“La ilustración es un despertar de lo que tengo para decir”, Daniel Liévano

Diners conversó con el premiado ilustrador Daniel Liévano, quien es uno de los grandes invitados del Festival Gabo 2024 con su taller ‘Primero la imagen, luego el verbo’.
 
“La ilustración es un despertar de lo que tengo para decir”, Daniel Liévano
Foto: Daniel Liévano
POR: 
Óscar Mena

Daniel Liévano es un bogotano atípico. Desde niño escuchó las historias de su madre y su abuelo en Tumaco con lujo de detalles, casi ilustrando en su memoria el color de cada planta y el atardecer del Pacífico colombiano. Entre tanto, su padre le mostró el mundo desde el centro de Colombia, así como la seriedad con la que hay que encarar la vida.

“Siento que soy una persona con una sensibilidad interna que siempre se está moviendo a un nuevo proyecto. Que tengo un conocimiento que se adquiere con los años y una perspectiva que solo se consigue viajando, a pesar de no haber vivido en otros países”, comenta el ganador del Premio Seymour Chwast del Museo Avant-Garde en Suiza y uno de los invitados al Festival Gabo 2024.

En el colegio desarrolló la habilidad para contar historias. Participó en numerosas ocasiones en concursos de cuentos y todo parecía encaminado para convertirse en un escritor de fantasía, pero no fue así, porque para escribir hay que leer y leer durante toda la vida, prácticamente devorar libros como si la vida misma dependiera de ello.

Daniel Liévano

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“Eventualmente escribía para revistas del colegio y la universidad. De verdad me gustaba la escritura, pero reconocí en su momento que no era un lector voraz como lo demanda la profesión. Ahí me di cuenta que podía seguir contando historias desde la ilustración, un lenguaje del que me fui enamorando en la carrera”, explica Liévano.

Luego de convencer a su padre de estudiar publicidad, Liévano se fue inclinando de a pocos en el diseño gráfico hasta encontrar su verdadera vocación como narrador de historias visuales en las que se podía mezclar semiótica, arte, literatura y poesía.

“Muchas veces he sentido que la ilustración llegó a mí como un despertar, porque quizás dentro de mí habitan otras vidas que no terminaron de contar sus historias. No es que tenga una misión individual, siento que tengo una misión colectiva con seres que vivieron antes que yo. Al menos así lo veo”, explica el artista.

El papel de la suerte

Daniel Liévano

Para nadie es un secreto que las carreras relacionadas con el diseño, las artes y la ilustración son poco valoradas en Colombia. Sin embargo, Liévano ha conseguido destacarse, a lo que el mismo artista confiesa que para esto tuvo un poco de suerte.

“Siempre hay un porcentaje de suerte en las historias de la gente que se destaca en la vida. Por más que no tenga talento siempre hay un proceso detrás respaldando lo que es uno como profesional y ser humano. Se podría decir que fui un afortunado por aprender inglés en el colegio y que eso me sirvió para presentarme en muchos concursos internacionales”, comenta Liévano.

Es así como con un poco de suerte y la posibilidad de estudiar en un colegio bilingüe, llevaron a este bogotano a convertirse en un ilustrador relevante. Sin embargo, confiesa también que es de disciplina y perseverancia. 

“Me preguntan si la pasión es importante, pero yo creo que no tanto. Tiene que ver más con los conflictos internos que tenga una persona y su deseo por responder incógnitas de la vida a través de su profesión. En este caso siempre he tenido preguntas muy difíciles de contestar y que siempre me han puesto en constante movimiento”, comenta Liévano.

Esta diatriba llevó al bogotano a preguntarse por sus gustos propios, desde el uso de un color hasta el mensaje que quiere transmitir con cada trazo para finalmente mostrar la inteligencia que hay detrás de cada imagen.

La inseguridad y la seguridad

Daniel Liévano

Daniel Liévano se describe así mismo como una persona segura e insegura. Así lo ha sido desde su niñez, cuando se cuestionaba las decisiones de sus padres y el por qué se sentía mal por cuestionar todo lo que sucedía a su alrededor.

“Esa dualidad me dio fuerza para ser libre y mostrar que la angustia social que sentía no era mala, que podía ilustrar sobre las cosas que nadie quería hablar. De esa forma empecé a convertir la ilustración en un acto de comunicación en donde todos nos pudiéramos sentir identificados sin decir una sola palabra”, explica Liévano.

Decisiones que cambian la vida

Daniel Liévano

Liévano confiesa que esto sucedió cuando trabajaba en una empresa de diseño de stands para ferias. La rutina lo aburría, lo encadenaba a algo que no era él. Por eso, empezó a publicar su trabajo en Facebook y acto seguido renunció a ese trabajo en el que no encontraba un verdadero sentir ni emoción.

“Me dije a mí mismo que así no ganara plata lo iba a intentar. Pasé unos meses sin trabajo y nunca me arrepentiré de mi decisión, porque después me contrataron para hacer una ilustración por apenas $80.000 pesos, pero eso me hizo dar a conocer y me invitaron a participar en ferias y otros medios de comunicación”, recuerda Liévano.

Esto llevó al ilustrador bogotano a crecer exponencialmente en su carrera hasta ser reconocido en el plano internacional de la ilustración. De este modo, llegó a ilustrar la portada digital de The New Yorker y otras publicaciones de corte mundial.

Gracias a renunciar a su primer empleo como diseñador gráfico, logró ser reconocido por la industria creativa y cumplir su sueño de publicar La gravedad y otras sustancias, libro que lo llevó a ganarse la Medalla de Oro de la Sociedad de Ilustradores de Nueva York.

“Este libro reúne mis pensamientos más abstractos en una serie de cuentos que publiqué de la forma más artesanal posible y que generó un nuevo escalón en mi carrera. Y que también abrió muchas otras puertas”, comenta Liévano.

El trabajo con Murakami

Daniel Liévano

Daniel Liévano es el responsable de la ilustración de tres libros de colección del escritor japonés Haruki Murakami, quien lo eligió por la forma en cómo interpretó sus textos, ya que el secreto del bogotano está en llevar las ideas a su figura más abstracta posible.

“Nunca había leído a Murakami hasta el momento donde tuve la prueba con otros 15 ilustradores, de los que quedamos tres y de los que finalmente me escogieron a mí. Ahí me tocó ilustrar una escena de unos niños alucinando y de la que traté llevar la idea más abstracta de lo que habla la historia“, explica Liévano.

De esa forma Murakami eligió al bogotano ya que realizó el complemento ideal para acompañar su texto con imágenes que lanzan colores e intuiciones sobre lo que viene en cada página.

“Veo la ilustración como la oportunidad perfecta de que la gente lea muchas posibilidades y por sí sola lleguen a la gran conclusión de lo que se quiere comunicar, porque puede ser muchas cosas para todos. Me gusta la idea de dejar esa puerta abierta para el lector porque la ilustración se convierte finalmente en otra historia y otro método de comunicación”, concluye Liévano, el único bogotano en llevarse el primer puesto de los World Illustration Awards, otorgado por la Asociación de Ilustradores (AOI) de Reino Unido en 2022.

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julio
5 / 2024