¿Adicción a TikTok? Descúbralo con este quiz que Revista Diners le presenta a continuación:
-

-
Foto Yana Ermakova/Shutterstock[/diners1]Uno de sus lugares favoritos es el parque Gorki, nombrado en honor al escritor Máximo Gorki, ubicado al suroccidente del Kremlin y que en verano se vuelve uno de los espacios preferidos de los locales, en donde “ponen música y bailan salsa. Oyen salsa cubana, por la historia cercana que tienen”, cuenta Héctor.Entre los planes imperdibles se encuentra caminar por la calle Arbat, de un kilómetro de largo y una de las más antiguas y famosas de la ciudad, pues su construcción se remonta, por lo menos, al siglo XV, y fue un espacio comercial que tuvo que reconstruirse luego de un incendio provocado por el paso de las tropas de Napoleón, y que después se convirtió en el lugar que frecuentaba la nobleza rusa durante los siglos XIX y XX.Tampoco puede dejar de visitar el Kremlin y sus cuatro palacios para igual número de catedrales. Por otro lado, en la Plaza Roja, una de las insignias de la ciudad, puede encontrar la Catedral de San Basilio, un templo ortodoxo construido por orden de Iván el Terrible.Sin embargo, el templo más importante para los ortodoxos –la religión mayoritaria en Rusia– es la Catedral de Cristo Salvador, que se construyó en el siglo XIX, pero en 1931 se destruyó para comenzar la edificación del Palacio de los Sóviets, un fallido proyecto de la Unión Soviética que consistía en levantar una estructura con una estatua de Lenin de cien metros.El interés en otras megaobras y los problemas financieros que dejó la Segunda Guerra Mundial, a pesar de la victoria rusa, anularon el proyecto y se decidió reconstruir la estructura original de la iglesia durante los años noventa.[diners1]
A través de la ciudad pasa el río Moscú. Aquí una vista panorámica del KremlinFoto: Baturina Yuliya/Shutterstock[/diners1]El río Moscú es uno de los protagonistas de la ciudad, y aunque caminar por su orilla y contemplarlo es ya un plan inigualable, puede mejorar, sobre todo, si lo recorre en barco. El Radisson Royal Moscow, que cuenta con una flotilla de lujo, puede ser una buena opción.Después de vivir dos años en Moscú, Héctor resalta una curiosidad sobre la gente de la ciudad, y es que “a los rusos les encantan las flores, tienen floristerías 24 horas. Llevar flores es como comprar el pan para las onces, es impresionante”.Además, para subrayar la diferencia entre moscovitas y quienes viven en otras regiones explica que, por ejemplo, “Volgogrado y otras ciudades son más tradicionales, Moscú es cosmopolita, se le siente el peso de ser la capital, es imponente, bella, única. No tiene comparación, aquí puedes ver su destrucción y reconstrucción histórica”.Un hotel: Radisson Royal Moscow
Un bar: City Space
Un restaurante: Café Pushkin
Un sitio para ir de compras: GUM-

-
Adolfo Zableh junto a Simón, el taxista más amable de Moscú.
[/diners1]En la foto salimos felices (o algo así), pero motivos para sonreír no es que hubiera muchos. Eran las cuatro de la mañana, hacía frío y llevábamos dos horas tratando de entrar al edificio. No se deje despistar por la luz, que por estos días en Rusia el sol se va a las diez de la noche y se vuelve a reportar a las tres de la mañana.La razón de la foto es que Simón se portó tan bien que no había de otra que tomársela para el recuerdo. No solo nos llevó y no nos cobró de más pese a habernos recogido de madrugada (lo sabemos porque consultamos tarifas en internet antes), sino que al llegar al destino se bajó a timbrar en la portería, y al ver que nadie respondía, nos prestó su teléfono para hacer las llamadas que necesitáramos. Es decir, prefirió quedarse dos horas con nosotros, tres extraños, que volver al aeropuerto a hacer más carreras. Y miren que la segunda opción era una inversión segura, en pleno mundial no paran de aterrizar en Moscú aviones repletos de turistas.Por tal gesto hay que estar agradecido, porque Simón tumbó dos de los mitos que nos habíamos traído desde Colombia. Primero, que el ruso es seco y hasta grosero, y segundo, que el país es carísimo. Aunque ni tan mitos, porque salvo el episodio con él, acá se ve cada personaje. Los colombianos estamos acostumbrados a la excesiva atención, el servilismo y hasta a la falsa cortesía, y acá en Rusia no hay nada de eso.Acá nadie te trata mal, pero tampoco te trata bien, y lo mejor, nadie finge dulzura ni se ofende cuando no recibe buen trato. En el metro y a las entradas de los almacenes nadie te sostiene la puerta para que entres; al revés, te la tiran en la