El coleccionista, de John Fowles.
Frederick Clegg, un oficinista psicótico y huraño obsesionado con las mariposas y con una joven estudiante de arte llamada Miranda, gana una buena suma de dinero en las apuestas y la usa para comprar y adecuar la cabaña que contendrá al ítem más preciado de su colección. La novela está dividida en dos. La primera parte, el diario de Clegg, fascina y asquea, conmueve e inquieta. La segunda es reveladora por partida doble; el mundo parece otro visto a través de los ojos de Miranda, pero el mismo Clegg también. De cierta manera, tanto el coleccionista como su víctima están igual de ciegos. El desenlace es imprevisto pero también inevitable.

