Viajar en avión debe ser uno de los mayores placeres de la vida. Sin embargo, para muchas personas la expectativa se convierte en ansiedad apenas sienten ese cosquilleo en el estómago que anuncia el mareo o lo que la ciencia llama cinetosis y que sucede cuando el cerebro recibe mensajes contradictorios en los que sus ojos creen que usted está quieto mientras el oído interno detecta movimiento, lo que se traduce en náuseas, sudor frío y un malestar que puede arruinar cualquier vuelo. Vea también: Juegos para mantener a los niños entretenidos en viajes sin pantallas Aunque no se trata de una condición peligrosa en la mayoría de los casos, sí puede ser muy incómoda. Lo bueno es que existen consejos prácticos, respaldados por la ciencia, para evitarlo o al menos disminuirlo.
En Diners encontrará las claves para adultos, niños y personas mayores, y también señales de alerta que indican cuándo conviene pedir ayuda médica. Consejos para volar sin mareo en adultos El asiento puede marcar la diferencia. La zona media del avión, cerca de las alas, se mueve menos durante las turbulencias. Apoye la cabeza en el respaldo para evitar los movimientos bruscos. Cuando empiece el vuelo, fije la mirada en el horizonte o en un punto lejano por la ventana. Leer o mirar pantallas suele empeorar el mareo. También ayuda dirigir el aire acondicionado hacia la cara y respirar de forma tranquila. Por otro lado, antes de viajar, prefiera comidas ligeras y evite lo grasoso, picante o demasiado abundante. Durante el vuelo, manténgase hidratado y lleve snacks suaves, como galletas saladas o frutas blandas. Una bebida con jengibre también resulta útil. Y si es propenso a marearse, los antihistamínicos de venta libre (como dimenhidrinato o meclizina) pueden aliviar los síntomas, siempre tomados 30 a 60 minutos antes del vuelo. El parche para mareos es otra alternativa, aunque requiere valoración médica, sobre todo si usted tiene hipertensión, glaucoma o retención urinaria. Ahora si los mareos son más fuertes y los acompaña dolor de cabeza fuerte, visión borrosa, debilidad o síntomas neurológicos extraños, lo mejor es consultar a un médico.
Prevenir el malestar desde el despegue en niños Los niños son los más vulnerables al mareo en el avión. Una buena estrategia es asignarles un asiento junto a la ventana, preferiblemente en la parte media de la aeronave. Así pueden distraerse mirando hacia afuera, lo cual ayuda a que el cerebro concilie la sensación de movimiento con lo que los ojos ven. También puede evitar que viajen con el estómago vacío. Para ellos, déles un snack ligero antes de despegar, como por ejemplo, galletas, fruta o algo de jengibre en forma de galleta o bebida. Ahora, durante el vuelo, pruebe con pequeños sorbos de agua que mantienen el malestar bajo control. En el aire conversar, escuchar música o darles un objeto familiar reduce la sensación de mareo. Eso sí evite a toda costa que lean o usen pantallas en el viaje, porque aumentará el mareo y las náuseas. En algunos casos, el pediatra puede recomendar medicamentos específicos para niños, como presentaciones de dimenhidrinato.
Sin embargo, no deben usarse sin supervisión médica. También existen pulseras de acupresión que pueden resultar seguras, aunque su eficacia es variable. Al igual que el adulto, si el niño presenta mareos o vómitos incluso en tierra, junto con dolor de cabeza, zumbidos en los oídos o confusión, conviene llevarlo al pediatra. Cuidar la estabilidad en el aire en adultos mayores Con la edad, el equilibrio se vuelve más sensible y el mareo en los aviones puede ser más común. Lo primero es elegir la parte más estable del avión, es decir los asientos sobre las alas. También mantenga el respaldo recto y la cabeza bien apoyada. Dormir un rato durante el vuelo puede ser una buena estrategia para que el cuerpo “olvide” el movimiento. En el aire la hidratación es clave, ya que el aire seco de la cabina puede acentuar la sensación de mareo. Tome agua en sorbos frecuentes y evite bebidas alcohólicas. Coma despacio y prefiera alimentos livianos. Los movimientos bruscos pueden empeorar la situación. Evite agacharse de golpe o girar la cabeza de manera repetida. Si siente que el mareo empieza, cierre los ojos y respire profundo con calma.
Ahora, si el mareo está presente, algunos antihistamínicos, como la meclizina, pueden producir más confusión, somnolencia y sequedad en la boca en personas mayores. Lo mismo ocurre con el parche de mareo que, aunque efectivo, puede causar retención urinaria o desorientación. Por eso siempre conviene consultar al médico antes de usarlos. Por otro lado, si el mareo persiste aún después de bajar del avión y este lo acompaña de vómitos persistentes, debilidad o dolor de cabeza agudo, es mejor ir al médico de inmediato, ya que pueden ser síntomas de un accidente cerebrovascular y requieren atención urgente. En todos los casos, lo más importante es escuchar al cuerpo. Si el malestar va más allá de lo habitual o se acompaña de síntomas graves, no lo deje pasar. Consultar a un médico puede marcar la diferencia entre un viaje incómodo y un problema serio de salud. ¿Qué otro consejo agregaría a la lista? Escríbanos a nuestras redes sociales @dinersrevista



