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¿Por qué hay clases sobre Los Simpsons en las universidades?

La serie animada se convirtió en un producto de la industria cultural que se disecciona en salones de clase. ¿Por qué enseñan Los Simpsons en la universidad?

La serie animada se convirtió en un producto de la industria cultural que se disecciona en salones de clase. ¿Por qué enseñan Los Simpsons en la universidad?

Este texto titulado ¿Por qué hay clases sobre Los Simpsons en las universidades?, fue publicado originalmente el 9 de marzo de 2016.

“Se le van a poner los ojos cuadrados”, “no debería perder el tiempo viendo eso” y “puras groserías y chistes pendejos”, son el tipo de frases que recuerdo haber oído de algún profesor en el colegio, o de mis papás en la casa, y particularmente, de mi abuela. Para ella, Los Simpsons- o esos “morracos” amarillos, como les decía- aparte de escandalosos no enseñan nada, y para Lizeth Tenorio, quien está a unos meses de terminar su carrera de Finanzas y Comercio Internacional en la Universidad del Rosario, era igual.

Durante unos años la serie de dibujos animados no le ofreció más que diversión y una forma simpática de matar el tiempo, “las estupideces que hacen los personajes me parecen muy divertidas”, dice. Hasta que un día, o mejor, un semestre, o mejor, una materia, le enseñó que bajo esa ilusión de frivolidad existe un entramado de discursos sobre género, filosofía, publicidad y muchos otros. Ella vio una clase llamada “La religión según Los Simpsons”, una cátedra poco previsible en el pénsum de un estudiante de finanzas.

De la televisión al salón: Los Simpsons en las universidades

El salto que hacen Los Simpsons del televisor a los tableros de las universidades resulta poco habitual. Es fácil hacer una lectura rápida y suponer que un producto televisivo creado para entretener no aporta más que unos minutos de distracción mental. Ver más allá de los chistes y la risa temprana no es tan sencillo; es que ni lo fue para Gina Reyes, doctora en Estudios Sociales de América Latina, y quien dictó la clase entre 2012 y 2014. “Antes no conocía lo que representaban Los Simpsons, fue un reto duro. No era una cátedra sobre la serie sino que se enfocaba en usar el discurso religioso del programa como herramienta didáctica. El 70% de los capítulos en algún momento tienen un referente religioso. Además, Matt Groening-el creador de la serie- es agnóstico y un tremendo conocedor de los procesos religiosos”, explica Reyes.

La clase se iniciaba con la proyección de fragmentos o capítulos completos que hablaran sobre el tema seleccionado. Las posibilidades iban desde el hinduismo de Apu y el judaísmo de Krusty, hasta el budismo de Lisa, el evangelismo de Ned Flanders o referencias al islam, el taoísmo o cualquiera que se le haya pasado por la mente a Greoning y que Gina Reyes quisiera profundizar. “En una clase examinamos la idea de la creación del mundo, el concepto de Dios y el universo a partir del capítulo en el que se forma una civilización en el diente de Lisa, y ella se convierte en el dios.” comenta la profesora.

Aunque se traslade a Los Simpsons a un escenario académico, serio y riguroso como el universitario, el programa es esencialmente divertido, así que uno de los riesgos de la cátedra era que los estudiantes no se la tomaran en serio; primero, porque era una materia electiva-muchas veces vista como relleno-; y segundo, porque a simple vista no suena tan exigente.

No eran clases para ver la serie

Es por eso que las reglas debían estar claras desde el inicio. “Lo primero que teníamos que aclarar era que no íbamos a emplear una sesión solo para ver Los Simpsons, y que en muchas sesiones sería algo pequeño. Ellos creían que no había que leer, ni prepararse ni someterse a un trabajo académico. Quizás se debió al nombre de la cátedra”, reflexiona Reyes.

Lizeth Tenorio, estudiante de finanzas, echa al agua a algunos compañeros de clase. Dice que había algunos que solo veían los capítulos y se iban, y otros que se ponían a hacer trabajos de otras materias. “La gente se lo toma muy deportivamente”, pero enfatiza en que ella sí lo tomó en serio. “Ya veo que detrás de la figura de Homero hay un prototipo de hombre estadounidense, entiendo que el autor trató de reflejar su propia realidad, de reflejar a su familia dentro de los personajes. Entonces ahora valoro más la serie por lo que aporta o por lo divertida que pueda llegar a ser”.

Otras universidades que dictan la clase

Pero la Universidad del Rosario no es la única que ofrece a Los Simpsons como una opción académica. Entre 2003 y 2006, la Universidad de California en Berkeley desarrolló un curso llamado “Los Simpsons y la filosofía”, en el que se estudiaban conceptos de Platón, Kant, Marx, Nietzsche y otros filósofos a partir de la serie.

Tyler Shores fue quien lideró esta apuesta académica que convocó a cerca de 1000 estudiantes mientras estuvo disponible. Se interesó en Los Simpsons porque cree que en la actualidad no hay muchos programas de televisión que ofrecen debates religiosos tan recurrentes, “estimaría que hay entre veinte o treinta episodios en donde la religión es el tema central, o por lo menos el foco de todo el episodio”, explica Shores, quien actualmente realiza su tesis doctoral en la Universidad de Oxford, en donde investiga cómo la tecnología influencia los hábitos de lectura.

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Para Shores, Los Simpsons en las universidades son útiles porque invitan al escrutinio crítico por medio de la sátira, son cercanos a las nuevas generaciones y las parodias sobre las inconsistencias de las religiones y en general los pensamientos teológicos, son más fáciles de abordar. Para el profesor, uno de los mejores capítulos que trata la religión desde la perspectiva individual es aquel que “comienza con el simple escepticismo de Bart acerca de la existencia de su alma, entonces, él se la vende Milhouse por cinco dólares. Luego uno ve a Bart haciendo algo que normalmente no haría: rezar. En clase yo preguntaba: Pero es solo un pedazo de papel, ¿no? A veces lo que decimos, hacemos y creemos, puede tener diferencias muy importantes”.

Capítulo por capítulo

Tanto Tyler Shores como Gina Reyes siguen empleando a Los Simpsons en sus actividades académicas. Shores escribe el capítulo de un libro acerca de cómo los medios tecnológicos han cambiado la manera en que nos relacionamos con el programa-antes los veíamos por cintas de VHS y ahora los vemos hasta en memes-; y Reyes dicta en la Universidad de la Salle una cátedra llamada Sociedad, Cultura y Religión, en la que utiliza fragmentos de los capítulos de la serie animada para explicar cómo la religión impacta en la construcción de la sociedad.

En 27 años Los Simpsons han dado para igual número de temporadas, una película y cientos de productos como videojuegos, camisetas, cartas y cervezas. Su importancia sobrepasó los niveles comerciales y se convirtió en un objeto de estudio. Existe literatura académica como “The Simpsons and Philosophy: The Dóh! of Homer”, y “The Psychology of The Simpsons: D’oh!”, que sumados al interés de algunas universidades por enseñarlos en sus programas académicos, demuestran que muy a pesar de lo que decía mi abuela, son más que “morracos que aparte de escandalosos, no enseñan nada”.

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Marzo
09 / 2019

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