El telescopio espacial Hubble es uno de los proyectos más importantes de la NASA, y por esto su cumpleaños número 28 no podía pasar desapercibido. Este poderoso aparato, que orbita plácidamente alrededor de la tierra, partió al espacio a bordo del transbordador espacial Discovery el 24 de abril de 1990.
Desde entonces, la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), que administran la misión Hubble, revelan cada abril una fotografía para homenajear el papel de este telescopio en el espacio.
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Este año, la fotografía muestra la Nebulosa de la Laguna, el epicentro de un nacimiento estelar que tiene 55 años luz de ancho y 20 años luz de altura.
Aunque está a unos 4.000 años luz de distancia de la tierra, es 3 veces más grande en el cielo nocturno que la luna llena, de acuerdo con la publicación de las autoridades de la ESA en las descripciones de la imagen.
La astrónoma Michelle Thaller de la NASA declaró: Esta cosa es enorme en el cielo, aproximadamente cinco veces el tamaño de la luna llena, pero es demasiado oscura para que nuestros ojos puedan verla desde las ciudades (…) Parece una mancha con un par de binoculares o un telescopio pequeño, pero cuando el Hubble la observa, es una estructura de polvo oscuro increíblemente hermosa y torcida.
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Sin embargo esta impactante nebulosa sólo es visible en muy pocos lugares del planeta, y además se necesita que el cielo esté al mismo tiempo despejado y muy oscuro para poder encontrarla.
La imagen fue tomada con una cámara Wide Field Camera 3 y se realizó entre el 12 de febrero y el 18 de febrero de 2018.
La NASA compartió dos formas de observar la misma imagen: infrarrojo y visible. La diferencia más evidente de estas, es que en la infrarroja la imagen se llena de estrellas jóvenes dentro de la Nebulosa de la Laguna, lo que permite a los astrónomos medir el tiempo de vida de las estrellas y la composición de estas.
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El Hubble ha sido un instrumento vital en el descubrimiento del espacio. Con este se han podido observar supernovas (estrellas en explosión), y además ayudó a develar la velocidad de expansión del universo, que se está acelerando, aparentemente, por una fuerza invisible conocida como “energía oscura”, descubrimiento que le mereció el premio Nobel de física a Adam Riess, Brian Schmidt y Saul Perlmutter
en 2011.


