La cineasta colombiana Ana Milena Rojas vuelve a poner el foco en la tragedia humana que pueden vivir los inmigrantes en Estados Unidos con A Matter of Time , un cortometraje que ha llamado la atención por la humanidad con la que se narra su historia. De la mano de Brian P. Hoffman, Rojas ha logrado transmitir emoción y sensibilidad estética en apenas nueve minutos de metraje que sigue generando toda clase de reacciones.

Radicada en Estados Unidos desde los 13 años, Rojas imprime en esta obra su propia experiencia como beneficiaria del programa DACA (programa estadounidense que protege de la deportación a jóvenes inmigrantes que llegaron al país siendo niños), abordando la vulnerabilidad y la fuerza de quienes viven bajo la constante amenaza de ser separados de sus seres queridos. En Diners conversamos con Ana Milena Rojas sobre la creación de este cortometraje, su experiencia personal y la importancia de visibilizar historias como la de A Matter of Time . Esto fue lo que nos dijo. ¿Qué es lo que A Matter of Time buscaba transmitir? Ana: Esta es una película sobre una madre que vive con su hija y su mamá y que depende de la visa DACA. De un momento a otro, el Gobierno decide quitársela, y su rutina se ve interrumpida. Ahí se muestra qué pasa cuando inmigración llega a su vida y ella tiene que tomar decisiones duras para sobrevivir y mantenerse cerca de su hija.

Cuando comenzamos la película, era difícil responder a esa pregunta porque todo sucedía antes de los eventos recientes en Estados Unidos. Yo quería concentrarme en contar un poco de mi historia, de una persona que vive aquí y depende de una visa. Y cuando alguien lleva tanto tiempo en un país, ya se vuelve su hogar, y que le quiten la visa destruye a una familia y crea traumas. Después, al filmar y con lo que estaba pasando en Estados Unidos, la película se volvió casi un documental. Quise mostrar de cerca lo que le pasa a una persona para que el público se conectara de manera más íntima. ¿Cómo ha vivido esta experiencia personalmente? Ana: Todavía vivimos ese estrés y temor. Yo también tengo DACA, y cada renovación es un recordatorio de lo frágil que es todo. Fue difícil exponer tanto de mi vida, pero ver que otras personas con historias similares se conectaban me hizo sentir la responsabilidad de contar historias que normalmente no se escuchan, y darle luz a quienes no se sienten escuchadas, especialmente ahora.

Es una historia muy íntima, ¿cómo fue grabarla? Ana: Me conecté mucho con Brian Hoffman, el codirector. Decidimos que esta era la forma perfecta de contar la historia. La cámara permite que los silencios tengan palabras, y eso ayudó a que la película se sintiera real y cercana. La preparación fue intensa: ensayos, vestuario, cámaras… pero la productora Ashley Espinoza manejó todo el estrés de manera brillante. Filmamos la película en dos días, y con un equipo profesional, todo fluyó con tranquilidad. ¿Qué buscaban en el elenco? particularmente en la protagonista Ana: Necesitábamos a alguien que pudiera sostener la película, que entendiera la emoción detrás de las palabras.

Conocía a Priscilla Buoyar y su porte frente a cámara. Cuando hizo el primer ensayo, todos quedamos en silencio. Transformó todo el guion y lo hizo suyo. Los demás actores también llevaron sus personajes al lugar que necesitábamos. ¿Con qué mensaje se encontrará alguien que decida ver este cortometraje? Ana: Que los inmigrantes somos familias con sueños y necesidades, no solo números o estadísticas. Espero que quienes se ven reflejados en la película se sientan acompañados, y que quienes no lo son tengan más compasión y aceptación hacia quienes buscamos vivir de manera normal y libre. También le puede interesar: Así es como Shawn Simmons convirtió un recuerdo doloroso en el corazón de Eenie Meanie, la nueva película de atracos



