de acceso más importante durante la Colonia y los primeros años de la República. Villa de Guaduas fue entonces un paso obligado y punto de descanso para viajeros y comerciantes. Hoy, gran parte de sus tramos empedrados se conserva en perfecto estado, evocando el tránsito de personajes ilustres como José Celestino Mutis y Francisco José de Caldas en sus recorridos de investigación científica. Para los que prefieren conectar con la historia, es recomendable visitar el monumento a José Antonio Galán y la Inspección Guaduero, dos puntos cercanos al río Negro que suman valor cultural y memoria al recorrido por la región. Y si el plan es asistir a las celebraciones, vale la pena organizar la visita de acuerdo con las fiestas del pueblo.
En enero se conmemora el natalicio de La Pola; en marzo o abril la Semana Santa cobra vida en sus calles; en julio se baila la tradicional danza de Cintureras; en septiembre se celebra la Ronda de la Virgen del Buen Suceso junto a la feria comercial, ganadera y la exposición equina grado B; y en diciembre el Fin de Año Guaduero despide el calendario con música, comida y alegría. ¿Dónde comer y quedarse en Villa de Guaduas? Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de ASADOS CASA ALMA (@asadoscasaalma) La oferta gastronómica es tan variada como su historia. Casa Alma es una apuesta segura para quienes buscan cortes de carne de res, cerdo o pollo preparados al barril, jugosos y con ese toque ahumado que solo ofrece la cocción lenta. Su aire bohemio lo convierte en un lugar ideal para almorzar sin prisa, disfrutando del ambiente. Para un sabor más tradicional, Leyenda del Roble ofrece sopas y platos abundantes a buen precio, perfectos para toda la familia y con ese toque casero que reconforta. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de CELESTINO , Casa de Huéspedes & Restaurante Italiano (@celestino_guaduas) Otra alternativa es Celestino, un restaurante a mantel que también funciona como casa de huéspedes.
Su concepto busca recrear la hospitalidad y el encanto de la época colonial, por lo que la experiencia va más allá de la comida. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Hotel QUINTA BAROE (@quintabaroe) Vea también: Chinavita, el pueblo de las termales y la gastronomía de lujo en Boyacá Si la idea es combinar descanso y ambiente campestre, Quinta Baroe cuenta con piscina y es considerado uno de los mejores hospedajes de Villa de Guaduas, según TripAdvisor. Para quienes prefieren un lugar céntrico y con múltiples comodidades, Casa Micaela se ubica a dos cuadras de la iglesia principal y del parque. Sus camas son cómodas, el agua caliente está garantizada, y cuenta con cocina equipada, parrilla de gas, bolirana, juegos de mesa y jacuzzi, lo que la convierte en un espacio ideal para disfrutar con familia o amigos.
Su parqueadero tiene capacidad para un solo vehículo, pero su ubicación compensa con creces esta limitación. Para llevar a la casa Antes de irse, es imprescindible detenerse en las tiendas de artesanías. Villa de Guaduas mantiene procesos de producción rústicos que otorgan valor y autenticidad a cada pieza. Así sucede en la alfarería, con las tradicionales Gallinas de Barro, lámparas, pebeteros, vajillas, ollas y adornos que pueden convertirse tanto en decoración como en utensilios prácticos. También es digno de mención el sombrero guaduero, elaborado principalmente con palma de iraca, una prenda que fue parte de la vida cotidiana durante la Colonia y que hoy se conserva como símbolo de identidad y herencia cultural.



