Es común que muchas personas adquieran medicamentos de venta libre y suplementos que prometen energía, alivio o concentración. La escena suele repetirse en cualquier farmacia donde los frascos prometen soluciones rápidas y casi nadie suele reparar en los efectos secundarios, como por ejemplo, subir la presión arterial. Esta tendencia invita a mirar con atención aquello que proviene de la naturaleza, incluso cuando la intención es entrenar con más vigor o espantar un dolor que molesta desde la mañana. Vea también: 17 formas de atacar las causas y consecuencias del estrés La presión arterial a veces imperceptible, a veces traicionera. Muchas personas no sienten un síntoma evidente mientras avanzan los años y esa falta de señales construye una falsa calma. La realidad apunta a que pequeñas variaciones repetidas podrían desembocar en un ascenso abrupto que sorprende en el momento menos esperado y deja al cuerpo sin margen de reacción.

Los investigadores de JAMA Internal Medicine advierten que una parte importante de la población con hipertensión usa fármacos capaces de elevar la presión arterial. Los autores afirman que el uso inadvertido de estos productos puede contribuir al descontrol de una condición que ya representa una carga creciente para los sistemas de salud. Lo que la ciencia dice sobre la presión arterial Elnur/ Shutterstock Los descongestionantes, algunos antidepresivos, los anticonceptivos con estrógeno y diversos suplementos herbales figuran con insistencia en las investigaciones. Por ejemplo, los especialistas de Mayo Clinic señalan que los ibuprofeno y naproxeno provocan retención de líquidos y sobrecarga renal, lo que genera un impacto directo en la presión arterial.

Desde Harvard se advierte que la pseudoefedrina incluida en muchos medicamentos para resfriados ejerce una acción que endurece el circuito por donde viaja la sangre. En palabras de los investigadores, “la pseudoefedrina ejerce un efecto que puede elevar la presión arterial en personas sensibles o en quienes ya presentan problemas previos”. Una revisión amplia mencionada por Harvard indica que los cambios pueden variar entre un grupo y otro, aunque la tendencia general apunta a un incremento que no debe ignorarse. Los suplementos para gimnasio también suben la presión arterial Erhan Inga/ Shutterstock La efedra estuvo vinculada durante años con episodios de hipertensión y taquicardia que despertaron alarmas en distintas agencias. El regaliz tradicional contiene ácido glicirrético que actúa sobre el metabolismo del sodio y el potasio.

Al menos así es como aparece en la revista Nutrients , donde se explica que esta sustancia provoca un aumento de volumen en el organismo que se refleja en la presión arterial. Uno de los autores del estudio declaró que “la glicirricina modifica la regulación interna de minerales y esa alteración eleva la presión arterial incluso en personas aparentemente sanas”. Los efectos no son inmediatos Anatoliy Cherkas/ Shutterstock Muchas personas creen que la presión alta debe sentirse de inmediato. Esa expectativa contradice lo que ocurre en la práctica diaria. La mayoría transita con normalidad mientras la presión cambia de manera discreta. Finalmente aparece un pico fuerte que no siempre avisa y que pone en riesgo el corazón, los vasos sanguíneos y los riñones. Ante esto, los investigadores del Beth Israel Deaconess Medical Center recordaron que incrementos pequeños y sostenidos se traducen en un deterioro progresivo que no puede subestimarse. Según ellos, “un aumento modesto que se mantiene en el tiempo puede transformarse en un problema de salud mayor”. Estas son las sustancias que elevan la presión arterial
1. Ibuprofeno y naproxeno: analgésicos de venta libre como Advil, Aleve le pueden afectar. Los puede reemplazar con Paracetamol (acetaminofén) tiene menor impacto renal y sobre la presión. En un estudio de JAMA, el uso frecuente de AINE se asoció con hipertensión.
2. Descongestionantes: todos los medicamentos para la gripa y las alergias. Busque fórmulas seguras parta hipertensos o soluciones salinas. Harvard recomienda monitorear la presión si se usan más de cuatro veces al año.
3. Antidepresivos: todos los medicamentos recetados para depresión. Consulte con su médico alternativas con menor impacto tensional; según el estudio de JAMA, estos fármacos fueron los más comunes en quienes reportaban hipertensión.
4. Anticonceptivos hormonales: las famosas píldoras de estrógenos. Hable con su ginecólogo para optar por métodos sin estrógenos, según Mayo Clinic, el riesgo está presente especialmente con dosis altas.
5. Efedra: típica sustancia en suplementos de energía o para rendimiento en el gimnasio. Revise la letra chiquita de lo que se toma porque esta sustancia está vinculada con hipertensión, taquicardia y eventos graves.
6. Regaliz: hasta lo natural en exceso es malo. Esta sustancia se encuentra en suplementos herbales, tés, caramelos de regaliz. Busque hierbas sin efecto mineralocorticoide; la glicirricina del regaliz ha demostrado aumentar la presión hasta niveles clínicos.
7. Guaraná: típico en suplementos para energía y fórmulas pre-entreno. Cambie el guaraná por fuentes más seguras, como ejercicio moderado, hidratación, sueño; estos estimulantes provocan subidas de presión y pueden interactuar con medicación existente.
8. Yohimbina: se encuentra en píldoras de rendimiento sexual y para perder peso. Evitar si hay hipertensión, ya que incluso dosis bajas pueden elevar la presión. Cuidado con lo que consume Las investigaciones apuntan a un mensaje claro expresado por uno de los autores del análisis de JAMA que dice: “las personas pueden controlar mejor su salud cuando conocen los efectos reales de lo que consumen”. ¿Usted toma alguna de las sustancias que aparecen en la lista? Escríbanos a nuestras redes sociales @dinersrevista

