Al salir a comer una hamburguesa, quizás haya visto a un amigo —o a un desconocido en una mesa cercana— tomar sus papas fritas y, en lugar de sumergirlas en kétchup, hacerlo en la malteada. O tal vez algo tan simple como cortar una manzana verde y espolvorearla con sal. En algunos países, esto puede ser tan habitual como echarle miel al pollo o ponerle queso al chocolate… o quizás no tanto. En su menú, Colombia tiene más que unos cuantos gustos peculiares: mojojoy, hormigas, gelatina de pata y cuy asado, por nombrar algunos. Platos que generan desconcierto, no solo entre comensales internacionales, sino también entre compatriotas de diferentes regiones.
Pero más allá de esos referentes exóticos, existen combinaciones de comida que, aunque parecen cotidianas, podrían considerarse de las más raras. En Diners, le contamos diez, ¿usted qué opina?

10. Queso en chocolate Foto: Luis Echeverri Urrea en Shutterstock / Queso en chocolate.
En una tarde fría, mientras recibía en mi casa a una amiga extranjera, tuve un deseo ineludible: un chocolate caliente. Herví la leche, añadí las barras, revolví y serví en la taza más grande que encontré. Vi a mi amiga lista para disfrutar su bebida, como si ya hubiera terminado el ritual de servir. No era así. Fui al refrigerador, tomé el bloque de queso y corté una hebra. Imagino que pensó que iba a comer el queso como acompañante del chocolate caliente , algo parecido a una tabla de embutidos con vino. Sus ojos se abrieron como en una caricatura cuando partí la hebra en trocitos y los eché uno a uno dentro de la bebida. Giré la cuchara durante unos minutos y saqué la masa derretida. Dulce y salado, incluso con algunas notas amargas, dependiendo de la concentración del cacao. Una exquisitez colombiana que también puede prepararse con agua de panela, y que también se encuentra en algunas regiones de nuestro vecino cercano: Ecuador.

9. Cuajada con melao Foto: Oscar Garces en Shutterstock / Cuajada con melao.
Si bien el queso con chocolate caliente puede ser una revelación culinaria que otros países no habían tenido el placer de descubrir —aun contando con los ingredientes—, se entiende que la cuajada con melao sea mucho más difícil de encontrar fuera de América del Sur. Los ingredientes, por separado o en combo, se consiguen en cualquier supermercado cercano. Sin embargo, si quiere prepararlos desde cero, necesitará: leche entera, vinagre o limón, panela, agua, canela en rama y clavos de olor. (No deje de leer: Las recetas de tres exquisitos postres según la chef Tansy Evans ) Empiece calentando la leche hasta que aparezcan burbujas; luego añádale el vinagre (o el limón) y revuelva con cada cucharada. En este momento, la leche comenzará a cortarse y a formar grumos. Déjela reposar por lo menos 15 minutos antes de drenar el exceso de líquido con ayuda de un paño. Una vez escurrida, lo ideal es dejarla en el refrigerador toda la noche. Para el melao, deberá reducir la panela en agua junto con los clavos de olor, el zumo de limón y la canela, a fuego medio durante al menos 20 minutos. Cuando adquiera una consistencia similar a miel maple, retire las impurezas que queden. Con esto listo, puede mezclar ambas partes y disfrutar. 8. Arroz con Coca-Cola Foto: Goskova Tatiana en Shutterstock / Arroz con Coca-Cola. En esta ocasión, Colombia no es el único “niño diferente”, dado que países como Costa Rica y Panamá también han usado la mundialmente conocida gaseosa para reemplazar parte del agua de cocción del arroz, logrando un color y un sabor ligeramente dulce y caramelizado. A pesar de ser más común en las regiones costeras, este plato suele aparecer en la mesa navideña acompañado de carnes típicas (pollo, cerdo o res) y de tajadas de maduro o patacones. Como señaló la doctora y periodista Anne E. McBride en un artículo para Gastronómica en 2005, cuando las comunidades comienzan a cocinar con Coca-Cola en sus platos locales, la bebida pasa a ser “un componente de la cultura gastronómica local y deja de ser solo un símbolo de la invasión económica internacional”.

7. Changua Foto: Luis Echeverri Urrea en Shutterstock / Changua.
A base de leche y agua, lleva un ligero toque de sal y pimienta, además de cebolla y cilantro. Sobre ese caldo se cocinan los huevos, sin romper la yema, y puede acompañarse con pan, que la gente le da bocados entre sorbos, o incluso lo añade directamente a la sopa. De la changua existen dos variaciones regionales distintivas. En Santander se prepara con leche cruda, incorporando las natas que se han fermentado en los bordes de las ollas. En Boyacá, en cambio, es común añadir queso en rodajas y un trozo de pandeyuca. Sea cual sea la versión, se dice que es un plato de desayuno ideal para aliviar la resaca después de una noche de copas.