cara, la gente no te sonríe, y la mujer que nos atendió en la compañía donde compramos una línea de celular nos regañaba por no darle rápido el pasaporte y el dinero para pagar. Estaba molesta o al menos así sonaba, aunque capaz que no. Insisto, en Colombia estamos tan mal acostumbrados a la melosería que a cualquiera que nos trata sin anestesia lo consideramos grosero.El otro mito tampoco es tan cierto. Más allá de que en el aeropuerto hubiera publicidad de zapatos de mujer a 800 euros (y de hombre a apenas 550), la verdad es que hay opciones para todos los bolsillos. Acá lo caro es llegar. No solo por el pasaje de avión, que obliga mínimo a una escala en suelo europeo, sino al precio de los hospedajes. Sin ir más lejos, con varios colegas me estoy quedando en un apartamento bueno, pero nada del otro mundo, y muy bien ubicado por el que estamos pagando más de lo que me cuesta un año de arriendo en Colombia.Sin embargo, a la hora de comer o transportarse, pagar no es problema. Para que tengan un referente, la carrera de taxi de 70 kilómetros costó 40 dólares, poco más de cien mil pesos, mientras que se puede almorzar bien desde ocho dólares, unos veinte mil pesos. Es que suena a disco rayado, pero Bogotá es muy cara para lo que ofrece.Pero de vuelta a Simón, el héroe del día. En medio de la espera nos llevó a un café 24 horas para que comiéramos algo y nos protegiéramos del frío, y se quedó con nosotros hasta que nos abrieron en el edificio. Al final quisimos darle veinte dólares de propina, pero no los aceptó, por lo que solo puedo decir que, si Rusia es hostil y cara, él es la excepción. Seguro que en algo influyó que el esposo de su hermana fuera colombiano.-

-
-

-
-
Barbados destituyó a la Reina Isabel como su máxima representante, lo que convierte a la isla en la República más joven del mundo con Sandra Mason, como jefa de Estado. Sin duda este cambio histórico hará que la entrada a la isla sea mucho más fácil para turistas, por lo que se convierte en el lugar ideal para visitar en 2022.
El descanso en la isla de Barbados
En Barbados el descanso y la privacidad son su principal garantía para unas vacaciones inolvidables. Esta isla, ubicada al oriente de las Antillas Menores, tiene influencia africana, mediterránea e inglesa, por lo que es conocida como la Capital Gastronómica del Caribe.
Restaurantes como Paul Owens – ideal para celebrar eventos románticos como matrimonios y lunas de miel–, combina técnicas de la cocina europea con las locales, o The Tides, que ofrece cenas mediterráneas al aire libre con vista al mar, son algunos de los recomendados.
Viaje desde Colombia a Barbados
Por fortuna para quienes sueñan con playas paradisíacas y un ambiente de tranquilidad, American Airlines lo lleva a Barbados -ida y vuelta desde Bogotá- en 2.150.000 pesos, para dejarlo enBridgetown, su capital.
Una vez en la isla se puede quedar en el Hilton Barbados Resort, el Dover Beach Hotel o en el Sandy Lane Hotel donde encontrará las mejores instalaciones para descansar y divertirse en familia. Algunos de los hoteles cuenta con arquitectura colonial rodeada de árboles y todos se encuentran cerca al aeropuerto internacional Grantley Adams y la cueva Harrison, un destino obligatorio para los turistas.
Planes para hacer en Barbados
También ofrece cabalgatas en la playa, excursiones a cavernas, campos de golf de primer nivel, recorridos en catamarán y tardes de relajación en modernos spas, como el ubicado en el hotel de cuatro estrellas Coral Reef Club, que ofrece una lujosa sala de relajación, piscina hidrológica al aire libre y suites térmicas, entre otras opciones.
Sin duda la isla es de los destinos para explorar su lado romántico, exclusivo y de lujo.
Datos curiosos de Barbados
1. A 55 años de la independencia del país (1966), Barbados consigue su libertad democrática.
2. La popular cantante Rihanna nació en la Parroquia de Saint Michael de Barbados.
3. La moneda del país es el dólar barbadense que puede cambiar por dólares americanos, euros o libras esterlinas al llegar a la isla.
4. Es uno de los líderes mundiales en la producción de azúcar y ron.
5. La isla cuenta con 285.000 habitantes y es una de las más prósperas del Caribe.
6. El deporte nacional es el cricket, gracias a la influencia de la corona británica.
7. El 90 % de sus habitantes son descendientes de esclavos africanos.
8. La playa Bathsheba Beach es la mejor para practicar surf en toda la isla.
9. Crop Over es el "Festival de Barbados para celebrar la cosecha de caña de azúcar. La fiesta empieza el 2 de agosto de 2022.
