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Café Bernabé: la historia de uno de los cafés más exitosos de Salento

Café Bernabé inició como un proyecto pequeño que fue creciendo gracias al trabajo constante de sus dueños. Ahora ocupa un lugar de prestigio en Salento.

Foto: Instagram Café Bernabé / @bernabesalento

Café Bernabé inició como un proyecto pequeño que fue creciendo gracias al trabajo constante de sus dueños. Ahora ocupa un lugar de prestigio en Salento.

La historia de Adrián Felipe Vaquero Fonseca, el propietario de Café Bernabé, parece sacada de una película de ciencia ficción. Empieza cuando él era tan solo un niño y solía ir a trabajar en vacaciones a unos cuarteles donde dormían los trabajadores y recolectores de una finca; en ese mismo lugar había un restaurante tipo fonda donde él hacía los ‘tragos’, como se le denominaba a un café hecho a base de panela. Se levantaba a las 4:00 a.m., y ahí empezaba su carrera en la escuela empírica de la cocina.

Años más tarde, trabajando en un restaurante para ayudarse económicamente con sus estudios universitarios, pidió un préstamo de 15 millones de pesos y compró su primera máquina de café y una nevera; le pidió al dueño del restaurante que lo dejara administrar la sección de café, pero este se negó y entonces la señora que le había vendido la máquina le recomendó hablar con un amigo suyo, que tenía interés en montar un café en su restaurante de Salento.

 

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Calle real de Salento Quindio, con más de 100 años de historia… #elpueblodelosmilcolores #caminonacional #salento

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Un proyecto que crece

Lo hizo pero con la sorpresa de que, al llegar, el propietario era un amigo suyo de la universidad. Así empezó Bernabé, Café y Restaurante, como se llamó inicialmente.

Después de un tiempo el negocio se les empezó a quedar pequeño, tanto a él como a su esposa, Alexandra Restrepo, entonces quisieron emprender otro de manera independiente, pero la plata tampoco era mucha. Por ese entonces Adrián siempre pasaba caminando frente al restaurante donde están ubicados hoy y pensaba: “Yo quiero un lugar así”.

Caminos que se cruzan

Un día, la misma señora que les había vendido la máquina de café, le dijo que otra señora llamada Aida Luz estaba vendiendo un restaurante. “Está pidiendo 35 millones y le han ofrecido más y en efectivo, pero no quiere entregárselo a cualquiera”, le comentó, así que al día siguiente se pusieron una cita para ir a conocer el espacio y resultó que era el mismo restaurante tan añorado por Adrián, pero la sorpresa no paró ahí.

La propietaria empezó a escudriñarlo sobre su vida personal con preguntas muy personales. “Yo realmente estaba estupefacto porque era la forma más extraña de hacer negocios… el caso es que, hablando de tantas cosas, le resulté contando que cuando era niño trabajaba en un cuartel y que me gustaba mucho porque al lado había una palma… inmediatamente la señora giró su cabeza y me dijo: ‘¡de chontaduro, y usted trabajaba en finca El Vergel de mi papá!’”.

“Resulta que Aida Luz también había estudiado con mi mamá en la infancia, era de Sevilla,Valle, y conocida de mi familia de toda la vida, entonces llamé a mi mamá, Marlen Fonseca, la pasé al teléfono y se reencontraron. Ahí la señora me dijo: “el restaurante es tuyo”.

Café Bernabé: El secreto es el servicio

Adrián cuenta esa historia con mucho entusiasmo, es un tipo carismático y apasionado por lo que hace. Muchos de sus clientes entran como tales y salen como sus amigos personales. Siempre regresan, desde diversas partes del país y del mundo, a probar sus platos, destacados por fusionar lo mejor de la comida colombiana y extranjera. Su éxito radica en que se goza su cuento y le imprime, junto con su esposa, la mayor creatividad a lo que allí ofrecen.

“Tampoco uno sabe con exactitud a quién atiende y una vez llegó a este café-restaurante un crítico gastronómico, pero nosotros ni nos dimos por enterados. El caso es que tiempo después recibí un correo que decía que nos habíamos ganado un premio, entonces pensé que era un spam y lo borré, después me volvió a llegar y lo volvía borrar —cuenta entre risas— hasta que me tuvieron que llamar y ahí me dijeron que habíamos ganado un premio llamado Star Evolution, que se entrega en Suiza y en el que se reconoce el servicio y la calidad”.

Los logros

“También hemos ganado en los últimos tres años en el Campeonato Nacional de Baristas de Bogotá, quedando en el grupo de los últimos 12 semifinalistas. Este año nos presentamos con un café geisha, espectacular”.

Café Bernabé es agradable, sin pretensiones, y tiene una máquina consentida a la que llaman Vicky, una Victoria Arduino VA388, del campeonato mundial, el Rolls-Royce de las máquinas de café y que reemplazó a otra máquina a la que llamaban ‘Penélope’.

“Vicky llegó con ayuda del Fondo Emprender, y fue un gran logro, porque ya podíamos jugar a participar en un campeonato mundial. Ahí ya me di cuenta de que podía tocar mi sueño y de que se había hecho realidad”.

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Enero
09 / 2020

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