Durante más de seis décadas Jane Goodall dedicó su vida a desentrañar los secretos de los chimpancés y a transformar la forma en que la humanidad entiende a los animales. La primatóloga británica, Londres en 1934 y que falleció el 1 de octubre en California a los 91 años, dejó un legado científico y humano imposible de ignorar .
Su paso por el Parque Nacional Gombe Stream en Tanzania revolucionó la primatología, y su labor como fundadora del Instituto Jane Goodall abrió un horizonte de conciencia sobre la relación entre la especie humana y el entorno natural. Vea también: Me partí el alma haciendo esta película: Alejandro Landes, director de Monos Entre tanto, el cine documental se convirtió en un aliado esencial para contar esa historia.
Goodall contó con el apoyo de varias producciones que registraron su recorrido, desde los primeros días de observación en África hasta su activismo internacional por la conservación. Jane Goodall, una pionera en la primatología Cuando Jane Goodall llegó a Tanzania en 1960, sin formación académica formal en biología, su mirada le permitió descubrir que los chimpancés fabricaban y utilizaban herramientas, un hallazgo que obligó a redefinir el concepto mismo de humanidad en la ciencia. Sus métodos se apartaron de las prácticas tradicionales porque priorizó la paciencia, la convivencia prolongada y la capacidad de reconocer la individualidad de cada primate.
Justamente esa actitud marcó el inicio de una nueva era en la etología y abrió el camino para que la comunidad científica entendiera que la observación directa y cercana podía revelar dimensiones desconocidas de la vida animal. El cine documental acompañó este proceso desde el principio. Las cámaras registraron tanto sus descubrimientos en la selva como su evolución hacia una figura pública reconocida en todo el mundo. A través de esas producciones quedó plasmado un archivo de memoria invaluable, que hoy permite conocer con detalle los logros científicos de Goodall y su humanida [TRUNCADO]