10. Barbados es uno de los países más pequeños del mundo con apenas 34 kilómetros de largo y 23 kilómetros de ancho.
También le puede interesar: Jamaica: música, cultura y tradición, un viaje a la cuna del reggae
-
El tiempo líquido en la palma de la mano Los especialistas lo llaman “tiempo líquido”. Es ese lapso que parece disolverse entre un video y otro, como si el reloj se fundiera con el dedo que desliza hacia arriba. Un informe reciente de The Wall Street Journal calculó que el usuario promedio pasa más de 95 minutos diarios en la aplicación, y no se trata únicamente de ocio: hay quienes trabajan, estudian y socializan en ese mismo espacio. Vea también: Manual de TikTok para mayores de 30 años El problema surge cuando esas horas comienzan a desplazar actividades básicas. Jóvenes que prefieren quedarse viendo videos en lugar de salir con amigos, adultos que sacrifican su descanso nocturno y niños que abandonan juegos físicos por la pantalla. El psicólogo francés Serge Tisseron, especialista en la relación entre tecnología y emociones, asegura que “no es la duración lo más preocupante, sino la incapacidad de detenerse”. Una dopamina a la carta Detrás de cada video hay un sistema de recompensa inmediata. Cada scroll ofrece algo nuevo, inesperado y, muchas veces, adaptado a lo que más atrapa a cada usuario. El cerebro libera dopamina, esa sustancia química asociada al placer, y la sensación resulta tan poderosa que el cuerpo pide repetirla una y otra vez. Los neurocientíficos lo explican con una frase inquietante: TikTok funciona como una máquina tragamonedas portátil. La diferencia es que no se juegan fichas ni dinero, se juegan minutos, horas, atención y, poco a poco, la capacidad de concentración.
En una época que ya sufre de sobreestimulación constante, la aplicación se convirtió en un espacio donde todo sucede demasiado rápido y donde la paciencia parece un lujo del pasado. Entre la creatividad y la trampa Sería injusto reducir TikTok a un espacio de adicción. También es un escenario de creatividad desbordante, de humor, de denuncia social y de campañas que han movilizado causas nobles. En cuestión de segundos, un joven en Bogotá puede compartir un poema y recibir comentarios desde Tokio o Buenos Aires. Cocineros, artistas, profesores y activistas han encontrado en esta plataforma una vitrina sin precedentes. El problema radica en que, al mismo tiempo que impulsa esas posibilidades, la aplicación refuerza la sensación de dependencia. El mismo algoritmo que permite que alguien descubra una receta ancestral también lo atrapa en un espiral interminable de entretenimiento ligero. La frontera entre inspiración y consumo compulsivo se desdibuja con facilidad. Un espejo de nuestras ansiedades en TikTok Detrás de la obsesión por los videos cortos se esconden miedos más profundos. El miedo a quedarse fuera de la conversación global. La ansiedad por no estar al día con las tendencias. La necesidad de reconocimiento en forma de “me gusta” o comentarios. TikTok no creó esas inseguridades, pero supo potenciarlas y ofrecerles un escenario donde nunca faltan aplausos virtuales. En las consultas psicológicas, cada vez es más frecuente escuchar relatos de adolescentes que confiesan sentirse “vacíos” cuando no tienen acceso a la aplicación. Padres preocupados por la incapacidad de sus hijos de concentrarse en una tarea sin revisar el celular. Adultos que admiten que no recuerdan la última vez que pasaron una noche entera sin deslizar la pantalla hasta que el sueño los venció. ¿Cómo reconocer la adicción? La adicción digital no siempre se reconoce con facilidad.
No deja rastros físicos inmediatos, aunque el insomnio, el cansancio crónico y la ansiedad son señales claras. Se mide en la incapacidad de apagar el celular aun cuando se sabe que hay obligaciones urgentes. En la culpa que aparece después de horas perdidas. En la distracción constante que interrumpe conversaciones reales. Organizaciones de salud mental en Europa y Estados Unidos ya hablan de la “adicción a TikTok” como un trastorno emergente, comparable a otras dependencias tecnológicas. Sin embargo, lo más importante no es el diagnóstico clínico, sino la reflexión personal: ¿qué tanto espacio ocupa la aplicación en la vida cotidiana? Un cierre que es apenas un comienzo En este punto, quizá usted se reconozca en algunos de estos retratos. Tal vez se ría de la exageración o, en cambio, sienta que la descripción refleja su propia rutina. TikTok, como cualquier herramienta, puede ser un lugar de descubrimiento o un agujero negro que devora horas enteras. Lo cierto es que la línea es fina y cada usuario la cruza sin darse cuenta. Para no quedarnos en la teoría, hemos preparado una herramienta práctica. A continuación encontrará un quiz de Revista Diners que le permitirá descubrir cuál es su nivel de adicción a TikTok. Una invitación no para sentirse culpable, sino para mirarse al espejo digital y, tal vez, empezar a tomar decisiones diferentes. ¿Qué le pareció nuestro quiz de redes sociales? Escríbanos o llámenos, como usted lo prefiera Lea también: La fábrica de cretinos digitales: pantallas versus el desarrollo cerebral