6. El jute Foto: Nednapa en Shutterstock / Papas.
Para preparar un jute de papa , un dulce boyacense, se escogen las mejores papas riche (de tamaño pequeño) de la cosecha y se guardan en un costal para luego ser enterradas cerca de una corriente de agua durante más de dos meses. Así se logra un buen proceso de fermentación. Pasado ese tiempo, las papas descompuestas liberan los “jutes”, un líquido resultante del almidón. Esta infusión se sofríe en mantequilla, sazonada al gusto con sal, pimienta, ajo y tallos de cebolla fresca, mientras se espesa con trozos de queso. (Lea también: ¿Cómo preparar papas bravas a la colombiana? ) Si ha seguido con atención la preparación, ya imaginará que no es un plato de apariencia muy atractiva, pero su sabor es maravilloso para acompañar con cuajada o para usar en mazamorras y sopas.

5. Mango biche Foto: Fotos593 en Shutterstock / Mango biche.
Rodajas de mango verde —a veces delgadas, a veces más gruesas—, antes de madurar, se disfrutan con limón, sal y pimienta. Algunas personas también prefieren agregar leche condensada o pepitas de colores para darle un toque dulce a un refrigerio bastante ácido. Además de encontrarse en su versión más sencilla, también aparece como mango abierto con parte de su piel, en paleta, cócteles, granizados e incluso chicles. En países como México, donde también se consume esta variante, se le conoce como mango verde con chile, dado que se le añade salsa picante y tajín en polvo.

4. Banano con sopa Foto: Ika Rahma H en Shutterstock / Sopa con banano.
El plátano en Colombia puede ser un acompañamiento tan infaltable en los almuerzos como el arroz, ya sea en forma de patacones, moneditas, fritos, asados o en tajadas de maduro. También protagoniza su propia sopa, es ingrediente clave en el sancocho y el mute santandereano; puede rellenarse con carne o queso, servirse como tapa o incluso transformarse en postre. Sin embargo, su primo, el banano , también tiene un espacio en la dieta nacional. En las regiones andinas, es común añadir banano maduro, pelado y rebanado, a las sopas que de por sí no usen plátano (ajiaco o caldo de costilla) para darles un toque extra de sabor. Algunos prefieren comer a bocados entre cucharadas, logrando la misma mezcla sin que el banano llegue a deshacerse en el caldo caliente.

3. Bocadillo con queso Foto: WS-Studio en Shutterstock / Bocadillo con queso.
Según Julio Nieves, director del museo de Vélez, la unión entre el bocadillo veleño y el queso de hoja no fue planeada, sino fruto del ingenio de la comunidad rural: el queso funciona como un contrapeso salado al dulzor intenso del bocadillo, logrando una combinación que evita empalagar. Un dúo clásico que en muchas plazas del país aún se consigue entre dos mil y dos mil quinientos pesos, lo que ha facilitado su popularidad como snack por excelencia: desde las loncheras escolares y los rellenos de panadería, hasta los postres tras el almuerzo y las reinterpretaciones en la gastronomía de alta gama y experimental. (Siga leyendo: La receta original de muffins de bocadillo y harina de maíz ) Aunque con otros nombres, el bocadillo con queso también se disfruta en países vecinos como Venezuela y Ecuador, así como en Puerto Rico, Cuba e incluso hasta República Dominicana.

2. Refajo Foto: KreativKolors en Shutterstock / Lata de cola.
Una mezcla refrescante de amargo y dulcem usualmente Colombiana y cerveza. Su origen se remonta a finales del siglo XIX, con las primeras referencias publicitarias conocidas sobre esta combinación en 1911, por la empresa Posada & Tobón (actualmente Postobón), que recomendaba mezclar su gaseosa de uva con cerveza de lúpulo. Con el tiempo, el refajo se convirtió en una tradición nacional, especialmente en celebraciones y reuniones sociales. Su popularidad se consolidó con ayuda de la industria de las bebidas, como lo demuestra el lanzamiento en 1993 de la bebida “Cola & Pola” por parte de la Cervecería Bavaria, una versión comercial que combina cerveza y cola, con una graduación alcohólica aproximada del 2%.

1. Pollo con miel Foto: Marian Weyo en Shutterstock / Pollo con miel.
Una combinación que fusiona lo dulce y lo salado, el pollo con miel ha conquistado paladares colombianos y extranjeros por igual. Aunque su origen no tiene una fecha exacta, se sabe que esta mezcla se popularizó en el país a través de cadenas como Frisby y Kokoriko, que la incorporaron a sus menús en las últimas décadas del siglo XX. En tiempos recientes, el pollo con miel ha ganado notoriedad internacional. La creadora de contenido estadounidense Supershante, por ejemplo, viajó desde Oklahoma exclusivamente para probarlo, dando como veredicto: “De eso es de lo que estoy hablando”. Una combinación que no debe confundirse con las técnicas culinarias europeas y asiáticas más comunes de glasear el pollo con miel junto a otras especias. Vea también: ¿Qué tal si empezamos a preparar nuestras propias gaseosas?


